sábado, 1 de febrero de 2020

Un poema de Javier Díaz Gil para empezar febrero 2020



LA PUERTA DE TANNHÄUSER

El invierno acaricia las copas de los árboles.

Los hexágonos giran incapaces de adivinar
la dirección del viento.
En sus ojos cabe
toda una vida.

Patroclo aún no ha muerto
a manos de Héctor.
La cólera de Aquiles está intacta.
Juegan los dioses
a ser dioses.

Las ramas de bronce pierden sus hojas
y los violines sacrifican sus cuerdas
para que brillen en su suicidio
los metales.
Arden las naves cóncavas junto a Ilión.

Sabes que no hallarás respuestas.

Más allá de Tannhäuser sucumbe
la pálida cordura de las cicatrices.
Evita en el camino todas las sílabas.
Nada temas de sus ojos azules.

Sobre la rama un búho
te está observando.

© Javier Díaz Gil
(poema incluido en mi libro "El mapa de tus cicatrices" 
publicado en noviembre de 2019 en la editorial Lastura)

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domingo, 26 de enero de 2020

27/01/2020: MADRID Biblioteca Maria Moliner. Presentación de "El mapa de tus cicatrices", de Javier Díaz Gil

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Amigos

Hace pocas semanas, a finales de 2019, se ha publicado mi nuevo poemario: “El mapa de tus cicatrices”. Han pasado dos años de la publicación de mi anterior libro “Regresar a Chile”.

Empezaré a hacer presentaciones y la primera que haré será este próximo lunes 27 de enero de 2020 a las 19.00 h. en el salón de actos de la Biblioteca María Moliner de Villaverde Alto (Madrid), c/ Villalonso, 16.

Presentarán el libro Lidia López Miguel, editora de Lastura y la poeta argentina María Eugenia López.

La próxima presentación será el 13 de febrero a las 18.30 horas en el café Libertad 8 (c/ Libertad 8)

Os dejo con un poema del libro:

UNA PIEZA DEL PUZZLE

Guardo un puzzle incompleto.

Quizá debiera deshacerme de él.

El polvo se acumula en la caja que custodia
las piezas de todos los paisajes, los rostros
y los dedos que pueblan
la memoria. El lugar de la certeza
y del deseo
         que fue mío
                   un instante.

Guardo un puzzle
        al que le faltan piezas.

Pero es el tesoro más inmenso que poseo.

……..

Os espero.

miércoles, 22 de enero de 2020

Texto de mi presentación "Las túnicas de Eros" de Cinta R. Guil. Café Miski (Madrid) 20/01/2020

Antonio Benicio Huerga (editor), Cinta R. Guil y Javier Díaz Gil
(Foto: Karina Fache)


El lunes 20 de enero de 2020 se presentó el primer libro de relatos de Cinta R. Guil, "Las túnicas de Eros", editado por Libros del Mississippi.

Nos reunimos en el Café Restobar Miski de Madrid y acompañamos en la presentación a la autora, el editor, Antonio Benicio Huerga y yo mismo, como autor del prólogo del libro.

Después de las palabras de Antonio, tomé la palabra para leer como presentación, el texto del prólogo que redacté y que está incluido en el libro.

Cinta R. Guil leyó tres de los relatos que mostraron el distinto tono de los textos con el hilo común del amor-desamor como tema central de los relatos.

Os dejo el texto del prólogo del libro que leí para la presentación:


BAJO EL SIGNO DE EROS

Bajo el signo de Eros nace este primer libro publicado de Cinta R. Guil. Un libro de relatos donde el deseo y el amor son el vehículo que hace avanzar el mundo: el mundo cotidiano y el mundo literario de la autora. Las túnicas que vamos desprendiendo con la lectura de cada texto de esta entrega muestran al lector los temas, los paisajes, su biografía, los lugares transitados por Cinta R.Guil en los que va desgranando su pasión por la escritura.

Las túnicas de Eros es, como decía, el primer libro publicado de forma individual por Cinta. Pero ha publicado en webs, revistas y antologías como “Cuaderno de bitácora” (Ed. Poeta de Cabra, Madrid, 2016) que recoge una selección de textos de 42 autores de la Tertulia Literaria “Rascamán” de la que forma parte. 

Cinta ha elegido dar a la imprenta y regalarnos a sus lectores una selección de sus relatos pero su obra, que comenzó siendo niña, permanece inédita y abarca desde la poesía a la novela, pasando por el relato y el cuento infantil. 

