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viernes, 10 de diciembre de 2010
Chistes mal contados: "o la degollo..."
Si empleáramos bien la lengua no podríamos contar algunos chistes. Muchos chistes basados en el juego del doble sentido de las palabras.
Si empleáramos bien la lengua no podríamos contar este chiste:
Un ladrón se detiene ante una pareja y se dirige a la mujer
- Esto es un atraco: deme la cartera o la degollo.
- Goyo -contesta la mujer- dale la cartera a este señor.
Claro, que contado así tiene su gracia, pero sobre el verbo degollar, dice el diccionario de la RAE:
degollar.
(Del lat. decollāre).
1. tr. Cortar la garganta o el cuello a una persona o animal.
2. tr. Destruir, arruinar.
3. tr. Dicho de un actor: Representar mal o con impropiedad una obra dramática.
4. tr. Acabar mal un discurso u otra producción del ingenio.
5. tr. Dicho de un torero: Matar al toro con una o más estocadas mal dirigidas, de suerte que a veces el animal echa sangre por la boca.
6. tr. coloq. Dicho de una persona: Ser o hacerse en extremo antipática y desagradable a otra. Juan me degüella.
7. tr. Mar. Rasgar una vela con un cuchillo cuando las circunstancias no dan lugar a cargarla para salvar el buque.
8. tr. p. us. Escotar o sesgar el cuello de las vestiduras.
¶
MORF. conjug. c. contar.
O sea, que las definiciones del verbo degollar nos sirven pero, cuidado, cuando llegamos a la forma de conjugar nos dice que se conjuga como el verbo "contar".
Así que no es "la degollo" sino sería "la degüello".
Vaya, que si contáramos bien el chiste, ya no sería un chiste, no tendría ninguna gracia.
Tengamos en cuenta que el presente de indicativo del verbo degollar es siempre "degüello", menos para este chiste, ¿vale?
jueves, 5 de agosto de 2010
Patadas a la Lengua: "¿De tú o de usted?"
Será que como ya he colgado un par de entradas sobre "patadas a la Lengua", estas me persiguen. O quizá es que me fijo más en los errores lingüísticos ahora.
El caso es que en el cristal delantero de mi coche me he encontrado esta mañana este cartelito atrapado detrás del limpiaparabrisas.
Comienza con la frase: "¿Estás interesado en vender su vehículo?"
Y he pensado, lo primero, que se trataba de un error de concordancia. Claro, si el verbo está en segunda persona del singular con un tratamiento de tuteo, el pronombre posesivo no debería ser "su" sino "tu".
Pero como tengo esta imaginación, no lo puedo evitar, he pensado luego, que quizá haya un mensaje oculto.
¿El comprador de coches me está ofreciendo que venda el vehículo de otra persona? ¿Sin que la otra persona lo sepa? ¿El coche de mi mujer? ¿El de mi vecino? ¿El de mi jefe?...
Podría ser, porque el cartel, en un tono de afirmación innegable (además la letra es más grande y en mayúsculas y subrayada) dice: NOSOTROS SE LO COMPRAMOS.
Pero esto me conduce a equívoco otra vez, pues me trata de usted ahora, cuando empezó tratándome de tú. ¿O es que se refiere a que ya no cuentan conmigo en la venta y le compran directamente el coche a mi mujer, a mi vecino, a mi jefe...?
Ya no entiendo nada.
Por su tuviera alguna duda en vender un coche ajeno (sigo pensando que se trata de eso), me añaden que pagan al contado y que se hacen cargo de transferencia, ITV, impuestos.
Me lo voy a pensar...
Aunque hay una palabra que me sobra en el cartel, la última: SERIEDAD.
Me sobra por uno de estos dos motivos:
1. Porque el error es de concordancia y me tenían que haber tratado de usted todo el rato para que no hubiera lugar a interpretaciones, con lo que a la hora de redactar el texto han sido poco serios.
2. Si están proponiéndome que me dedique a vender coches que no son míos, entonces sobra la palabra SERIEDAD. Para llevar a cabo esta labor delictiva, deberían haber puesto DISCRECIÓN.
