miércoles, 12 de noviembre de 2008

Etimología: siesta.

Etimología: La siesta
Pocas palabras tan españolas como esta han trascendido fronteras de otros idiomas. Tal vez la segunda, junto con siesta sea "tapas".
De eso hablaremos otro día, por qué no.
Hoy me intereso por el origen de la palabra siesta.
El diccionario de la RAE la define:

(Del lat. sexta [hora]).
1. f. Sueño que se toma después de comer.
2. f. Tiempo destinado para dormir o descansar después de comer.
3. f. Tiempo después del mediodía, en que aprieta más el calor.
4. f. Música que en las iglesias se cantaba o tocaba por la tarde.

Estamos de acuerdo en que todos hablamos del ratito de sueño de después de comer. Lo curioso está en el origen, del latín sexta hora.
Investigando un poco, encuentro el origen canónico de la palabra.
Leo que la palabra siesta proviene de la división canónica del día y corresponde a la hora sexta:
Las horas canónicas eran las siguientes:
Maitines (medianoche)
Laudes (las 3)
Prima. Primera hora después de salir el sol, aproximadamente las 6 de la mañana.
Tercia. Tercera hora después de salir el sol (las 9)
Sexta (las 12)
Nona (las 15)
Vísperas (las 18)
Completas (las 21)
Esta división de las horas del día tienes su origen en la Regla de San Benito:
De Wikipedia:
San Benito denominó a estas horas de rezo Horas Canónicas, y así se haría desde el siglo VI; su nombre proviene de las órdenes y normas o cánones de la Iglesia Cristiana del medioevo. Durante esa época se organizó el sistema de horas centralizando su uso principalmente en los monasterios benedictinos (de la orden de San Benito).
"Según el Tesoro de la lengua castellana (1611),de Covarrubias, la siesta es el tiempo que transcurre entre el mediodía y las dos de la tarde. El mismo Diccionario define sestear como Reposar a la sombra en la hora de sexta, que es la del mediodía. En los escritos del siglo XIII, figuran los términos sexta y sesta para indicar bien esa hora o bien el ordinal del número seis, pero a siesta, que también es usado, se le da el significado actual. "
Y, por último, leo también que los romanos dividían el tiempo diurno en doce horas, por lo que coincidía la hora sexta con el mediodía. Esta división de horas romana tuvo su reflejo en las horas canónicas y, mira por dónde, en la denominación de nuestra (ahora entiendo por qué) sagrada siesta.

domingo, 9 de noviembre de 2008

Seleccionado en el Premio de Poesía Experimental "Diputación de Badajoz" 2008

"Lugar sin interés"
© Javier Díaz Gil. 2008


Premio de Poesía Experimental de la Diputación de Badajoz



El día 24 de octubre de 2008 se falló el 7º Certamen de Poesía Experimental de la Diputación de Badajoz. El trabajo que envié al concurso, que titulé "Lugar sin interés", y que podéis ver en la imagen, ha quedado seleccionado junto a 26 obras más (incluyendo las tres premiadas). El ser seleccionado ya es de por sí un premio.


Formará parte de la Exposición que la Diputación de Badajoz realizará próximamente y del catálogo que se publicará en este mes de noviembre de 2008.


La poesía experimental, como la tradicional, juega igualmente con la emoción y su intención es plantear preguntas y no dejar indiferente al lector.


Podéis ver la relación de los 27 seleccionados pinchando en el siguiente enlace de la web de la Diputación de Badajoz (España):


Fallo de los premios de Poesía Experimental en su séptima edición


Pronto, espero, podréis ver también las obras en el catálogo virtual que la web tiene en:

http://www.dip-badajoz.es/publicaciones/poesia/

Ahí están los catálogos de las seis primeras ediciones, desde el 2002 al 2007. El de 2008 estará en breve.
Lo que gustáis de la poesía disfrutaréis también con la poesía experimental. Estoy seguro.

domingo, 2 de noviembre de 2008

Un poema de Javier Díaz Gil para empezar Noviembre 2008


UN LIMÓN ABIERTO

Los días que mueren
tiñen de púrpura la piel
que un día supo ser transparente.

Avanza el frío que sonríe
con su mirada triste.

Apenas un poco de luz
se refugia gastada
al sur de las palabras.

