miércoles, 1 de mayo de 2013

Un poema de Javier Díaz Gil para empezar mayo 2013




ACOSTUMBRAN A MENTIRME LOS RECUERDOS

Acostumbran a mentirme los recuerdos.

Ponen ojos inocentes
de no haber roto nunca un plato,
y me susurran al oído con voz melosa:
"Un niño jugando con la arena o desafiando a las olas
agarrado, entre risas,
a la goma negra inmensa
de un flotador improvisado".

"Una cámara de la rueda de un camión",
me aclaran, convencidos.

Y yo pongo cara de duda y regresan resueltos
A contarme de un niño montado en un triciclo
heredado de su hermano. Y me dan detalles
que debo recordar: "un asiento
de color rojo y ruedas blancas.
Y hay pinos y es el cerro de Los Ángeles, quizá domingo.
Y de nuevo un camión al fondo."

"Estabas descubriendo el mundo", insisten.

Apago la luz y les pido que se duerman.
Dicen que ellos no descansan y revuelven
una caja donde tengo junto a mi memoria
fotografías con fechas y nombres
y dedicatorias escritas con tinta azul.

Yo les digo que me mienten,
y se enfadan y me miran a los ojos, preocupados.
Me hago el dormido e insisto en sus embustes.

Pero, pacientes, regresan
a recordarme su inocencia
cada noche.

Acostumbro a mentirle a mis recuerdos.

Temo que algún día
no vuelvan a mi lado.

Javier Díaz Gil
1 de mayo de 2013