Mostrando entradas con la etiqueta Mitología. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Mitología. Mostrar todas las entradas

martes, 23 de diciembre de 2008

El mito de Selene y Endimión (y un poema-correspondencia de Ángel González)

Sueño de Endimión, Louis Girodet (1791)

En la Mitología griega hay cientos de ejemplos de amores: pasionales, espirituales, posesivos... Pero hay uno que ejemplifica el amor imposible y continuado. Sólo es posible el amor entre los dos personajes si no se ven.

Se trata de Selene y Endimión.

Recojo su historia de la web http://sobreleyendas.com/2008/06/11/el-mito-de-selene-y-endimion/ a la que agradezco su claridad.

En la mitología griega, Selene era la diosa de la luna, hermana de Helios, el sol, y de Eos, la aurora. Selene fue protagonista de muchas historias de amor, pero su romance con Endimión fue el más profundo y su más bonita leyenda de amor.

Endimión, también de origen divino y nieto de Zeus, era un pastor de Caria. Había ocupado el trono de Elida, pero luego de ser destronaron, busco refugió en el monte Larmos y se dedicó a al campo y a los astros, enamorándose de la luna, la única compañía además de su soledad.

Todas las noches, después de realizar sus tareas diarias, dormía profundamente dentro de la cueva que le servía de morada. Pero si el tiempo era bueno, se tumbaba desnudo junto a la puerta de la cueva a dormir al aire libre. Endimión contemplaba a Selene y su corazón se nutría de un amor silencioso, hasta caer dormido.

Selene no sabía nada del gran amor que había inspirado en el pastor, pero una noche bajó a la tierra, le vio dormido y desnudo y le amó. Desde entonces le visitó todas las noches, le encontró siempre dormido, y se recostó junto a él sin despertarle. Así, dormido él y ella despierta, se amaron por mucho tiempo.

La diosa ignoraba la fascinación del pastor hacia ella, y él tampoco sabía que durante sus sueños se volvía objeto de amor de la diosa. Hasta que una noche Endimión despertó en pleno amor y se enteró de que era el amante de la diosa. Ambos se confesaron su amor secreto y la felicidad los envolvió. Pero entonces entró un temor en él, ya que había pasado el tiempo y su cuerpo comenzaba a marchitarse. Le pidió a Selene que le concediera juventud eterna con su poder divino. Ella recurrió a Zeus y éste decidió que Endimión no sufriría el paso del tiempo mientras estuviese dormido; sólo envejecería durante la vigilia.

Endimión le hizo prometer a Selene que lo acompañase siempre con él durmiera. De ese modo, él no envejecería y siempre que se despertaría feliz. Pero entonces, cuando estuviese despierto, ella no estaría.

De este amor nacieron cincuenta hijas, y en varias versiones también, hijo de Selene y de Endimión fue Naxo, el héroe de la isla de Naxos.

El mito hace creer que Selene y Endimión continúan amándose en silencio en algún rincón remoto de la tierra.

Su amor se mantuvo a costa de que Selene acompañaría a Endimión mientras dormía y cuando Endimión estaba despierto Selene no podría estar con él.

Triste amor.

Me recuerda un poema de Ángel González (¿pensaría el poeta en Selene y Endimión?) que aquí os copio. Buen texto para ejemplificar el mito:


Canción de invierno y de verano


Cuando es invierno en el Mar del Norte
es verano en Valparaíso.
Los barcos hacen sonar sus sirenas al entrar en el
puerto de Bremen con jirones de niebla y de hielo
en sus cabos,
mientras los balandros soleados arrastran por la super-
ficie del Pacífico Sur bellas bañistas.

Eso sucede en el mismo tiempo,
pero jamás en el mismo día.

Porque cuando es de día en el Mar del Norte
—brumas y sombras absorbiendo restos
de sucia luz—
es de noche en Valparaíso
—rutilantes estrellas lanzando agudos dardos
a las olas dormidas.

Cómo dudar que nos quisimos,
que me seguía tu pensamiento
y mi voz te buscaba —detrás,
muy cerca, iba mi boca.
Nos quisimos, es cierto, y yo sé cuánto:
primaveras, veranos, soles, lunas.