Sobre la mesa,
un limón abierto
me recuerda
la memoria que arde aún

-su electricidad amarilla-

en la punta de mi lengua.


© Javier Díaz Gil
Octubre 2008

viernes, 31 de octubre de 2008

Silvio Rodríguez: "Esta canción"... y un pretexto para sufrir


Silvio Rodríguez: "Esta canción"

"Esta canción" forma parte de "Días y Flores", el primer disco de Silvio Rodríguez editado en España. Publicado en 1975, tuvo que pasar la censura de ese final del franquismo y en esa primera edición quedaron fuera del disco original "Santiago de Chile" y "Te doy una canción", luego recuperadas en posteriores ediciones.
En esa primera publicación de Nueva Trova en España se incluía, como decía, la canción "Esta canción". Escrita en 1967, con 21 años. Es el año que hace su primera aparición en televisión y es el año en que conoce a Pablo Milanés y a Noel Nicola en un festival de la canción y, tiempo después, funda con ellos el movimiento de la Nueva Trova.
Siento repetirme, pero me maravilla ver cómo las canciones de Silvio no pasan de moda. Hablan del corazón y de la razón, y esa lucha constante entre uno y otro no pasa de moda.
Darse cuenta con 21 años que uno se ha estado engañando, que es difícil encontrarse a sí mismo, a través de la escritura o la canción.
Darse cuenta de que el amor nos salva y nos construye (no amar en seco, con tanto dolor / es quizá la última verdad / que queda en mi interior / bajo mi corazón).
Necesitamos de los demás, es inevitable. Encontrar un lugar donde refugiarse, un espejo en el que reconocer nuestro reflejo. Eso nos dice Silvio en esta canción escrita con 21 años.
Cómo no estar de acuerdo, 41 años después, con su letra, saber que a nadie (o a casi nadie) le interesa lo de otra gente con sus tristezas.
El corazón (los amores sin provenir, la fe malgastada, la tristeza) y la razón (me he dado cuenta de que miento, saber a pesar de todo que hay gente que no me quiere, pero también hay gente que me quiere).
Esta canción es más que una canción, porque es un pretexto para sufrir. "Es doloroso aprender a vivir", dice Silvio en otra de sus canciones (en "Hallazgo de las piedras"). El sufrimiento que nos hace estar vivos, que nos debe hacer fuertes.
Me gusta esa estrofa, casi resumen de la canción que dice:

"Esta canción es la necesidad
de agarrarme a la tierra al fin,
de que te veas en mí,
de que me vea en ti."

Esta canción, tiene razón Silvio Rodríguez, es más que una canción.
Os dejo aquí la letra y un video de más o menos el año 1986 en la que Silvio la canta junto al múisico Frank Fernández. Disfrutadla.


ESTA CANCIÓN

Me he dado cuenta de que miento.
Siempre he mentido,
siempre he mentido.

He escrito tanta inútil cosa,
sin descubrirme,
sin dar conmigo.

No amar en seco, con tanto dolor,
es quizá la última verdad
que queda en mi interior,
bajo mi corazón.

No sé si fue que malgasté mi fe
en amores sin porvenir,
que no me queda ya
ni un grano de sentir.

Yo sé que a nadie le interesa
lo de otra gente con sus tristezas.

Esta canción es más que una canción,
y un pretexto para sufrir.
Y más que mi vivir,
y más que mi sentir.

Esta canción es la necesidad
de agarrarme a la tierra al fin,
de que te veas en mí,
de que me vea en ti.

Yo sé que hay gente que me quiere.
Yo sé que hay gente que no me quiere.

(1967)


lunes, 27 de octubre de 2008

Poemas y Correspondencias: Machado, Ángel González, Joan Margarit. Luis García Montero


Poemas y Correspondencias:
Ángel González, Joan Margarit, Luis García Montero, Antonio Machado.




Es indudable la influencia que el poeta Antonio Machado (1875-1939) ha tenido en los poetas españoles posteriores. A menudo hemos imaginado sus lectores cómo hubiera sido el poema que Machado habría podido escribir con el último verso que escribió y que se encontró en su cartera después de morir en 1939 huyendo de la Guerra Civil española, en el exilio francés de Colliure.

Un verso alejandrino que recuerda su niñez y que dice:

Estos días azules y este sol de la infancia.