Sé que no es fortuita esta elección, madura, de comenzar publicando primero sus relatos de amor. Hay un poema de Hesíodo (s. VIII a.C.) que parece escrito para Cinta y que podría explicarnos algunas cosas:

EROS EN EL ORIGEN 

Al principio de todo existió el Caos; después surgió la Tierra 
de ancho seno, asiento desde siempre inconmovible 
de los dioses, los dueños de las cimas del Olimpo nevado. 
Y luego nació Eros, el más hermoso entre los inmortales, 
el que desmaya el cuerpo y de los dioses todos y los hombres 
somete, en las entrañas, su voluntad prudente y su sentido.

Eros, el más hermoso, que llegó tras el caos y somete a los hombres, su voluntad, su sentido y ordena/desordena el mundo. Así el mundo literario de Cinta se ordena con Eros y bajo su signo los personajes de los 15 relatos de este libro se mueven en paisajes reconocibles y cercanos al lector, urbanos en ocasiones (Madrid como telón de fondo) o en la Naturaleza (los animales como protagonistas de los cuentos de corte más infantil). El amor y el desamor son la excusa para hablarnos de otros temas: la soledad, la escritura, el sexo y la muerte, las relaciones familiares…

Cinta aprovecha su experiencia como educadora infantil, su herencia familiar, impregnada de coplas de tradición andaluza y de canciones y juegos orales y los vuelca en los relatos que aquí se presentan. Por eso, junto a los destinados a lectores adultos aparecen los infantiles, como Cuqui, o Los calcetines de Navidad. Y aparece su faceta poética en relatos más líricos como Rojo, La danza del poniente -cuando había viento de poniente no la veíamos- o Pan candeal -el poniente se ha dormido-.

Y hay también, como buena lectora, homenajes a grandes autores como Gabriel García Márquez, al que glosa con acertado tono narrativo y lírico en Él le dio la espalda. O ese ajustado ambiente arábigo-andaluz que recrea en el breve relato Punto de sombra.

Pero en donde Cinta R. Guil alcanza más altura es en los dos textos que cierran este volumen, la biografía propia como materia literaria: Manuela y Francisca, el retrato de dos mujeres clave en la vida de la autora.

Al finalizar, lector, este libro habrá caído la última túnica de Eros. Habrás conocido mucho más a su autora, Cinta R. Guil, sus temas, sus paisajes, su biografía. Y querrás, como queremos sus lectores, reencontrarla pronto en un nuevo volumen.


Javier Díaz Gil
Octubre de 2019

Y algunas imágenes del evento (fotos cedidas por Karina Fache):












miércoles, 1 de enero de 2020

Un poema de Javier Díaz Gil para empezar enero 2020



CERTEZAS

II.

Creo en lo invisible.
En lo no creado todavía,
en lo que no conozco aún,
en lo que he olvidado.
Creo en la amenaza que encierra
la pálida nube,
y en la fortaleza del aire que sostiene 

tu mirada.

Creo en lo que está por hacer.

Creo en todo
lo que aún seremos.

© Javier Díaz Gil
(poema incluido en mi libro "El mapa de tus cicatrices" 
publicado en noviembre de 2019 en la editorial Lastura)


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martes, 31 de diciembre de 2019

Un poema de Javier Díaz Gil para terminar 2019


TIEMPO

Fue de arena el tiempo
y cicatrices,
voces y rostros detenidos
           –temblor en el corazón–,

dulce el calor
           de los cuerpos abrazados.
Materia que nutre la memoria.

Pero sigue
–herida abierta–
respirando el verbo.
Y caminamos:
–mar deseado–
hacia las playas lejanas,
las Ítacas remotas.

Quedan las manos extendidas.

Sólo el que se rinde envejece.

© Javier Díaz Gil
(poema incluido y que cierra mi libro "El mapa de tus cicatrices" 
publicado en noviembre de 2019 en la editorial Lastura)


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jueves, 12 de diciembre de 2019

Tertulia Literaria Rascamán: Juan Calderón Matador, Alburquerque (Badajoz). España.1952 (2)


Juan Calderón Matador, Alburquerque (Badajoz). España.1952


De la Tertulia Rascamán que tengo la suerte de coordinar desde 2006 he ido publicando en mi blog intervenciones de autores que forman parte de la misma. El 4 de mayo de 2018 publiqué otra entrada con nuestro querido autor Juan Calderón recitando el poema "Zapateado con castañuelas".

