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domingo, 13 de abril de 2008

Etimología: Pasión

Pasión


Pienso en la palabra pasión.
Pasión a primera vista tiene un componente positivo pues indica un sentimiento entregado haciar una actividad o hacia una persona. Pero caigo en la cuenta que quizá pasión deriva del verbo padecer y en ese sentido, la pasión conlleva siempre sufrimiento. La pasión que comparte origen etimológico con la palabra paciencia, entonces es algo que no ha concluido, es camino. Es un deseo no cumplido. Los deseos no cumplidos llevan siempre al sufrimiento.

Consulto el diccionario de la Real Academia, me da muchas pistas:

pasión.

(Del lat. passĭo, -ōnis, y este calco del gr. πáάθος).

1. f. Acción de padecer.

2. f. por antonom. pasión de Jesucristo.

ORTOGR. Escr. con may. inicial.

3. f. Lo contrario a la acción.

4. f. Estado pasivo en el sujeto.

5. f. Perturbación o afecto desordenado del ánimo.

6. f. Inclinación o preferencia muy vivas de alguien a otra persona.

7. f. Apetito o afición vehemente a algo.

8. f. Sermón sobre los tormentos y muerte de Jesucristo, que se predica el Jueves y Viernes Santo.

9. f. Parte de cada uno de los cuatro Evangelios, que describe la Pasión de Cristo.

~ de ánimo.

1. f. Tristeza, depresión, abatimiento, desconsuelo.



Me crea cierto desasosiego pensar que la primera acepción en el diccionario de la palabra pasión sea acción de padecer y que ese padecimiento es al fin y al cabo un estado pasivo del sujeto. Mientras sentimos pasión, entonces, no somos capaces de dominar el sentimiento.
La pasión es lo contrario a la acción.
La "pasión de ánimo", sinónimo de tristeza, depresión, abatimiento, desconsuelo.

Ahondando en la idea, encuentro en un blog colombiano xul sin solar, una entrada que me ha interesado muchísimo en relación con la pasión y la filosofía. Recojo algunos pasajes:
(http://xulsinsolar.blogspot.com/2006/05/una-breve-meditacion-sobre-las.html)

"Origen de las pasiones.
La palabra pasión proviene del griego pathein y del latín passio, que significa sufrir. El latín passio está emparentado con otras palabras que tienen sentidos paralelos como el verbo Padecer o Vivir en la miseria."

"Además de las definiciones típicamente cristianas ligadas al sufrimiento, Passio se define como accidente o perturbación en la naturaleza. Sin embargo, preferimos apoyarnos en la raíz de la palabra, path, que, ligado al sánscrito nos habla principalmente del caminar."

Hay muchas cosas interesantes en ese blog, aquí me quedo con la idea de pasión de Santo Tomás para terminar y que aquí recojo. La pasión es sinónimo de apetito sensible frente al apetito racional. El primero, según el filósofo, conduce al mal, el segundo al bien.

"Santo Tomas, a la manera de Aristóteles, al distinguir cinco facultades principales del alma (vegetativa; sensibilidad; apetito; motricidad y entendimiento), no concibe una diferencia de naturaleza entre la pasión y la voluntad, al ubicar a las dos dentro de la facultad del apetito. Para Santo Tomás, así como en el hombre hay dos órdenes del conocimiento, también hay dos suertes de apetitos, uno sensible y el otro racional. El apetito sensible (el de las pasiones) es el movimiento del alma que acompaña la percepción de los sentidos. En el apetito sensible es donde encontramos las once pasiones que nos expone Santo Tomás: amor, odio, deseo, aversión, alegría, tristeza, esperanza, desesperación, miedo, audacia y cólera. El apetito racional es iluminado por la inteligencia. El método moral de Santo Tomás lo lleva a establecer una división de las pasiones en tres categorías: pasiones concupiscibles, irascibles y mixtas. Las dos primeras se refieren al apetito sensible.