Pero jamás en el mismo día.

viernes, 16 de mayo de 2008

Susana y los viejos: la mentira frente al imposible deseo

"Susana y los viejos", de Artemisia Gentileschi
(Roma, 8 de julio de 1597 - Nápoles, hacia 1654, pintora caravaggista italiana)


Hay un pasaje del Antiguo Testamento, del Libro de Daniel, que recoge la escena de Susana y los viejos. Me parece todo tan simbólico, encierra esta historia el imposible deseo, la mentira y el acoso, el triunfo final de la verdad frente a la mentira.

Susana era una bella mujer judía cuya historia se recoge en un apéndice del "Libro de Daniel". Fue sorprendida mientras se bañaba por dos jueces ancianos que, cegados por la pasión, hicieron a la joven proposiciones deshonestas que ella rechazó. Los despechados ancianos difamaron a la casta Susana, declarando haberla hallado cometiendo adulterio, lo que se castigaba con la muerte según la ley judía. Susana fue condenada a muerte pero se salvó gracias a la intervención del joven Daniel, ya que pudo convencer a la asamblea del falso testimonio de los ancianos gracias a la inspiración divina. La castidad de Susana simboliza la salvación del alma a través de la pureza.

Es curioso cómo la de Susana y los viejos es una de las escenas bíblicas más representadas durante el Renacimiento y el Barroco, ya que permitía a los artistas mostrar la anatomía desnuda del cuerpo de Susana sin preocuparse de las posibles persecuciones eclesiásticas.

Sobre el tema, recojo el comentario tan esclarecedor que encuentro en el blog http://lapistoladelarra.blogspot.com:

En la mitología bíblica hay una pasaje titulado Susana y los viejos que habla de la joven que saliendo del baño al que acudía junto a sus criadas habitualmente, es requerida sexualmente por dos viejos jueces a cambio de dinero: "Al mediodía, cuando la gente se había ido, Susana salía a pasear por el jardín de su marido. Los dos viejos la veían entrar y pasear todos los días, y comenzaron a desearla con pasión" dice el relato . El rechazo de la joven despierta la cólera en ellos y da lugar a la injuria y la acusación. Según la ley judaica, el adulterio, exclusivamente contemplado sobre las mujeres, era castigado con la muerte. Así los ancianos dolidos amenazan a Susana: "Mira, las puertas del jardín están cerradas, nadie nos ve. Nosotros te deseamos apasionadamente; consiente, pues, y deja que nos acostemos contigo. De lo contrario daremos testimonio contra ti, diciendo que un joven estaba contigo y que por eso mandaste fuera a las criadas". Juzgada a continuación por el falso testimonio que creyeron jueces y pueblo, solo la voz de un joven , Daniel, la salvó de la pena de muerte cuando gritó: «¡Yo soy inocente de la sangre de esta mujer!» Por él, Susana es absuelta.Este tema ---recordó el escritor Rubén Castillo en una charla sobre cierto lienzo anónimo renacentista--- es utilizado frecuentemente por los pintores del XV y el XVI ya que les daba justificación ante la iglesia para mostrar el cuerpo femenino desnudo. Tintoretto o el Veronés son algunos de los artistas que recrearon el mito. De entre los lienzos dedicados al episodio, destacó el conferenciante el de la pintora tenebrista Artemisia Gentileschi, considerada la primera pintora de la historia, de la que en la época fue conocido el peso de su propia experiencia sobre el tema. Violada por su profesor de dibujo, Agostino Tassi, y denunciado convenientemente, fue a ella a quien el tribunal sometió a tortura para verificar su testimonio. La crítica tanto del momento como la actual ha interpretado que este acontecimiento fue lo que la impulsó a tratar habitualmente temas protagonizados por mujeres vengativas o acosadas, como es el caso del cuadro del que hablamos. Desde una posición verticalmente superior, planean sigilosamente los viejos la manera de acceder a la joven Susana, mientras ella huye con cuerpo y gesto de dolor de sus palabras e intenciones. El banco de madera que les separa es violentamente traspasado por el manto rojo de uno de ellos que entra con volatilidad satánica en la escena pidiendo cautela en el embaucamiento, solicitanto silencio a la agredida o mitigando el volumen de sus palabras; su cómplice deja caer la mano despreocupadamente mientras le susurra al oído. Susana, sentada ya casi en el filo, huye con cuerpo y doloroso gesto de lo que no quiere aceptar ni oír; es la imagen física y moral del acoso y la impotencia.
__________

Pero no sólo en la pintura se ha tratado este tema, también la poesía. El tema del deseo es el que sirve a Jorge Guillén como tema central de este soneto que copio aquí para cerrar esta entrada.
Espero que os haya llamado la atención esta historia tanto como a mí.