Repite Juan en esta entrada de hoy pues el pasado miércoles, 11 de diciembre de 2019, nos leyó y cantó acompañado de Carlos Tejado "en la interpretación musical" un villancico de su producción, "A la ronda, ronda de la Navidad".

Podéis leer en el enlace de su entrada anterior su extensa reseña biobibliográfica. Es un artista polifacético.

Ahora disfrutad con este villancico (hay unos segundos en el vídeo que falló el sonido en la grabación durante el estribillo, disculpad). Os va a encantar.

Gracias, Juan Calderón, por aportar sabiduría y tanta alegría a nuestra Tertulia.


miércoles, 4 de diciembre de 2019

Texto de mi presentación de Carlos Doñamayor. Tertulia "Rafael Montesinos" (Madrid) 03/12/2019

(Javier Díaz Gil, Marisa Calvo y Carlos Doñamayor)
Carlos Doñamayor en la Tertulia "Rafael Montesinos"


Ayer se celebró en el ámbito de la Tertulia "Rafael Montesinos" de Madrid la lectura del poeta Carlos Doñamayor, al que tuve la fortuna de presentar compartiendo mesa junto a la Directora de la Tertulia, Marisa Calvo.

Fue una tarde hermosa de poesía.

Comparto con vosotros aquí el texto de mi presentación y al final de esta entrada encontraréis fotos y vídeos del acto.

Gracias a todos los amigos que compartisteis encuentro con nosotros y a Carlos Doñamayor y a la Tertulia Montesinos por contar conmigo para su presentación.


Presentación Carlos Doñamayor
Tertulia “Rafael Montesinos”
3 de diciembre de 2019. 20.00 horas


Cuando recuerdo el final de los míos
y desdibujo,
                     con aprendido oficio,

cómo el insaciable roer del deterioro
deshizo con secreta y artera eficacia
su mirada,
                  su mente,
                                   su cuerpo,

me pregunto,
con todo el dolor y todo el miedo,
¿qué humillaciones,
                                 vida,

para mí has reservado?

(de “Hasta que el tiempo vuelva”)

                ****

Cómo cantar,
cómo decir,
cómo hablar
                     en soledad,

en esta caravana de rituales de silencios

sembrados por la muerte.

(de “Cicatrices de silencio”)

El lector de poesía busca que el poeta le conmueva y le muestre, como en un espejo, lo que el propio lector ya estaba sintiendo antes de leer el poema. Estos dos poemas que he leído para empezar mi presentación pertenecen a Carlos Doñamayor y son buen ejemplo del pensamiento lírico y de la comunión que experimentamos con sus palabras.

Carlos Doñamayor, madrileño de 1952, es un poeta eminentemente reflexivo. Su faceta profesional, la medicina, sus años de formación y oficio, han influido de forma determinante en su poesía. Saben los que le conocen de su celo por separar la vida profesional de la poética. De ahí que sus tres primeros poemarios publicados entre 1994 y 2000 aparecieran bajo seudónimo. El amor y el existencialismo eran ya sus preocupaciones. Con su nombre y ya tardíamente, desde 2017, ha publicado en tres años sucesivos cuatro libros “El eco trascendido”, “Hasta que el tiempo vuelva”, “Cicatrices de silencio” y “Al trasluz del deseo”. Este último recoge poesía amorosa escrita a lo largo de los años. Pero los tres anteriores marcan su poética que yo llamaría transversal: la reflexión y el existencialismo.

Afirma Carlos Doñamayor que su vinculación con lo germano jalona su vida desde niño. Su formación en lo profesional e intelectual lo demuestran. De joven ya estaba leyendo a Novalis y a los demás autores del romanticismo alemán. El joven poeta encontró, como le ocurrió a Hölderlin, la necesidad de cantar el sentido trágico de la existencia y un deseo de reconocerse a través de la palabra en un mundo de angustia y dolor.

El dolor y la angustia que todos reconocemos en nuestra vida personal pero que Carlos Doñamayor vive de cerca también en el ejercicio diario de la medicina.
Como los románticos alemanes, Doñamayor siente que la realidad no satisface sus anhelos e ideales, lo que lo lleva a esa sensación de hondo desengaño y a la necesidad de rebelarse contra lo establecido. Recogerá de forma natural del Romanticismo valores como la introspección, la nostalgia y la melancolía.

