martes, 1 de septiembre de 2015

Un poema de Javier Díaz Gil para empezar septiembre 2015



EL HOMBRE INVISIBLE

Terminarás aprendiendo
¬-yo te enseñaré-:

Lo más difícil
de todo

es desaparecer.

(De “El ángel prometido”. JDG)

Saben de su existencia
por el perfil de su sombra en las ventanas.
Durante la noche deambula por la casa
o permanece sentado largas horas solo junto a un libro:
conversar con uno mismo hace huir al silencio.

Hay quien afirma haberle visto caminar por la calle
en los días soleados del invierno:
su piel translúcida, las manos dibujadas en los bolsillos,
su paso lento ocultando
su boca.

Son sus dos ojos abiertos
la oscuridad de un faro.

Dicen que se alimenta de tinta y de tristeza,
pero en su casa el viento -las ventanas abiertas-,
recorre los pasillos empujando
los recuerdos terribles
al fondo de los cajones.

“Es extraño”, rumorean los que no se atreven
a nombrar la soledad.
“Es un hombre libre”, dicen otros, bajando la voz.


© Javier Díaz Gil
25 de agosto de 2015

8 comentarios:

Amando García Nuño dijo...

Como invisible podría producir cierta ternura, la solidaridad del desamparo. Como hombre libre, reconozca que me aterroriza.
Abrazos, siempre

Rocío Díaz Gómez dijo...

¿Quién es libre? Me ha gustado, me ha inquietado y tiene unas imágenes logradas como la de los faros. La atmosfera está muy bien descrita, te envuelve. Muy bien poeta. Un beso grande, Rocío

Eloisa Pardo Castro dijo...

Buen comienzo de mes con este poema. Visual e inquietante. Feliz final de verano. Un abrazo.

Javier Díaz Gil dijo...

Amando, te he provocado dos estados que comienzan por ter-. Ternura y terror. El que te haya dejado inquieto mi poema es un regalo que me haces. Gracias amigo, siempre, por tu atenta lectura.
Un abrazo muy fuerte
Javier

Javier Díaz Gil dijo...

Rocío, gracias por venir a leer mi poema. ¿Quién es libre? Quizá nadie, pero hay pequeñas decisiones en las que podemos intervenir cada día, , victorias que podemos lograr. Ser libres quizá, decidiendo como el protagonista del poema, por ejemplo, ser invisibles.
Un beso grande también para ti, amiga
Javier

Javier Díaz Gil dijo...

Querida Eloísa
gracias por acercarte a mi blog a leerme.
Me alegra dejarte inquieta ante este hombre invisible en el que podamos vernos tal vez un poco reflejados.
Feliz final de verano también para ti.

Un beso grande
Javier

Paralelo 49 dijo...

Podrá desaparecer cuantas veces quiera, sin embargo desaparecer no es ser invisible. Tu voz - yo te he oído recitar muchas veces- siempre estará al otro lado, aunque ni siquiera la oiga. Hay texturas imborrables. El poema es una, tu voz es otra.

Un abrazo

Javier Díaz Gil dijo...

Victoria,
"Desaparecer no es ser invisible", me encanta la frase (¿podría ser el principio o el final de un poema tuyo? ¿te animas?). Este hombre invisible elige ser invisible y elige aparecer también cuando debe hacerlo.
Tienes razón, y sería motivo para un nuevo poema: la voz no puede hacerse invisible.

Gracias siempre por tu mirada y tu lectura atenta y gracias tus comentarios.

Un beso, querida amiga
Javier