domingo, 1 de junio de 2014

Un poema de Javier Díaz Gil para empezar junio 2014

Imagen: Poema visual de Joan Brossa

POÉTICA.
(El francotirador VI)

Guardo un poema en la recámara.

Con prudencia juego con él
a la ruleta rusa.

Apunto  a mi sien
mas sin fortuna
se dispara tan sólo un pareado,
o suena indolente
el  clic oscuro
del gatillo.

Guardo un poema en la recámara
con el que algún día atravesaré
mi corazón.

Un poema certero y codiciado
que nos salve para siempre
de la muerte.

Javier Díaz Gil
6 de mayo de 2014

10 comentarios:

Juanjo Garal dijo...

EMPEZAMOS MUY BIEN JUNIO;PONIENDO NUESTRA SALVACIÓN EN MANOS DE LA POESÍA.
GRACIAS JAVIER

Javier Díaz Gil dijo...

Muchas gracias Juanjo! Sigamos Junio con poesía! Cada día. Un abrazo amigo.

Amando García Nuño dijo...

Para ese tipo de salvación, suelen ir bien las pistolas herrumbrosas, el poema hiere más.
Abrazos, siempre

Amando García Nuño dijo...

Para ese tipo de salvación, suelen ir bien las pistolas herrumbrosas, el poema hiere más.
Abrazos, siempre

Amando García Nuño dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Javier Díaz Gil dijo...

Querido Amando, muchas gracias.
La palabras hieren y dan vida. Y también nos salvan, esa es nuestra tarea Amando.

Gracias por leerme.
Un abrazo amigo

Iñaki dijo...

Quizá no sea necesario, Javier. Puede que tu corazón ya esté dulcemente atravesado por otros poemas tan certeros y codiciados como ese que anhelas. Y puede que tú, y tu poesía, os encontréis a salvo para siempre.

Gracias por todo.

Inuk dijo...

Querido Javier,

me temo que de la muerte no hay nada que nos salve, precisamente saberlo, saber que morimos, es lo que nos hace aferrarnos a la vida, gastar todas las balas, todos los cartuchos necesarios para este instante merezca la pena.
Eso sí que lo consigue el poema. Así que, si es un pareado o lo que sea, da igual , tú aprieta el gatillo, dispara, y que esa balapoema - con suerte- me encuentre.

Un abrazo
Victoria

Javier Díaz Gil dijo...

Querido Iñaki, te agradezco el comentario. Ese deseo de que el poema me salve y nos salve. La idea de que el poema nos ayuda a ser un poco mejores, un poco más felices, sentirnos, en definitiva, un poco más vivos.
Eso espero también para ti, que los poemas nos sigan salvando.
Un abrazo amigo

Javier Díaz Gil dijo...

Querida Victoria,
ojalá el poeta pudiera con un poema salvar de la muerte. Sé que es imposible. La certeza de la muerte, tú lo dices, nos hace aferrarnos a la vida, intentar disfrutar cada instante, hacerlo eterno.
La poesía nos salva, nos hace más felices, nos ayuda a interpretar el mundo, a construirlo. Nos ayudan a encontrar la emoción que guardan las palabras y que conectan con lo más profundo de cada uno, con lo de que de verdad importa.

Que los poemas sean como balas para llegar al corazón.

Un beso amiga.
Javier