Ese desengaño, ese extrañamiento lo demuestra ya en el primer poema con que abre su libro “Hasta que el tiempo vuelva”:

Estar aquí y ahora
causa extrañeza.

Extraño es  el mundo
que nos contiene.

Lo importante es soñar
y salmodiar la mañana.

Poeta nihilista en la creencia última de que la vida no tiene sentido.

No es la duda,

es la certeza de la nihilidad (…)

¿Qué hacer entonces? ¿A qué aferrarse? Doñamayor sitúa el amor y la palabra como espacios en los que refugiarse:

Sólo es eso,

amar la propia vida
y la de otro cuerpo efímero,

y deshacerse después,
como las hojas que se pudren cada otoño.

——

Escribir,
(…)
Hálito de voz
que alcanza la inmortalidad
cuando deja de ser tuya.

 ——

(…)
                                  escribirás…
para robarle la voz a la muerte.

La memoria para sobrevivir a la muerte:

(…)
penetré en el único acorde de la vida:

no me olvides,

                                  nunca.

Pero ese nihilismo, la parte racional tan poderosa, llega a poner en duda el sentido y la permanencia de la palabra:

El poema es sólo palabras.
(…)
No perdura:

                     muere con el tiempo.

Pero a pesar de todo, se aferra a ella porque encierra la única certeza de saberse vivo:

(…) palabra:
ella encierra
el confín del sueño y su misterio,
la esencia de la vida,
y la única certeza de saberme vivo.

Carlos Doñamayor reflexiona sobre la vida y la muerte, el tiempo y la palabra. Pero junto a esa mirada metafísica es en esencia también un poeta simbolista: la luz frente la noche, el frío y la niebla, la Luna y quizá el más importante de todos sus símbolos: el silencio.

 Dice Carlos Doñamayor que “Siempre he aceptado, desde una perspectiva filosófica enraizada en mí (…), que el silencio representa y constituye una forma de perfección (…). No hay nada que supere su inmensidad.”

En “Cicatrices de silencio” Doñamayor reflexiona sobre el silencio abstracto y el real, el que irrumpe inesperadamente en tu vida.

Lo metafísico y lo cotidiano se dan la mano de nuevo.

No hay silencio
que no salpique la vida
como un perverso expolio.

Y nos afirmará el poeta con rotundidad que la ocupación del silencio es permanente, la de la muerte, transitoria. Y con esta base reflexiona en una profunda gradación: el silencio como aprendizaje, el silencio-dolor, el silencio-muerte, el silencio-silencio.

en el silencio sólo hay silencio

 Y podríamos seguir desgranando su poética y hablar también del poeta creacionista, que inventa las palabras que necesita: malcicatriza, ahorma, anublar, bajovivir, entremuriendo… El que juega con el oxímoron: silencio resonando, brama el silencio, vacío lleno de presencias…
Sin dejar de nombrar el cuidado que pone en el ritmo del poema, en las imágenes, en la disposición visual de los versos.

Pero también, y quiero destacarlo, está el poeta que escribe directamente en alemán, prueba de ello, los magníficos poemas finales de Cicatrices de silencio. No me resisto a hacerle esta petición: que nos lea alguno de esos poemas en alemán.

Carlos Doñamayor es más que un poeta metafísico, un poeta herido de nihilismo. Carlos Doñamayor es un poeta reflexivo en el que reconocernos.

Demos ya la palabra al poeta y pongamos en práctica nosotros, asintiendo, lo que propone certeramente en uno de sus versos:

Callar es oír con la mirada.

Escuchemos a Carlos Doñamayor.

Javier Díaz Gil
1 de diciembre de 2019

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Os dejo a continuación algunos vídeos y fotos del encuentro (las fotos y vídeos son gentileza de Adoración Rosado y Piluca Martínez de Velasco, muchas gracias a las dos):

Un momento del principio de la lectura de mi presentación:


Y dos fragmentos de la lectura de poemas de Carlos Doñamayor:




Y algunas imágenes de la sesión:

Javier Díaz Gil, Marisa Calvo y Carlos Doñamayor

Joselyn Almeida, Acacia Domínguez Uceta, Aureliano Cañadas, Carlos Doñamayor,
José María Herranz, Lourdes y Javier Díaz Gil
José María Garrido, Joselyn Almeida, Aureliano Cañadas, Carlos Doñamayor,
José María Herranz, Lourdes y Javier Díaz Gil