Conclusión: como en algunas conversaciones que iniciamos con desconocidos que tienen ya una cierta edad, deberían haberse preguntado al redactar el cartel desde el principio aquello de ¿nos tratamos de tú o de usted?
El caso es que en el cristal delantero de mi coche me he encontrado esta mañana este cartelito atrapado detrás del limpiaparabrisas.
Comienza con la frase: "¿Estás interesado en vender su vehículo?"
Y he pensado, lo primero, que se trataba de un error de concordancia. Claro, si el verbo está en segunda persona del singular con un tratamiento de tuteo, el pronombre posesivo no debería ser "su" sino "tu".
Pero como tengo esta imaginación, no lo puedo evitar, he pensado luego, que quizá haya un mensaje oculto.
¿El comprador de coches me está ofreciendo que venda el vehículo de otra persona? ¿Sin que la otra persona lo sepa? ¿El coche de mi mujer? ¿El de mi vecino? ¿El de mi jefe?...
Podría ser, porque el cartel, en un tono de afirmación innegable (además la letra es más grande y en mayúsculas y subrayada) dice: NOSOTROS SE LO COMPRAMOS.
Pero esto me conduce a equívoco otra vez, pues me trata de usted ahora, cuando empezó tratándome de tú. ¿O es que se refiere a que ya no cuentan conmigo en la venta y le compran directamente el coche a mi mujer, a mi vecino, a mi jefe...?
Ya no entiendo nada.
Por su tuviera alguna duda en vender un coche ajeno (sigo pensando que se trata de eso), me añaden que pagan al contado y que se hacen cargo de transferencia, ITV, impuestos.
Me lo voy a pensar...
Aunque hay una palabra que me sobra en el cartel, la última: SERIEDAD.
Me sobra por uno de estos dos motivos:
1. Porque el error es de concordancia y me tenían que haber tratado de usted todo el rato para que no hubiera lugar a interpretaciones, con lo que a la hora de redactar el texto han sido poco serios.
2. Si están proponiéndome que me dedique a vender coches que no son míos, entonces sobra la palabra SERIEDAD. Para llevar a cabo esta labor delictiva, deberían haber puesto DISCRECIÓN.
Conclusión: como en algunas conversaciones que iniciamos con desconocidos que tienen ya una cierta edad, deberían haberse preguntado al redactar el cartel desde el principio aquello de ¿nos tratamos de tú o de usted?
sábado, 31 de julio de 2010
Patadas a la Lengua: "Vikinis"
Lo malo de encontrarte escritas las cosas es que si no eres consciente del error tiendes a adoptarlo y repetirlo. Y hete aquí que me encuentro con este cartel, muy llamativo por el cuidado en elegir los colores de las letras y el diseño necesarios para llamar la atención del cliente y del producto.
¿Vikinis?
Ahí colgadito, frente a mí, en una tiendecita del paseo de la playa de Matalascañas, este mes de julio de 2010, Modas Tere ofrece (por cierto a buen precio) sus "vikinis".
Y yo me pregunto, ¿estarán así de baratos porque son sucedáneos? Igual que hay gulas y sucedáneo de caviar, ¿existirá el sucedáneo del bikini? ¿Lo ha inventado "Modas Tere"? Y más aún, ¿la inventora será una tal "Viki"?
Como creo que no es nada de lo anterior, me veo en la obligación de añadir una entrada más a la sección iniciada en el blog de "Patadas en la Lengua" y dedicarla a aclarar la exactitud del término bikini.
Según el diccionario de la Real Academia de la Lengua:
bikini.
(De Bikini, nombre de un atolón de las Islas Marshall).
1. m. biquini.
Así que busco la otra variante ortográfica y dice:
biquini.
(De bikini).
1. m. Conjunto de dos prendas femeninas de baño, constituido por un sujetador y una braguita ceñida.
Pero, me interesa, ya puestos, saber algo más del origen de la palabra biquini/bikini.
Del blog Blogolengua, recojo este interesante artículo, en él aparece también la idea popular de relacionar la palabra biquini, como un bañador de dos prendas por su aparente parentesco con el prefijo bi-, dos. De ahí que existan monokinis, triquinis, etc.