Susana y los Viejos

(Jorge Guillen)

Furtivos, silenciosos, tensos, avizorantes,
se deslizan, escrutan y apartando la rama
alargan sus miradas hasta el lugar del drama:
el choque de un desnudo con los sueños de antes.

A solas y soñando ya han sido los amantes
posibles, inminentes, en visión, de la dama.
Tal desnudez real ahora los inflama
que los viejos se asoman, tímidos estudiantes.

¿Son viejos? Eso cuentan. Es cómputo oficial.
En su carne se sienten, se afirman juveniles
porque lo son. Susana surge ante su deseo,
que conserva un impulso cándido de caudal.

Otoños hay con cimas y ráfagas de abriles.
-Ah, Susana. -¡Qué horror! -Perdóname. ¡Te veo!

jueves, 20 de marzo de 2008

Mitología: Ícaro, el intento de llegar al Sol

Ícaro cayendo ante su padre Dédalo

Ícaro, en la Mitología griega, representa el desafío, pero también la inconsciencia, la relación del padre y del hijo, la desobediencia de los peligros que conoce el padre y que el joven desafía.
Siempre en la Mitología, el desafío a los dioses se paga con un duro castigo. Ícaro lo pagó con su vida. Quiso volar más alto, tocar el sol. El sol deshizo la cera de sus alas y cayó al mar.

Hay dos lecturas en el Mito de Ícaro, el desafío a los dioses (volar hasta alcanzar el sol) y la inconsciencia ante el consejo del padre. El padre, entendido también como el que posee la experiencia, la sabiduría.

Pero, personalmente, no quiero quedarme con la falsa conclusión de "evitemos el desafío".

Elijo, Ícaro, el desafío pero junto a la sabiduría de hasta dónde podemos llegar, intentando conocer bien el arte o el artificio que hemos inventado para volar (la tecnología, la fuerza, la paciencia...) para no caer.

Me queda claro que no es igual ambición y desafío.

La ambición nos ciega, el desafío nos ilumina.

Es agradable releer el mito de Ícaro y de su padre, Dédalo. Su relación con Creta y el Minotauro. La sabiduría de Dédalo, pero también sus celos ante los que le aventajaban en sabiduría.

Os invito a hacerlo. Os dejo aquí el relato mítico de Ícaro y Dédalo. Disfrutadlo:
(Tomado de http://mitologiagrecorromana.idoneos.com/index.php/316443)


Dédalo era un artista e inventor ateniense que había aprendido su arte con la diosa Atenea en persona. Sin embargo, le aventajaba su sobrino Talos, el cual siendo aún muy jóven, inventó la sierra, el torno de alfarero y el compás. Celoso, Dédalo arrojó a Talos desde el tejado del templo de Atenea y lo mató. Por esa razón fue desterrado hallando refugio en la corte del rey Minos, don de tuvo, con una joven esclava un hijo al que llamaron Icaro.

Después de que Teseo matase al Minotauro, Minos encerró a Dédalo y a Ícaro en el laberinto. La única forma de escapar del laberinto era por el aire, ya que no tenía techo, por lo que Dédalo, construyó dos pares de alas con plumas y cera. Luego de decirle a Ícaro que no volase cerca del sol, para que la cera no se derritiese, ni demasiado cerca del mar, para que las plumas no se mojasen, ambos partieron volando. Pero ante la exultante libertad, Icaro olvidó los consejos de su padre y voló tan alto que el sol derritió sus alas y se precipitó al océano, donde murió.

Dédalo llegó a salvo a Sicilia y se refugió en la corte del rey Cócalo. Minos lo persiguió, pero Dédalo, habiéndose instalado en el palacio de tuberías de agua caliente, lo mató hirviendo el agua mientras éste tomaba un baño.

jueves, 28 de febrero de 2008

Mitología: Hypnos y Thanatos

Hypnos y Thanatos.