Así, por ejemplo, en Santo Tomás, se plantea como una ley natural indemostrable que las criaturas razonables tienen una tendencia natural a hacer el bien y no el mal. Lo razonable será entonces lo que nos acerque al bien, y lo sensible lo que nos acerque al mal."

Y no hemos hablado de pasión como sinónimo de sufrimiento puro, así es como la Iglesia católica denomina la Pasión de Cristo.

¿Encierra entonces la pasión sufrimiento?
Ya no me cabe duda.

Interesante, ¿verdad?

jueves, 5 de julio de 2007

María Zambrano: Filosofía y Poesía

María Zambrano (1904-1991)

Si hay una figura indiscutible en el panorama filósofico español en el siglo XX, esa es María Zambrano. Discípula de Ortega y Gasset, otro de los pensadores españoles fundamentales del pasado siglo.

Traigo a este blog a María Zambrano para hablar del estudio que realizó sobre la Filosofía y la Poesía. El fin de la Filosofía, nos concluye Zambrano, es la búsqueda de respuestas. Sin embargo, la finalidad de la Poesía es plantear preguntas.

La Poesía plantea preguntas, quiere ser espejo donde reflejarnos. Un buen poema debe hacernos partícipe de las inquietudes del poeta, las inquietudes del poeta no son sino las de cualquier ser humano. El lector no busca respuestas en la Poesía, busca identificarse ante las preocupaciones que le son comunes.

Nacida en Vélez-Málaga (Málaga), fue discípula de José Ortega y Gasset y profesora en la Universidad de Madrid. Durante la Guerra Civil española (1936-1939) participó en algunas comisiones de ayuda humanitaria y cultural y se exilió en México, adonde llegó en 1939. Profesora de la Universidad de Morelia, se trasladó muy pronto a La Habana, en cuya universidad enseñó durante varios años, así como en la Universidad de Puerto Rico. Posteriormente vivió en Italia y en Suiza antes de su regreso definitivo a su país. Zambrano realizó una obra original en la que desarrolló algunas ideas de la filosofía de Ortega. Uno de sus temas fundamentales estriba en el análisis de lo que denomina "razón poética" (Claros del bosque, 1977). Señaló, además la relevancia de lo que denomina el "saber del alma", que queda unido a su reflexión sobre la esperanza y sobre la urgencia de lo divino en la vida humana (Hacia un saber sobre el alma, 1950; El hombre y lo divino, 1955). Para Zambrano, la filosofía no era sólo una cuestión de conceptos, sino de símbolos que deben abordar los problemas esenciales de la trascendencia y los grandes misterios de la vida humana. Entre sus obras, Filosofía y poesía (1939), La agonía de Europa (1945), El sueño creador (1965) o De la aurora (1986). En 1993 se publicó una extraordinaria antología, La razón de la sombra, de su obra completa. (Biografía tomada de www.epdlp.com)

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Recomiendo la lectura de "Filosofía y Poesía", lectura siempre amena de Zambrano.

En http://cvc.cervantes.es/actcult/zambrano/obra/obra02.htm encuentro esta interesante referencia de su obra:

"Los ensayos que componen el volumen plantean reflexiones sobre las relaciones entre pensamiento y poesía y para ello se remonta a la época clásica, a la escuela de Sócrates y sus discípulos, a los escritos de Platón en El banquete y La República para encontrar qué verdades se revelan mediante el conocimiento filosófico y qué verdades se revelan mediante el homónimo poético. El enfrentamiento entre filosofía y poesía para los pensadores griegos se explica, según Zambrano, porque mientras el filósofo quiere la unidad, el poeta quiere cada una de las cosas y sus matices, sin restricción ni renuncia alguna. Sigue diciendo Zambrano, que todavía en el presente de la poesía, se puede ver que es una especie de desterrada, de extranjera, que busca un lugar en donde plasmar su fecundidad. Para explicar la necesidad existencial de la poesía, Zambrano la aúna con otras disciplinas como la ética, la mística, la metafísica. En el primer supuesto, defiende la inmoralidad de la poesía, pero, por eso mismo, la considera necesaria y elemental para la existencia humana, porque la poesía acude a entregarse incluso a los que nunca la desearon, y ella los transforma y engrandece; en cuanto a las relaciones entre la mística y la poesía, Zambrano acude a San Juan de la Cruz y a la tradición mística española para defender la mística del amor platónico y confirmar que en la poesía se perpetúa la religión del amor, la antigua religión de la belleza, transformada, ahora en la religión de la poesía.
Respecto a las relaciones entre poesía y metafísica, Zambrano aboga, otra vez, por la reconciliación entre poesía y filosofía: recupera distintas obras poéticas de la Edad Media, el Renacimiento, el Romanticismo o el Simbolismo, hasta concluir en la época conocida existencialista, con las que Zambrano pretende demostrar que la poesía se apunta como elemento y medio de purificación. Asegura que la metafísica más actual, tan lejana ya de la metafísica griega, se halla impregnada de un sentimiento de angustia, sin duda, la raíz originaria de la metafísica en sí misma. Así, la poesía vendría a purificar, a liberar la angustia, porque la poesía es reintegración, reconciliación, abrazo que cierra en unidad al ser humano; en suma, la poesía busca realizar la inocencia, transformarla en vida y conciencia, en palabra y en eternidad."

Me quedo con la idea de Zambrano de que la poesía es necesaria, porque acude a entregarse incluso a los que nunca la desearon y ella los transforma y engrandece.

Os recomiendo la visita, si queréis conocer más sobre María Zambrano, de esta web:

http://www.fundacionmariazambrano.org/

miércoles, 30 de mayo de 2007

El dios Dioniso/Baco y los poetas

O Pequeno Baco Doente, de Caravaggio

Es curiosa en Grecia la relación entre los dioses y la creación literaria. La influencia de Baco y los poetas, el beneficio del "poder tóxico del vino".

Expongo aquí algunas ideas que me han llamado la atención al respecto recogidas en Wikipedia y alguna otra web:

Dioniso (en griego Διώνυσος Diônysos o Διόνυσος Dionysos) es el dios tracio del vino, representando no sólo su poder tóxico sino también sus influencias sociales y beneficiosas. Es considerado promotor de la civilización, legislador y amante de la paz, así como dios protector de la agricultura y el teatro.

Dioniso era también conocido como Baco (en griego Βακχος Bakkhos), nombre con el que fue asimilado en la mitología romana, anulando y confundiéndose con el antiguo dios itálico Liber Pater. Los griegos tomaron prestada la figura de Dioniso y la incorporaron a la tradición olímpica como hijo de Zeus y Sémele, hija de Cadmo, rey de Tebas, aunque otras versiones afirman que era hijo de Zeus y Perséfone.

Gozó Baco entre los poetas romanos de una acreditada reputación como fuente inspiradora de su creación literaria, labor en la que la leve demencia que Baco infundía a los humanos entraba en competencia con la influencia de las musas, sirvientas de Apolo. Esa leve demencia que el vino propiciaba era, sin ninguna duda, proclive a facilitar la creación literaria y artística. Podemos, así, contrastar como Ovidio, en su destierro en las lejanas tierras del Ponto, en una de las elegías que integran su obra Tristes, invoca al dios, con motivo de la festividad de las Liberalia que se celebraban en su honor, solicitando su protección y que interceda ante el César, otro dios, para solicitar su piedad y que permita al poeta retornar a Roma.

Nietzsche, que no tuvo reparos en proclamarse el último discípulo del filosofo Dionisios, trató en varias de sus obras acerca de la ideología que se encerraba en las doctrinas báquicas. Para el alemán estaría suficientemente claro que lo dionisiaco representaba un si rotundo a la vida, incluso en sus aspectos más equívocos o aterradores. En ese sentido las doctrinas de Dionisios chocarían tajantemente con el Cristianismo, enajenador para el hombre y hostil a la vida. Contradecía, igualmente, el filósofo alemán lo dionisiaco frente a lo que consideraba apolíneo, siendo propio de lo primero el arrebato y la pasión incontrolada, que tan buenos efectos produce a veces en el arte (el delirio y la inspiración mística como origen de la creación artística), en tanto que lo apolíneo vendría a significar lo bello y armonioso, aquello que el artista alcanza de manera reposada y racional, gracias a la inspiración de Apolo, que para ello se sirva de sus musas.