Mirad:
Bikini: origen y fecundidad de la palabra
¿Por qué se llama biquini o bikini al traje de baño de dos piezas? El origen de la palabra está en el nombre de un atolón situado en las Islas Marshall, en el Océano Pacífico.
Este tipo de traje de baño fue diseñado en 1946 por el ingeniero Louis Réard, quien se encontró con que ninguna maniquí de París quiso presentarlo porque consideraban que era indecente vestirse con él. Para su presentación, el 5 de julio de 1946, Réard tuvo que recurrir a una bailarina de striptease del Casino de París, Micheline Bernardini.
En esos días, los periódicos de todo el mundo hablaban del atolón Bikini, que los norteamericanos habían destruido parcialmente el 1 de julio de 1946, al lanzar sobre él una bomba atómica durante unos ensayos nucleares. Parece ser que Micheline Bernardini, con el desparpajo que se les supone a las bailarinas de striptease, le dijo al creador de la prenda: "Señor Réard, su bañador va a ser más explosivo que la bomba de bikini".
Poco antes, otro modista francés, Jacques Heim, había llamado el átomo a un bañador parecido; con este nombre hacía referencia a su reducido tamaño y se aprovechaba de la atención que recibía, en esos momentos, todo lo relacionado con la energía nuclear y las bombas atómicas.
En la palabra bikini no sólo estaba la idea de ‘bomba atómica’ y ‘explosión’ de entusiasmo que se suponía en quien viera a una mujer así vestida; también tenía connotaciones de ‘islas y mares exóticos’ o de ‘lugar prohibido’ (se había expulsado del atolón a la población indígena para realizar los ensayos nucleares).
Pero el éxito definitivo del nombre se debió en gran parte a la forma de la palabra. Si muchas palabras empiezan por bi-, bikini debía de significar ‘un bañador de dos piezas de tela, de dos kinis’. De acuerdo con esta etimología popular (y comercial), a partir del falso lexema kini, se han generado neologismos para denominar nuevas prendas de baño.
Monokini (mono, ‘uno’):
En 1964, Rudi Gernreich crea el monokini, que en principio era un tipo de bañador sostenido por dos tirantes, pero que dejaba al descubierto los senos de la mujer. Esta prenda sólo fue posible después de que fuera aceptado y se popularizara el uso del bikini gracias a actrices como Brigitte Bardot (“Y Dios creó a la mujer”, 1956) y Ursula Andress (“Doctor No”, 1962) o a la canción de Brian Hyland (“Itsy bitsy teenie weenie yellow polka dot bikini”, 1960). Posteriormente se ha llamado monokini a la parte inferior del bikini, cuando no va acompañada de la superior.
Trikini (tri, ‘tres’):
Es un tipo de bañador que apareció en los años setenta y cuya característica es que las dos partes del bikini se unen en la parte del abdomen mediante otra pieza del mismo tejido, de otro material o una combinación de ambos que le dan apariencia de un traje de baño entero.
Tankini (del inglés tank, ‘tanque, depósito’):
Bañador de dos piezas en el que la parte superior llega hasta la cintura. porque en su significado está la idea de ‘dos’ (biplano, bípedo, bilabial, bivalvo, bilingüe, etc.);
Este tipo de traje de baño fue diseñado en 1946 por el ingeniero Louis Réard, quien se encontró con que ninguna maniquí de París quiso presentarlo porque consideraban que era indecente vestirse con él. Para su presentación, el 5 de julio de 1946, Réard tuvo que recurrir a una bailarina de striptease del Casino de París, Micheline Bernardini.
En esos días, los periódicos de todo el mundo hablaban del atolón Bikini, que los norteamericanos habían destruido parcialmente el 1 de julio de 1946, al lanzar sobre él una bomba atómica durante unos ensayos nucleares. Parece ser que Micheline Bernardini, con el desparpajo que se les supone a las bailarinas de striptease, le dijo al creador de la prenda: "Señor Réard, su bañador va a ser más explosivo que la bomba de bikini".Poco antes, otro modista francés, Jacques Heim, había llamado el átomo a un bañador parecido; con este nombre hacía referencia a su reducido tamaño y se aprovechaba de la atención que recibía, en esos momentos, todo lo relacionado con la energía nuclear y las bombas atómicas.
