martes, 31 de diciembre de 2019

Un poema de Javier Díaz Gil para terminar 2019


TIEMPO

Fue de arena el tiempo
y cicatrices,
voces y rostros detenidos
           –temblor en el corazón–,

dulce el calor
           de los cuerpos abrazados.
Materia que nutre la memoria.

Pero sigue
–herida abierta–
respirando el verbo.
Y caminamos:
–mar deseado–
hacia las playas lejanas,
las Ítacas remotas.

Quedan las manos extendidas.

Sólo el que se rinde envejece.

© Javier Díaz Gil
(poema incluido y que cierra mi libro "El mapa de tus cicatrices" 
publicado en noviembre de 2019 en la editorial Lastura)


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