Dos conceptos tan cercanos como son el sueño y la muerte, temas tan recurrente en la poesía, son dos dioses hermanos en la Mitología griega: Hypnos y Thanatos, hijos de la Noche.
La Mitología siempre es una fuente de sorpresa y conocimiento. Sobre estos dos dioses encontramos lo siguiente:
En la mitología griega, Hypnos (en griego Ύπνος Hypnos, ‘sueño’) era la personificación del sueño. Era hijo de Nix, la noche, y hermano gemelo de Tánatos, la muerte no violenta. Su equivalente romano era Somnus.
Su palacio era una cueva oscura donde el sol nunca brillaba. A su entrada crecían amapolas y otras plantas hipnóticas. Según algunas fuentes, vivía junto con Tánatos en un palacio subterráneo cercano al de Nix. Según otras, lo hacía en una cueva bajo una isla griega, a través de la cual fluía Lete, el río del olvido.

En una ocasión Hera prometió a Hipnos la mano de una de las gracias, Pasítea, si le ayudaba a dormir a Zeus. El Sueño obedeció, pero Zeus se despertó iracundo y hubiera arrojado a Hipnos del Olimpo si no hubiera intervenido su madre Nix, que demostraba así el poder que ejercía tanto sobre los dioses como sobre los hombres.

La descendencia que tuvo con Pasítea la formaban las cosas que ocurrían en sueños, los Oniros. Los tres más importantes aparecían en los sueños de los reyes: Morfeo, Iquelo (o Fobetor) y Fantaso.

También Hera recurrió a Hipnos, a través de Iris, para que adoptara la forma de Ceix y, en sueños, se le presentara a su mujer y le explicara su muerte, pues la pobre Alcíone esperaba ansiosa el regreso de su marido ignorando que éste había muerto hacía tiempo.Endimión recibió de Hipnos el poder de dormir con los ojos abiertos, para poder así vigilar constantemente a su amada Selene.

En el arte Hipnos era retratado como un hombre joven desnudo y con alas en los hombros o las sienes. También se le muestra en ocasiones con barba, parecido a su hermano Tánatos. A veces es representado como un hombre dormido en una cama de plumas con cortinas negras a su alrededor. Sus atributos incluyen un cuerno de opio inductor de sueño, un tallo de amapola, una rama de la que gotea el rocío del río Lete y una antorcha invertida. Morfeo es su principal ayudante y evita que los ruidos le despierten. En Esparta, la imagen de Hipnos siempre se situaba cerca de la de la muerte.
¿Interesante verdad?
La noche, el sueño, la muerte, el olvido... forman parte del mismo mundo.

domingo, 22 de julio de 2007

Mitología: El origen del mundo. Brasil


El origen del mundo: Brasil

Define el Diccionario de la Real Academia de la Lengua la palabra mito como:

mito.

(Del gr. μῦθος).

1. m. Narración maravillosa situada fuera del tiempo histórico y protagonizada por personajes de carácter divino o heroico. Con frecuencia interpreta el origen del mundo o grandes acontecimientos de la humanidad.

2. m. Historia ficticia o personaje literario o artístico que condensa alguna realidad humana de significación universal.



En relación con estas dos primeras acepciones cada uno de los pueblos que ha habitado el mundo, intentó definir el orígen del universo a través de leyendas cuyo objetivo siempre era transmitir una enseñanza.

Es curioso bucear en ellas y encontrar aspectos tan parecidos en todas: un ser superior que crea al Hombre y pone a su alcance las herramientas necesarias, la Naturaleza, que procura su superviviencia y algo también importante les da: la libertad de elegir.

Hoy quiero hacer mención de la leyenda de Enore, el ser supremo que para los pueblos indígenas de Brasil, fue el creador del mundo.

Dice así la leyenda (os invito a encontrar en ella la enseñanza que quiere transmitirnos):

Enore, el Ser Supremo, cortó un tronco. Esculpió en él una figura humana y lo dejó en el suelo. Luego tomó una rama con la que golpeó el tronco que se convirtió en un hombre. Hizo lo mismo con otro pedazo de madera y así fue como apareció la mujer. Esta primera pareja tuvo primero un hijo y una hija y más tarde, nacieron otros hijos. Enore llamó a los hijos de aquellos primeros padres y les preguntó qué deseaban en el reparto que iba a hacer de los bienes de la tierra. El mayor eligió el arco y la flecha, rechazando las armas de fuego, por ser mucho más pesadas, y también el buey y el caballo porque ensuciaban el suelo de las casas. El otro hijo se quedó con todas esas cosas, dominó el mundo y sus hijos prosperaron...

domingo, 10 de junio de 2007

Mitología: las dos caras del dios Jano.