En la palabra bikini no sólo estaba la idea de ‘bomba atómica’ y ‘explosión’ de entusiasmo que se suponía en quien viera a una mujer así vestida; también tenía connotaciones de ‘islas y mares exóticos’ o de ‘lugar prohibido’ (se había expulsado del atolón a la población indígena para realizar los ensayos nucleares).
Pero el éxito definitivo del nombre se debió en gran parte a la forma de la palabra. Si muchas palabras empiezan por bi-, bikini debía de significar ‘un bañador de dos piezas de tela, de dos kinis’. De acuerdo con esta etimología popular (y comercial), a partir del falso lexema kini, se han generado neologismos para denominar nuevas prendas de baño.
Monokini (mono, ‘uno’):
En 1964, Rudi Gernreich crea el monokini, que en principio era un tipo de bañador sostenido por dos tirantes, pero que dejaba al descubierto los senos de la mujer. Esta prenda sólo fue posible después de que fuera aceptado y se popularizara el uso del bikini gracias a actrices como Brigitte Bardot (“Y Dios creó a la mujer”, 1956) y Ursula Andress (“Doctor No”, 1962) o a la canción de Brian Hyland (“Itsy bitsy teenie weenie yellow polka dot bikini”, 1960). Posteriormente se ha llamado monokini a la parte inferior del bikini, cuando no va acompañada de la superior.
Trikini (tri, ‘tres’):
Es un tipo de bañador que apareció en los años setenta y cuya característica es que las dos partes del bikini se unen en la parte del abdomen mediante otra pieza del mismo tejido, de otro material o una combinación de ambos que le dan apariencia de un traje de baño entero.
Tankini (del inglés tank, ‘tanque, depósito’):
Bañador de dos piezas en el que la parte superior llega hasta la cintura. porque en su significado está la idea de ‘dos’ (biplano, bípedo, bilabial, bivalvo, bilingüe, etc.);
Bandini (del inglés band, ‘banda, faja’):
Similar al anterior, cuya parte superior es una banda que ciñe el busto.
Burkini (del árabe burka ‘prenda usada en Afganistán, que cubre totalmente a la mujer’):
Ha aparecido recientemente y es un bañador, destinado a las mujeres musulmanas, que se compone de pantalón largo, vestido y capucha, por lo que sólo deja a la vista las manos, los pies y parte de la cara.
Mankini (del inglés man, ‘hombre’):
Similar al anterior, cuya parte superior es una banda que ciñe el busto.
Burkini (del árabe burka ‘prenda usada en Afganistán, que cubre totalmente a la mujer’):
Ha aparecido recientemente y es un bañador, destinado a las mujeres musulmanas, que se compone de pantalón largo, vestido y capucha, por lo que sólo deja a la vista las manos, los pies y parte de la cara.
Mankini (del inglés man, ‘hombre’):
Está basado en el modelo que usaba el personaje de la película “Borat” (2006) que era un bañador ajustado sujeto con tirantes en los hombros.
¿Como debe escribirse: bikini o biquini?
El Diccionario de la Real Academia Española recoge las dos grafías, y bikini remite a biquini, por lo que parece preferir esta forma. En el Diccionario de Uso de María Moliner bikini es “variante ortográfica de biquini”, en donde sí se da la definición. Por el contrario, el Dicc. Panhispánico de Dudas de la RAE y la Fundación del Español Urgente recomiendan la forma con k, por ser la etimológica y la más usada en el mundo hispánico.
¿Como debe escribirse: bikini o biquini?
El Diccionario de la Real Academia Española recoge las dos grafías, y bikini remite a biquini, por lo que parece preferir esta forma. En el Diccionario de Uso de María Moliner bikini es “variante ortográfica de biquini”, en donde sí se da la definición. Por el contrario, el Dicc. Panhispánico de Dudas de la RAE y la Fundación del Español Urgente recomiendan la forma con k, por ser la etimológica y la más usada en el mundo hispánico.
¿Bikini es masculino o femenino?
En general, biquini, y sus derivados, son palabras masculinas, pero en Argentina se usa como femenino.
