Crítica de Juan Peregrina, poeta, del poemario "Vivo extramuros" (Javier Díaz Gil)
El poeta granadino Juan Peregrina ha tenido la generosidad de dedicarme una reseña sobre mi libro "Vivo extramuros", cuya segunda edición se publicó en febrero de 2012 junto con el poemario "El ángel prometido".
Os dejo aquí el texto de su crítica que agradezco a Juan Peregrina de corazón. Espero que su lectura certera y sus palabras sean tan esclarecedoras para vosotros, amigos, como lo han sido para mí.
Javier Diaz Gil, Vivo extramuros y El ángel prometido,
Madrid, Libretos Poeta de cabra, 2012, 2ª edición.
Javier Díaz Gil y su Vivo extramuros.
Cuando el cantor descubre su voz, ha de usarla en
beneficio del lector.
Cuando el cantor enmudece al público recibe
elogios.
Javier Díaz Gil conoce la soledad del creador,
acompañado de las palabras, preso de las metáforas y estirpe de símbolos, da a
luz unos versos poderosos, plenos de significado. Vivo extramuros supone
adentrarse en territorio de desconocido, atemporal, terrible y
hermoso.
Una muralla, un castillo, una ballesta, un crepúsculo,
la tristeza de la mentira, la verdad de la alegría no compartida: con qué pocos
elementos, reflexiono, puede conseguirse un buen poemario.
Ya dijo el clásico que la calidad no tiene por qué ir
acompañada de la cantidad, sino más bien lo contrario. El espacio dedicado a la
idea, trasunto del yo narrativo de Díaz Gil, es adecuado perfectamente a la
expresión de un -en mi opinión- outsider, alguien que vive al margen de la ley
impuesta, la pasión obligada, la codicia del otro.
Si la piedra es símbolo de eternidad, la piedra puede
ser vida, la vida se transforma en tiempo y el tiempo nos hace vibrar -en la
vida, en la muerte- porque es lo que único que tenemos o mejor, somos:
tiempo.
La ley de los poderosos, el decoro de los hipócritas,
la justicia de los inmorales -tan de moda hoy día- pueden ser conjuradas por los
juglares, cantores, poetas, vates... y el juglar es el que se enfrenta al
extático juez incorruptible y único que es el público. Por jugar con las
palabras: si la ley está atenta al posible arte en fuga de sus reglas, dicho
arte atenta sistemáticamente contra la ley: cualquier ley, cualquier poderoso
está en contra del cambio, todo cambio es posible trauma y el trauma hace que se
tambaleen nuestras/sus expectativas de fijas esperanzas en que todo seguirá como
hasta el momento.
Así encontraremos silencio, sobre todo: si el silencio
no sirve, encontramos apartamiento, mala publicidad, poca o ninguna distribución
(¿hablo de Vivo extramuros o de publicar poesía en España si no eres de la
cuerda de...?): pero ante todo la pasividad del poderoso. Las amenazas, los
posibles juramentos, las tentaciones del lado oscuro (que diría el maestro
Yoda): todo es conocido por el artista puro, como Díaz Gil, que prístinamente
encuentra fisuras en la ley, roturas en la roca: es capaz de colarse por las
lícitas heridas del tiempo y colocar las espadas poéticas en lo alto, para con
su majestuosidad de poeta, afirmar que el futuro ha llegado: "los jóvenes
guerreros/han escuchado /mi canto."
Y como todo es mentira, hasta las más maravillosas
canciones, no por repetidas dejan de serlo, hemos de dar un salto mortal, sin la
red que ayudara en otros tiempos, sin el opiáceo que divague nuestro pulso,
porque el resto es silencio, y qué verdad más absoluta: aunque el silencio es lo
elegido por los cantores, antes pueden discernir bastantes cosas: que la
soledad; que el tiempo es justicia; que la belleza es posible sin metáforas
rebuscadas -que tampoco es mal sistema, de vez en cuando- que los cánticos, los
poemas, los versos... el arte de la literatura, queda, y como tal, no será polvo
que se hunde en nuestras miserias cotidianas -avaricia, envidia, mentira...-
sino que es posible que nos salven de ellas: hay que aprender de los textos, es
posible sobrevivir a este corrupto mundo gracias a la literatura, hay que leer,
la lectura nos hará más libres, más abiertos, más respetuosos, más sensibles,
más solidarios. Tenemos que pensar en los que no llegarán a disfrutar nunca de
este placer por unas u otras causas, y dar gracias por la suerte que tenemos...
pero qué digo: Javier Díaz Gil ya pensó en esto cuando escribe:
Rezad por los que nunca
atravesarán
la puerta.
Fernando de Villena, Juan Carlos Suñén, Leopoldo María
Panero, Kavafis... Gracias a Javier Díaz Gil, quiero releerlos. Y por extensión
quiero volver a encontrar a los enemigos de Cernuda: que son los mismos de los
que hablara Javier Egea.
Leed Vivo
extramuros. Paladeadlo. Levantad la
vista y mirad a vuestro alrededor: cerrad los ojos si gustáis:
disfrutadlo.
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| Juan Peregrina, Javier Díaz Gil y Fernando Soriano, en Granada marzo de 2012, reunidos con motivo de la sesión de Encuentros Literarios a la que fui invitado y que organizan los poetas Peregrina y Soriano. |
Juan Peregrina Martín nace en 1978; en el año 2000 Antonio Carvajal le publica A deshoras en la Colección Genil de la Diputación de Granada, y después Pedro Enríquez le edita una glosa de catorce sonetos, Soledad, amante destino, (Granada, Ficciones, 2006) sobre un soneto de Enrique Morón, con palabras preliminares del profesor de la Universidad de Granada José Ortega Torres.
Termina Filología hispánica, realiza los cursos de doctorado y consigue el Diploma de Estudios Avanzados (D.E.A), presentando un trabajo de investigación sobre el poeta Leopoldo María Panero.
Ha publicado reseñas literarias y poemas en revistas como El fingidor, Alhucema, Extramuros, Entreríos o Los papeles mojados de Río Seco. En colaboración con otros autores, participó en Vozetos, Cuaderno de poesía; El perfil del naipe (libro-homenaje al mago Miguel Aparicio), el libro que recuerda al gran poeta Juan J. León, Los años compartidos. También colaboró en Granada en cuento, con un relato sobre Borges. Ha realizado varias lecturas poéticas en Granada: Biblioteca de Andalucía, Pub Peatón, Palacio de Abrantes.
Desde el 2011 presenta y coordina junto al poeta Fernando Soriano el ciclo de presentaciones poéticas ENCUENTROS LITERARIOS encuentrosliterarios.es en el Centro Artístico de Granada.