Jano bifronte
Hay un dios en la mitología romana que no tiene su correspondiente en la mitología griega. Un dios al que los aficionados a la escritura literaria deberíamos enconmendarnos. El dios Jano es el dios de los principios y de los finales. Dos cosas a tener en cuenta, el inicio y el final de un relato o de un poema deben cuidarse con especial mimo.
Es muy curiosa la historia de Jano, leo y comparto aquí lo que de él encuentro en Wikipedia:

Jano

En la mitología romana Jano (en latín Janus) es un dios que tenía dos caras mirando hacia ambos lados de su perfil, padre de Fontus. Jano era el dios de las puertas, los comienzos y los finales. Por eso le fue consagrado el primer mes del año que en español pasó del latín Ianuarius a Janeiro y Janero, y de ahí derivó a Enero).

Su representación habitual es bifronte, esto es, con las dos caras mirando en sentidos opuestos. Es el dios de los cambios y las transiciones, de los momentos en los que se traspasa el umbral que separa el pasado y el futuro. Su protección, por tanto, se extiende hacia aquellos que desean variar el orden de las cosas. Se le honraba cada vez que se iniciaba un proyecto nuevo, nacía un bebé o se contraía matrimonio.

Su principal templo en el Foro Romano tenía puertas que daban al este y al oeste, hacia el principio y el final del día, y entre ellas se situaba su estatua, con dos caras, cada una mirando en sentidos opuestos. En todos los hogares se le dirigía la plegaria matutina, y en toda tarea doméstica se buscaba su asistencia. Como dios de los comienzos, se lo invocaba públicamente el primer día de enero (Ianuarius), el mes que derivó de su nombre porque inicia el nuevo año. Se lo invocaba también al comenzar una guerra, y mientras ésta durara, las puertas de su templo permanecían siempre abiertas; cuando Roma estaba en paz, las puertas se cerraban. Jano no tiene equivalente en la mitología griega.

Al igual que Prometeo, Jano es una suerte de héroe cultural, ya que se le atribuye entre otras cosas la invención del dinero, las leyes y la agricultura, según los romanos este dios aseguraba buenos finales.

....

Y añado más información curiosa que leo en otra web:

"Pero más importante era aún que se consideraba a Jano el dios de los solsticios, las «puertas solsticiales» o «puertas del cielo». Así, el solsticio de verano —fecha a partir de la cual la luz diurna se va reduciendo diariamente— era llamado janua inferni, la puerta del infierno o de los hombres, y el solsticio de invierno, janua coeli, la puerta de los dioses. Además, esta divinidad era para los miembros de los collegia fabrorum romanos –los constructores–, el dios de iniciación a los misterios…"

"Se le representa teniendo una llave en una mano, y en la otra una vara, para indicar que es guardián de las puertas y que preside los caminos."

....

Jano es el dios en el que reside el principio y el fin de todas las cosas, el alfa y omega. Esta idea es recogida por la religión cristiana: Dios, como principio y fin de todas las cosas, recogiendo de él igualmente el símbolo con que se representaba al dios Jano en sus templos.

¿No decía que era curioso? Cosas como el mes de enero, los solsticios o Río de Janeiro, están unidos a este dios.

Si os interesa conocer más acerca del dios Jano podéis consultar el artículo:

Ianus, Vigilante del equilibrio del universo. Autor: Carlos Sánchez-Montaña.

miércoles, 30 de mayo de 2007

El dios Dioniso/Baco y los poetas

O Pequeno Baco Doente, de Caravaggio

Es curiosa en Grecia la relación entre los dioses y la creación literaria. La influencia de Baco y los poetas, el beneficio del "poder tóxico del vino".

Expongo aquí algunas ideas que me han llamado la atención al respecto recogidas en Wikipedia y alguna otra web:

Dioniso (en griego Διώνυσος Diônysos o Διόνυσος Dionysos) es el dios tracio del vino, representando no sólo su poder tóxico sino también sus influencias sociales y beneficiosas. Es considerado promotor de la civilización, legislador y amante de la paz, así como dios protector de la agricultura y el teatro.

Dioniso era también conocido como Baco (en griego Βακχος Bakkhos), nombre con el que fue asimilado en la mitología romana, anulando y confundiéndose con el antiguo dios itálico Liber Pater. Los griegos tomaron prestada la figura de Dioniso y la incorporaron a la tradición olímpica como hijo de Zeus y Sémele, hija de Cadmo, rey de Tebas, aunque otras versiones afirman que era hijo de Zeus y Perséfone.