Esta oposición entre lo dionisiaco y lo apolíneo entra en relación con la tradición de la Filosofía griega que dividía a las escuelas filosóficas en dos: las que bebían vino (los dionisiacos) y los que bebian agua (apolíneos).

Si tuviera que inclinarme por una de las dos "escuelas" probablemente militaría entre los dionisiacos, que me perdone el dios Apolo. Creo más en el delirio y la inspiración mística, más aún si tienes la ayuda de un buen vino.

lunes, 14 de mayo de 2007

Diógenes, el sabio cínico.


Inicio con esta entrada una nueva "categoría" de artículos. Los llamaré "Algo de Filosofía". Filosofía significa "amor" por la "sabiduría". Pero admito dentro de esta sección cualquiera de las definiciones del diccionario de la RAE:

filosofía.

(Del lat. philosophĭa, y este del gr. φιλοσοφία).

1. f. Conjunto de saberes que busca establecer, de manera racional, los principios más generales que organizan y orientan el conocimiento de la realidad, así como el sentido del obrar humano.

2. f. Doctrina filosófica.

3. f. Conjunto de doctrinas que con este nombre se aprenden en los institutos, colegios y seminarios.

4. f. Facultad dedicada en las universidades a la ampliación de estos conocimientos.

5. f. Fortaleza o serenidad de ánimo para soportar las vicisitudes de la vida.


6.
f. Manera de pensar o de ver las cosas.


En estos tiempos que corren en los que parece ser que cada vez importa más lo superfluo, se me ocurre que deberíamos acordarnos de pensadores como Diógenes, el sabio cínico, que abandonó su ciudad para vivir con austeridad. El que protagonizó la anécdota de Alejandro Magno, que le preguntó si podía hacer algo por él y Diógenes le contestó que sí, que se moviera porque le estaba tapando el sol.

He encontrado esta breve biografía de Diógenes que me parece muy aclaratoria y amena y que os transcribo:

(Tomado de http://www.luventicus.org/articulos/03U014/diogenes.html)


Diógenes es el sabio cínico más cautivante, al punto que su figura se ha convertido en una leyenda. Vivía en un tonel. Su aspecto era descuidado y su estilo burlón. Era en extremo transgresor. Platón llegó a decir de él que era "un Sócrates que se había vuelto loco".

Nació en Sínope, en la actual Turquía, en el año 413 a.C. Por cuestiones económicas fue desterrado de su ciudad natal, hecho que tomó con cierta ironía: «Ellos me condenan a irme y yo los condeno a quedarse.» Fue así que anduvo por Esparta, Corinto y Atenas. En esta última ciudad, frecuentando el gimnasio Cinosargo, se hizo discípulo de Antístenes.

A partir de entonces adoptó la indumentaria, las ideas y el estilo de vida de los cínicos. Vivió en la más absoluta austeridad y criticó sin piedad las instituciones sociales. Su comida era sencilla. Dormía en la calle o bajo algún pórtico. Mostraba su desprecio por las normas sociales comiendo carne cruda, haciendo sus necesidades fisiológicas, manteniendo relaciones sexuales en la vía pública, y escribiendo a favor del incesto y el canibalismo. Se burlaba de los hombres cultos —que leían los sufrimientos de Ulises en la Odisea mientras desatendían los suyos propios— y de los sofistas y los teóricos —que se ocupaban de hacer valer la verdad y no de practicarla—. También menospreciaba las Ciencias (la Geometría, la Astronomía y la Música) que no conducían a la verdadera felicidad, a la autosuficiencia.