Eso mismo debieron pensar poetas como Joan Margarit (1938) y Luis García Montero (1958). Pero ellos hicieron algo más, a partir de ese verso escribieron su propio poema. Aquí os los dejo. Los dos magníficos. Estaréis de acuerdo conmigo, seguro.


TIO LUIS
Joan Margarit

Estos días azules y este sol de la infancia.
(Último verso escrito por Antonio Machado en Colliure)


En el fango del Ebro, el heroísmo.
Pero también contaba, aun para los vencidos
-y ya con pobres ropas de civil-
tener aquellos ojos, morenazo,
chulo de barrio de sonrisa fácil.
Desterrado, lo meten en un tren.
En las largas paradas de la noche,
sentado entre fusiles,
siente cómo la guerra es una fiera enorme
que en sus garras le lleva hasta Bilbao,
sin equipaje y nada en los bolsillos.

Así lo dejan solo en el andén.
Cansado por el viaje y la derrota,
se lava en una fuente: del fondo de sus ojos
surgen de nuevo su épica y las armas
de antaño, viejas armas de los bailes
de domingo en los patios de Montjuïc.
Va a calles de fulanas y tugurios.
Junto a ella percibe su perfume
barato y la mirada de unos ojos
donde el rimmel ha puesto
negras banderas de anarquistas muertos.
Uñas de un rojo sucio
son banderas que el Ebro iba arrastrando.

Y yo estoy orgulloso de escribir
como en sus buenos tiempos hizo la poesía,
los versos de una puta que salvó
a un hombre y a ella misma por amor.
Esto pasaba al acabar la guerra.
Y transcurrían para mí entretanto
estos días azules y este sol de la infancia.
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COLLIURE
Luis García Montero

Un rincón en el mundo
detrás de una frontera,
o detrás de los años o los amaneceres
con la esquina doblada
como la página de un libro,
o detrás de las curvas de una guerra.

Se conmueve el camino a la orilla del mar.
Parece un látigo en el aire
de febrero lluvioso.
Cuando baja del coche,
Ángel González duda,
pone sus pies heridos en la historia
y sube muy despacio,
entre muros franceses
y casas repintadas
con el azul de los veranos,
hasta llegar al cementerio.

Lo que nos trae aquí
no es el sol de la infancia.

Los lugares sagrados nos permiten vivir
una historia de todos en primera persona.
Las flores de la tumba de Machado
imitan el color de una bandera
sagrada por manadato
de mi melancolía.

Aquello que perdimos una vez,
y el frío de las manos, la palabra en el tiempo,
el dolor de las vidas que se cortan
en el cristal de los destinos rotos,
descansa hoy, casi desnudo,
en una tumba de poeta.

¿Cuándo llegamos a Sevilla?,
preguntaba su madre al entrar en Colliure.

Qué difícil la suerte
de los pueblos que viven protegidos
por la misericordia de un poema.
Qué difícil la última
soledad de Machado.
La luna llega al mar,
el mar llega a Sevilla,
nosotros a un recuerdo
y a esta pálida,
desarmada emoción
de compartir una derrota.
...............................................

Y un regalo más. El poema que Ángel González (1922-2008) escribió, como lo hizo García Montero en su visita junto a éste a la tumba de Machado en Colliure. Otra correspondecia que merece la pena.

CAMPOSANTO EN COLLIOURE
Ángel González

Aquí paz,
y después gloria.

Aquí,
a orillas de Francia,
en donde Cataluña no muere todavía
y prolonga en carteles de «Toros à Ceret»
y de «Flamenco's Show»
esa curiosa España de las ganaderías
de reses bravas y de juergas sórdidas,
reposa un español bajo una losa:
paz
y después gloria.

Dramático destino,
triste suerte
morir aquí
—paz
y después...—
perdido,
abandonado
y liberado a un tiempo
(ya sin tiempo)
de una patria sombría e inclemente.

Sí; después gloria.

Al final del verano,
por las proximidades
pasan trenes nocturnos, subrepticios,
rebosantes de humana mercancía:
manos de obra barata, ejército
vencido por el hambre
—paz...—,
otra vez desbandada de españoles
cruzando la frontera, derrotados
—...sin gloria.

