domingo, 26 de febrero de 2012

Patadas a la lengua: El "bacalado" y la ultracorrección.

 "Empanada de Bacalado"

Este fin de semana, último de febrero de 2012, en las puertas de un supermercado de un barrio del sur de Madrid me he topado con un clásico ejemplo de ultracorrección.

La palabra "bacalado" en lugar de la correcta bacalao.
Así que no he podido evitar hacerle una foto al cartel con la "oferta del fin de semana".

El caso es que quizá la confusión en la ultracorrección de la palabra bacalao por "bacalado" vaya unido a la empanada. La empanada mental, claro está, de quien ha redactado el cartel.

Lo importante es que me sirve para sacarlo en mi blog como ejemplo claro de este error lingüístico denominado ultracorrección.

Dice wikipedia:


Ultracorrección

La ultracorrección o sobrecorrección es el fenómeno lingüístico que ocurre cuando, por deseo 
de adoptar un estilo culto o prestigioso, se deforma una palabra o construcción correcta por creer 
equivocadamente que es incorrecta.
Paradójicamente, tales ultracorrecciones son, desde el punto de vista normativo, incorrecciones. 
Dichas ultracorrecciones pueden ser tanto de pronunciación u ortográficas como gramaticales o 
semánticas.


Bien, pues estamos ante una ultracorrección de tipo fonética. A saber:

Ultracorrecciones fonéticas

Son aquellas pronunciaciones supuestamente más sofisticadas o correctas que son en verdad 
falsas. Por ejemplo, comida, soldado, cansado conviven con vulgarismos en los que se pierde 
la -d-comíasoldaocansao. Esto influye para que se diga *Bilbado, *Silado y *bacalado en 
lugar de las correctas BilbaoSilao o bacalao. De esta última ultracorrección proviene el 
femenino bacalada, y de una ultracorrección semejante proviene el nombre actual Mallorca 
(confusión y corrección de -ll- por -y-) en vez del ant. Mayorca < Majorica. 
Otras ultracorrecciones provienen de supuestas pronunciaciones extranjeras (CD-ROM 
pronunciado 'sidirum', Reebok pronunciado como 'ribuc', Nike pronunciado como 'naic', etc.).

Pues creo que me ha quedado claro el error y el tipo de ultracorrección. Pero no termina mi sorpresa cuando me encuentro al lado del cartel anterior otro (éste sí con el logo completo del supermercado) en el que las empanadas, la mental y la alimenticia, se han corregido y la palabra bacalao vuelve a su estado habitual.

Aun así y después de esta charla lingüística, me queda una pregunta que haceros: ¿no os parece que no es mala oferta una empanada por tres euros?

2 comentarios:

Rocío Díaz Gómez dijo...

Qué bueno Javier, ¡cómo para no hacerle una foto! cómo me gustan estas entradas... Un beso, Rocío

Javier Díaz Gil dijo...

Rocío, pues si te ha gustado esta entrada, tengo preparada para este mediodía publicar otra similar que te va a encantar. Ya lo verás.

Un beso Ro.