Sólo admitía tener lo indispensable. Cuentan que un día, viendo que un muchacho tomaba agua con las manos, comprendió que no necesitaba su jarro y lo arrojó lejos. En otra ocasión, cuando estaba en Corinto, el mismísimo Alejandro Magno se le acercó y le preguntó: «¿Hay algo que pueda hacer por ti?», a lo cual Diógenes le respondió: «Sí, moverte. Me estás tapando el sol.»

En una oportunidad salió a una plaza de Atenas en pleno día portando una lámpara. Mientras caminaba decía: «Busco a un hombre.» «La ciudad está llena de hombres», le dijeron. A lo que él respondió: «Busco a un hombre de verdad, uno que viva por sí mismo [no un indiferenciado miembro del rebaño].»

Una vez, al ver cómo unos sacerdotes llevaban detenido a un sacristán que había robado un copón, exclamó: «Los grandes ladrones han apresado al pequeño.» Cuando necesitaba dinero para comprar comida, se lo reclamaba a alguno de sus amigos y, si éste se demoraba, le decía: «Te pido para mi comida, no para mi entierro.»

Durante un viaje en barco fue secuestrado por piratas y vendido como esclavo en Creta. Los vendedores le preguntaron para qué era hábil y él contestó: «Para mandar.» Lo compró Xeniades de Corinto y le devolvió la libertad convirtiéndolo en tutor de sus hijos.

Como vivía en la vía pública, algunos jóvenes solían acercársele para molestarlo. En más de una oportunidad tuvieron que alejarse corriendo porque Diógenes los atacaba a mordiscones, como un perro.

Al igual que su maestro Antístenes, Diógenes reconocía que era necesario entrenarse para adquirir la virtud, la impasibilidad y la autarquía. Y, como su maestro, tomaba como modelo a Hércules, quien vivió según sus propios valores. Se consideraba ciudadano del mundo y sostenía que un cínico se encuentra en cualquier parte como en casa.

Diógenes escribió varias obras, probablemente en forma de aforismos, que se han perdido.

Murió en Corinto en el año 327 a.C. Algunos afirman que se suicidó conteniendo el aliento; otros que falleció por las mordeduras de un perro; y otros que murió como consecuencia de una intoxicación por comer carne de pulpo cruda.

La medicina tomó como ejemplo a Diógenes para definir el llamado Síndrome de Diógenes.

La observación de casos repetidos de mayores con comportamientos extremadamente huraños que vivían recluidos en sus propios hogares y rehuían cualquier contacto con otras personas motivó la aparición en la década de los 60 de un trabajo científico que detallaba este extraño patrón de conducta. En 1975 fue bautizado como Síndrome de Diógenes, en referencia a Diógenes de Sínope, un filósofo de la época de Aristóteles famoso por preconizar un modo de vida austero y renunciar a todo tipo de comodidades.

Síntomas

Aislamiento social, reclusión en el propio hogar y abandono de la higiene son las principales pautas de conducta. Las personas que lo sufren pueden llegar a acumular grandes cantidades de basura en sus domicilios y vivir voluntariamente en condiciones de pobreza extrema. El anciano suele mostrar una absoluta negligencia en su autocuidado y en la limpieza del hogar. Suelen reunir grandes cantidades de dinero en su casa o en el banco sin tener conciencia de lo que poseen. Por el contrario, piensan que su situación es de pobreza extrema, lo que les induce a ahorrar y guardar artículos sin ninguna utilidad. Es frecuente que almacenen cantidades grandísimas de basura y desperdicios sin ninguna utilidad. Incluso se han visto casos de personas que atesoraban billetes antiguos sin curso legal, bombonas de butano o latas de pintura.


En fín, espero que no lleguemos al extremo de Diógenes (aunque admito que yo tiendo seguramenta al aislamiento y a la acumulación de papeles) y nos quedemos con su idea de austeridad y de evitar lo superfluo.

Eso sí, amigos cercanos, si veis que mi tendencia se convierte en síndrome os ruego que me aviséis con tiempo.