Se paga con la muerte
o con la vida,
pero se paga siempre una derrota.

¿Qué precio es el peor?
Me lo pregunto
y no sé qué pensar
ante esta tumba,
ante esta paz
—«Casino
de Canet: spanish gipsy dancers»,
rumor de trenes, hojas...—,
ante la gloria ésta
—...de reseco laurel—
que yace aquí, abatida
bajo el ciprés erguido,
igual que una bandera al pie de un mástil.

Quisiera,
a veces,
que borrase el tiempo
los nombres y los hechos de esta historia
como borrará un día mis palabras
que la repiten siempre tercas, roncas.
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viernes, 24 de octubre de 2008

Haiku:Tabla de náufrago -Javier Díaz Gil-




TABLA DE NÁUFRAGO


Tabla de náufrago.

Al sur de las palabras
no habrá tormenta.





24 de octubre de 2008


© Javier Díaz Gil

viernes, 10 de octubre de 2008

Poemas y correspondencias: "Si tú me olvidas..." Pablo Neruda y Ángel González



"Si tú me olvidas..."
Pablo Neruda - Ángel González

Los temas en Poesía son reducidos, quiero decir que al final hablamos del amor/desamor, de la muerte, del dolor, de la pérdida, de lo trascendente.

Por eso es sencillo encontrar que distintos autores han hablado de lo mismo y cada uno tiene su propio punto de vista y la distinta emoción al tratar el tema.

Hay dos poemas que quiero dejar aquí como ejemplo de esas correspondencias.

Probablemente Ángel González conocía el poema de Neruda que pertenece a su libro "Los versos del Capitán" (1952), pero desconozco si sucedió lo contrario, que Neruda leyera o conociera el poema del español Ángel González, pero pudiera ser, teniendo en cuenta que el poema de Ángel González se publicó en 1956, cuatro años después, en su primer libro "Áspero Mundo". Son dos poemas casi contemporáneos.

Los dos plantean el tema del amor/desamor. Los dos hablan a la amada y dicen qué ocurrirá "si tú me olvidas". Los dos poemas me gustan, las dos respuestas son válidas.

Inicio esta serie de entradas en mi blog que llamaré "Poemas y correspondencias" con estos dos poemas.

Disfrutadlos.
Es difícil elegir con cuál quedarse si podemos quedarnos con ambos.
Grandes poetas los dos, sin duda.

1.

SI TÚ ME OLVIDAS
Pablo Neruda

QUIERO que sepas
una cosa.

Tú sabes cómo es esto:
si miro
la luna de cristal, la rama roja
del lento otoño en mi ventana,
si toco
junto al fuego
la impalpable ceniza
o el arrugado cuerpo de la leña,
todo me lleva a ti,
como si todo lo que existe,
aromas, luz, metales,
fueran pequeños barcos que navegan
hacia las islas tuyas que me aguardan.

Ahora bien,
si poco a poco dejas de quererme
dejaré de quererte poco a poco.

Si de pronto
me olvidas
no me busques,
que ya te habré olvidado.

Si consideras largo y loco
el viento de banderas
que pasa por mi vida
y te decides
a dejarme a la orilla
del corazón en que tengo raíces,
piensa
que en ese día,
a esa hora
levantaré los brazos
y saldrán mis raíces
a buscar otra tierra.

Pero
si cada día,
cada hora
sientes que a mí estás destinada
con dulzura implacable.
Si cada día sube
una flor a tus labios a buscarme,
ay amor mío, ay mía,
en mí todo ese fuego se repite,
en mí nada se apaga ni se olvida,
mi amor se nutre de tu amor, amada,
y mientras vivas estará en tus brazos
sin salir de los míos.

(De "Los versos del Capitán". 1952)

2.

MUERTE EN EL OLVIDO
Ángel González

Yo sé que existo porque tú me inaginas.
Soy alto porque tú me crees alto
Y limpio porque tú me miras con buenos ojos,
Con mirada limpia.
Tu pensamiento me hace inteligente,
Y en tu sencilla ternura
Yo también soy sencillo y bondadoso.
Pero si tú me olvidas, quedaré muerto
Sin que nadie lo sepa.
Verán viva mi carne, pero será otro hombre
Oscuro, torpe, malo el que la habita.

(De "Áspero Mundo". 1956)