lunes, 1 de febrero de 2010

Un poema de Javier Díaz Gil para empezar febrero de 2010


(Sin título)

Cuando te marches de casa
deja las luces
encendidas.

Necesitaré
reconocer
el camino

de vuelta.

© Javier Díaz Gil
enero de 2010

10 comentarios:

Maribel-bel dijo...

Que la oscuridad sea un mal menor, cuando en el silencio no pueda acercarme a ti, miraré la ventana como un acto de amor y de entrega. Llegaré siempre. Bicos de cores para titular tu poema.

Fernando Soriano Bensusan dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Fernando Soriano Bensusan dijo...

Un saludo Javier. Te envío respuesta a tu poema. Un abrazo.

Porque quizá,
extraño de sí mismo,
tal vez perdido,
mira hacia atrás, dudando.
Pero regresa,
para buscarse,
y verse rezagado
entre las sombras.

Javier Díaz Gil dijo...

Gracias por tu comentario Maribel. La ventana encendida es una mano extendida para recogernos. Gracias por tu título.
Bicos
Javier

Javier Díaz Gil dijo...

Fernando te agradezco tu respuesta poética. Buen poema. Comparto la idea de extrañeza y pérdida, de necesidad de regreso y de ocultarse -buscarse- entre las sombras.

Un abrazo amigo
Javier

M-Kahlo dijo...

Hola Javier

Es reconfortante, reconocer la luz hacia donde dirigir nuestra mirada.
Aunque mirar atrás, a veces, ayuda a dirigirnos hacia donde queremos ir.

Un beso

Javier Díaz Gil dijo...

Gracias Mariló

La luz necesaria para reconcoer de dónde venimos, quiénes somos.

Un beso grande

Tris -ynarud- dijo...

Vi la luz y entre sin llamar...

La oscuridad es la que nos deja ver las luces, y sin ellas… quizás la oscuridad sea negra.

;)

Tris -ynarud- dijo...

Vi la luz y entre sin llamar...

La oscuridad es la que nos deja ver las luces, y sin ellas… quizás la oscuridad sea negra.

;)

Javier Díaz Gil dijo...

Gracias Tris por tu comentario. Un beso y bienvenida a mi blog