martes, 31 de diciembre de 2013

Un poema de Javier Díaz Gil para acabar 2013



ARTE POÉTICA

Sé que estuviste ahí.

Durante todo este tiempo
agazapada en mi oído susurrando
las palabras certeras.

 Sé que estabas
porque mi piel se tiñó de agua y de sombra
frente al sol más afilado,
se tiñó de luz
en las noches que amenazaban la eternidad.

Tabla de náufrago y lluvia en los desiertos.

Miro mis cicatrices ahora que el reloj
cumple sus horas y me entrego
a tus brazos.
Ahora que escucho tu voz
y te deseo.

Cumplida la hora, hiéreme.
Hiéreme de frente o por la espalda.
Hunde
mi carne.

Ahora que estás aquí de nuevo y te deseo:
       no me falles.

Me entrego a tu canto
y al incendio
con los ojos cerrados.
No permitas que salga indemne.

© Javier Díaz Gil
27 de diciembre de 2013

4 comentarios:

francisco fenoy rodríguez dijo...

Creo que defines muy bien tu identidad.

Amando García Nuño dijo...

No fallará.
2014 abrazos, o menos

Javier Díaz Gil dijo...

Gracias Paco Fenoy por tu comentario. Un abrazo, amigo.
Javier

Javier Díaz Gil dijo...

Armando, feliz año también para ti. Eso espero que no falle este año tampoco. Un abrazo amigo.