Gozó Baco entre los poetas romanos de una acreditada reputación como fuente inspiradora de su creación literaria, labor en la que la leve demencia que Baco infundía a los humanos entraba en competencia con la influencia de las musas, sirvientas de Apolo. Esa leve demencia que el vino propiciaba era, sin ninguna duda, proclive a facilitar la creación literaria y artística. Podemos, así, contrastar como Ovidio, en su destierro en las lejanas tierras del Ponto, en una de las elegías que integran su obra Tristes, invoca al dios, con motivo de la festividad de las Liberalia que se celebraban en su honor, solicitando su protección y que interceda ante el César, otro dios, para solicitar su piedad y que permita al poeta retornar a Roma.

Nietzsche, que no tuvo reparos en proclamarse el último discípulo del filosofo Dionisios, trató en varias de sus obras acerca de la ideología que se encerraba en las doctrinas báquicas. Para el alemán estaría suficientemente claro que lo dionisiaco representaba un si rotundo a la vida, incluso en sus aspectos más equívocos o aterradores. En ese sentido las doctrinas de Dionisios chocarían tajantemente con el Cristianismo, enajenador para el hombre y hostil a la vida. Contradecía, igualmente, el filósofo alemán lo dionisiaco frente a lo que consideraba apolíneo, siendo propio de lo primero el arrebato y la pasión incontrolada, que tan buenos efectos produce a veces en el arte (el delirio y la inspiración mística como origen de la creación artística), en tanto que lo apolíneo vendría a significar lo bello y armonioso, aquello que el artista alcanza de manera reposada y racional, gracias a la inspiración de Apolo, que para ello se sirva de sus musas.

Esta oposición entre lo dionisiaco y lo apolíneo entra en relación con la tradición de la Filosofía griega que dividía a las escuelas filosóficas en dos: las que bebían vino (los dionisiacos) y los que bebian agua (apolíneos).

Si tuviera que inclinarme por una de las dos "escuelas" probablemente militaría entre los dionisiacos, que me perdone el dios Apolo. Creo más en el delirio y la inspiración mística, más aún si tienes la ayuda de un buen vino.

domingo, 25 de febrero de 2007

Mitología: Sísifo. La condena infinita para quien desafió a los dioses.


«Los Dioses condenaron a Sísifo a empujar eternamente una roca hasta lo alto de una montaña, desde donde la piedra volvía a caer por su propio peso. Pensaron, con cierta razón, que no hay castigo más terrible que el trabajo inútil y sin esperanza.»
(Albert Camus)


El mito de Sísifo no puede ser más actual, es la representación de todos los trabajos repetitivos, del dolor al que le condenaron los dioses a esperar, a volver a iniciar cada día el mismo trabajo del día anterior, a contemplar (sabiendo que no conseguiría jamás llegar a la cima) el horizonte y no poder alcanzarlo.

Esta condena al trabajo inútil y sin esperanza, como dice Albert Camus, es el producto de desafiar a los dioses.


Sobre Sísifo y su destino nos cuenta la Mitología griega lo siguiente:

"Hijo de Eolo, fundó la ciudad de Corinto de la que fue rey. Destacó por su astucia e ingenio. Rodeó toda su ciudad con grandes murallas para que los viajeros tuvieran que pagar por pasar por allí.
Tenía muchos rebaños y su vecino Autólico le robaba las vacas. Como el dios Hermes le había concedido a Autólico el don de convertir los toros en vacas y de cambiar el color de blanco a rojo, Autólico le robaba a Sísifo los toros blancos y los convertía en vacas rojas.
Sísifo veía como su rebaño era cada día más pequeño y el de Autólico cada vez más numeroso por lo que empezó a sospechar y se le ocurrió la idea de grabar en las pezuñas de sus vacas la frase "me ha robado Autólico",
de esta manera pudo demostrar que le estaban robando. Admirado Autólico de la inteligencia de Sísifo le entregó a su hija Anticlea para que tuviera hijos tan astutos como Sísifo.

