lunes, 1 de junio de 2009

Un poema de Javier Díaz Gil para empezar Junio 2009


LA VOZ DE LOS AHOGADOS

Las ventanas
que daban al mar
fueron condenadas.

"Nada que nos recuerde
lo que fuimos".
"Que no haya nada".

La lluvia del invierno
ha desencajado la madera
y roto los marcos y bisagras.

Por entre la cicatriz abierta
regresa como astilla
-inútil corazón-
la voz
de todos los ahogados.


© Javier Díaz Gil
Junio 2009

2 comentarios:

Jesús Aparicio González dijo...

Precioso poema, lleno de un gran contenido simbólico y con sugerentes imágenes. El corazón aún se resiste a perder esas voces que nos hicieron lo que somos pero a las que no podemos anclarnos.

Un abrazo

M-Kahlo dijo...

Javier, en una cicatriz está escrita una historia...

Pienso, que con el paso del tiempo, esa historia habla de alguien, que no reconoces.

Todo se difumina, incluso en el recuerdo, las imagenes pertenecen a la ensoñación.