Otro significado de bikini:
En la región de Cataluña, se llama bikini a un emparedado de pan de molde tostado con jamón cocido y queso, porque fue una sala de baile de Barcelona, llamada Bikini (también por el atolón del Pacífico y las bombas atómicas) la que en los años cincuenta del siglo XX popularizó este tipo de bocadillo.
Otro significado de bikini:
En la región de Cataluña, se llama bikini a un emparedado de pan de molde tostado con jamón cocido y queso, porque fue una sala de baile de Barcelona, llamada Bikini (también por el atolón del Pacífico y las bombas atómicas) la que en los años cincuenta del siglo XX popularizó este tipo de bocadillo.
Si pasáis por "Modas Tere" y habéis leído esta entrada (si alguno aún no lo sabía) descubriréis el error.
¡Ah!, si cambian el cartel avisadme.
martes, 29 de junio de 2010
Patadas a la Lengua: "Delante mía"
Ya me pasó en febrero de este año con otros sobre de azúcar. Lo colgué entonces en el blog y luego lo rectifiqué.
Ahora me vuelvo a encontrar en otro sobre de azúcar otro error, este no es de etimología sino gramatical, al confundir las construcciones de adverbio de lugar+preposición+pronombre personal con un posesivo.
Leo en el sobre de azúcar la siguiente frase: "No camines detrás mía porque puedo no guiarte, no camines delante mía porque podría no seguirte, camina al lado como los amigos eternos".
Y en este caso, habrá que darle un toque a la empresa andaluza, de Granada, Azúcar Lutor (¿Luthor, como Lex Luthor, el malo de Superman?) para que no repita y propague incorrecciones en los sobres de azúcar.
Lo malo es que, igual que los jarabes amargos que nos hacían beber de pequeños, las cosas malas "entran" más fácilmente con azúcar.
Y en este caso, hay tres damnificados:
La primera, la lengua castellana, que se empobrece con la repetición de expresiones de este estilo tan mal empleadas.
La segunda, el colectivo cuya foto aparece en el sobre (desde aquí mi solidaridad con ellos): "Campeones de Andalucía y semifinalistas de España Tenis-Alevín-Albox-09".
Y, por último, y no menos importante, el escritor y pensador francés Albert Camus, autor de la frase y cuya traducción al castellano ha sido poco afortunada.
Para terminar esta entrada, he encontrado una aclaración en la página web http://grupos.emagister.com a este error frecuente. Os copio aquí ese comentario para que no caigamos en el error de seguir utilizando mal esa expresión. Curiosamente de alguien también de Granada, como la empresa ensobradora del azúcar:
Ahora me vuelvo a encontrar en otro sobre de azúcar otro error, este no es de etimología sino gramatical, al confundir las construcciones de adverbio de lugar+preposición+pronombre personal con un posesivo.
Leo en el sobre de azúcar la siguiente frase: "No camines detrás mía porque puedo no guiarte, no camines delante mía porque podría no seguirte, camina al lado como los amigos eternos".
Y en este caso, habrá que darle un toque a la empresa andaluza, de Granada, Azúcar Lutor (¿Luthor, como Lex Luthor, el malo de Superman?) para que no repita y propague incorrecciones en los sobres de azúcar.
Lo malo es que, igual que los jarabes amargos que nos hacían beber de pequeños, las cosas malas "entran" más fácilmente con azúcar.
Y en este caso, hay tres damnificados:
La primera, la lengua castellana, que se empobrece con la repetición de expresiones de este estilo tan mal empleadas.
La segunda, el colectivo cuya foto aparece en el sobre (desde aquí mi solidaridad con ellos): "Campeones de Andalucía y semifinalistas de España Tenis-Alevín-Albox-09".
Y, por último, y no menos importante, el escritor y pensador francés Albert Camus, autor de la frase y cuya traducción al castellano ha sido poco afortunada.Para terminar esta entrada, he encontrado una aclaración en la página web http://grupos.emagister.com a este error frecuente. Os copio aquí ese comentario para que no caigamos en el error de seguir utilizando mal esa expresión. Curiosamente de alguien también de Granada, como la empresa ensobradora del azúcar:
"Marcos Mutaryim escribió:
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