El ingenio de Sísifo también pudo con los mismísimos dioses del Olimpo, aunque al final le costó la vida. Un día que Sísifo estaba en su palacio vio pasar un enorme águila que llevaba entre sus garras una hermosa mujer. El águila era el dios Zeus que había raptado a la bella Egina hija de Asopo, dios de los ríos. Al rato llegó Asopo y le pidió a Sísifo que le ayudara a encontrar a su hija. Entonces Sísifo le dijo a Asopo que le diría el nombre de la persona que había raptado a su hija si a cambio creaba un río en la colina donde estaba construyendo la ciudad de Corinto. Asopo así lo hizo y Sísifo le contó hacia donde se había dirigido Zeus. Cuando Asopo los encontró, Zeus salió corriendo y se transformó en roca para poder escapar de Asopo.
El castigo de Zeus a Sísifo por su traición fue terrible, lo condenó a muerte y envió a su hermano Hades a buscarlo para llevárselo al país de los muertos. Pero Sísifo engañó también a Hades y cuando éste intentó ponerle unas esposas le preguntó:
- ¿Qué son esos brazaletes metálicos?
Y Hades le contestó:
- Son unas esposas y sirven para encadenar a los presos.
Sísifo le dijo:
- Por favor, enséñame cómo funcionan.
Hades se puso las esposas a sí mismo y Sísifo aprovechó para escapar.
Zeus liberó a Hades y mandó otra vez a Sísifo al reino de los muertos.
Pero Sísifo le dijo a su mujer que cuando muriese no le hiciese ningún funeral y cuando llegó al país de los muertos se quejó a la diosa Perséfone
que su familia ni siquiera había tenido tiempo para enterrarle y le pidió que le dejara volver a la tierra para poder preparar su entierro. Perséfone le dejó marchar diciéndole:
- Muy bien puedes irte a arreglar tus cosas, pero vuelve mañana sin falta.
Pero Sísifo no volvió en mucho tiempo.

Finalmente Hermes lo llevó nuevamente al reino de los muertos donde se le condenó a subir una enorme roca a lo alto de una colina, pero, cuando está casi a punto de llegar a la cima, se le escapa y tiene que empezar de nuevo a subir la piedra y así durante toda la eternidad.

(Se cuenta en el Olimpo que la roca que Sísifo tiene que empujar es exactamente igual a la roca en la que se transformó Zeus para que no lo descubriera Asopo, padre de Egina)."
------------------------------------------------------------------------------------------------
Debiéramos al vez quedarnos con algunas ideas positivas de lo que le aconteció a Sísifo, lo primero es que es lícito intentar enfrentarse al destino y no aceptarlo sin remedio y segundo, tal vezconsecuencia de lo anterior, es saber que es una forma de alcanzar la utopía.
Y para explicar esto último, recojo el texto de Eduardo Galeano, escritor uruguayo, de certera e indiscutible inteligencia:
La utopía.

La utopía está en el horizonte. Camino dos pasos, ella se aleja dos pasos y el horizonte se corre diez pasos más allá. ¿Entonces para que sirve la utopía? Para eso, sirve para caminar.
(De "El libro de los abrazos". Eduardo Galeano)

viernes, 2 de febrero de 2007

Eros y Thanatos: Amor más allá de la muerte



Decía Freud que el hombre se ve atenazado por dos grandes fuerzas instintivas y opuestas, a las que dio el nombre de dos dioses griegos: Eros y Thanatos. La primera simbolizaba la fuerza de Vida, el deseo, la atracción, la creación. Enfrente se encontraría irremediablemente de cara a Thanatos, o el instinto de muerte, de autodestrucción, de repulsión. Y así, navegando entre uno y otro tendría que encontrar el hombre su camino, eternamente a la deriva entre la Vida y la Muerte.


Y la Vida y la Muerte, Eros y Thanatos no dejan de ser caras de la misma moneda, dos fuerzas capaces de cambiar la vida, de provocar seismos. Dos fuerzas que no podemos controlar. La muerte y el amor infinitos.

Tan distintas, la lucha constante de una contra la otra y tan iguales.

En la mitología griega, Eros (en griego antiguo Ἔρως, ‘amor’) era el dios responsable de la lujuria, el amor y el sexo, y era también venerado como un dios de la fertilidad.

En el arte, se suele representar a Eros como un niño o infante desnudo alado (aunque esta percepción está más relacionado con el Cupido romano: para los griegos era un hombre joven o un adolescente), con un arco y un carcaj en el que llevaba dos clases de flechas: unas doradas con plumas de paloma que provocaban un amor instantáneo, y otras de plomo con plumas de búho que provocaban la indiferencia.

Thanatos (en griego Θάνατος Thánatos, ‘muerte’) era la personificación de la muerte no violenta. Su toque era suave, como el de su hermano gemelo Hipnos, el sueño. La muerte violenta era el dominio de sus hermanas amantes de la sangre, las Keres, asiduas al campo de batalla.

En el arte, Thanatos era representado como un hombre joven con barba llevando una mariposa (símbolo del alma), una corona o una antorcha invertida en sus manos. A veces tiene dos alas y una espada sujeta a su cinturón.

Y esta lucha de Eros y Thanatos es un tema recurrente en la poesía. Dejo aquí, para terminar, dos ejemplos de dos poetas para los que el amor vence a la muerte. El conocido soneto de Quevedo "Amor constante más allá de la muerte" y el poema de Ángel González "Inmortalidad de la nada".

Disfrutad de su lectura.


"AMOR CONSTANTE MÁS ALLÁ DE LA MUERTE"
.
Cerrar podrá mis ojos la postrera
Sombra que me llevare el blanco día,
Y podrá desatar esta alma mía
Hora a su afán ansioso lisonjera;

Mas no, de esotra parte, en la ribera,
Dejará la memoria, en donde ardía:
Nadar sabe mi llama el agua fría,
Y perder el respeto a ley severa.

Alma a quien todo un dios prisión ha sido,
Venas que humor a tanto fuego han dado,
Médulas que han gloriosamente ardido:

Su cuerpo dejará no su cuidado;
Serán ceniza, mas tendrá sentido;
Polvo serán, mas polvo enamorado.

FRANCISCO DE QUEVEDO (1580-1645)
-

INMORTALIDAD DE LA NADA

Todo lo consumado en el amor
no será nunca gesta de gusanos.

Los despojos del mar roen apenas
los ojos que jamás
—porque te vieron—,
jamás
se comerá la tierra al fin del todo.

Yo he devorado tú
me has devorado
en un único incendio.

Abandona cuidados:
lo que ha ardido
ya nada tiene que temer del tiempo.

(ANGEL GONZALEZ)

miércoles, 17 de enero de 2007

El Dios Hermes, dios griego de los literatos y poetas.


El dios Hermes, que forma parte del panteón griego, es el dios de literatos y poetas. Me ha resultado tan curioso saber que no es sólo "nuestro dios" sino de muchas otras cosas que he querido compartirlo aquí en el blog.
Dios de poetas pero también de los mentirosos y de la astucia de los ladrones. Ya los griegos nos metían en el mismo saco a poetas y mentirosos. Ambos no movemos en una frontera sutil. Jugar con las palabras tiene sus riesgos.
A quién más representaba y cómo era representado nos lo detalla el siguiente texto:
"Hermes fue un dios polifacético, conductor de rebaños, mediador entre los hombres y los dioses, y que tuvo entre sus muchos cometidos el de ser protector de los caminos terrestres e incluso de los del más allá en su función de conductor de almas (psicopompo) al otro mundo. Fue patrón de pastores, viajeros, comerciantes, jugadores y ladrones. Su nombre deriva del término griego “ermai”, hermas, con el que se designaban los mojones que marcaban los caminos e indicaban los límites de las tierras. Las hermas tenían la forma de un pilar cuadrangular coronado por un una cabeza humana y que generalmente ostentaba un apéndice fálico, insignia de la fertilidad. Hay que recordar que el más antiguo símbolo y monumento de Hermes, ha sido el atributo viril, y que siempre se le dedicaron cultos fálicos de curiosa apariencia. También tenía a su cargo la protección de dinteles y puertas así como los rebaños. Se le representó como un joven, vestido con una túnica corta, con el caduceo, —vara insignia regalo de Apolo, que Hermes arrojó un día entre dos serpientes que peleaban, y éstas se enredaron en la vara lo que le dio forma definitiva y llegó a ser después insignia del comercio— el pétaso, las sandalias y el casco alados. Hermes también fue el distribuidor de las lenguas, genio del buen decir, dios de la elocuencia, amigo de la sociedad y el trato, consejero en las deliberaciones y asambleas.
Su servicio de conductor de viajeros no se limita a los asuntos terrenos. Hermes va y viene entre cielo y tierra, puesto que conoce todos los caminos como la palma de su mano y gusta de conducir a los hombres, ni en la muerte los abandona: es el Psicopompo, el que cuida de llevar las almas hasta su mansión ultraterrestre. "
Podéis investigar y averiguar más cosas sobre el dios Hermes en la Red. Esto de la poesía unida a la mentira y al atributo viril me ha dejado inquieto...
Javier.