jueves, 1 de febrero de 2018

Un poema de Javier Díaz Gil para empezar febrero 2018



8 DE OCTUBRE DE 2016

El calendario de mesa se quedó abierto
en el 8 de octubre de 2016,
Santas Pelagia y Tais,
y una cita de Octavio Paz:
“Yo sé que estoy vivo entre dos paréntesis”.

Abierto como un guante perdido
que anhelara su gemelo,
huérfano ya de manos y de frío.

A su lado permanecen
-inútil ya su larga espera-
el taco plastificado de 2017
y un taco nuevo de 2018
que ya no trae siquiera citas

        que nos hagan recordar
                que estamos vivos.


Javier Díaz Gil

19 de enero de 2018

viernes, 26 de enero de 2018

Texto de mi presentación "Huellas de dinosaurio" de Juan Antonio Arroyo y Amelia Peco. Asociación de Escritores y Artistas Españoles (Madrid) 25/01/2018

De izquierda a derecha: Sebastián Galán, Amelia Peco,
Emilio Porta, Juan Antonio Arroyo y Javier Díaz Gil.
Foto cedida por Juan Antonio Arroyo

Presentación de "Huellas de dinosaurio"

Ayer, jueves, 25 de enero de 2018, tuvo lugar la presentación en la Asociación de Escritores y Artistas Españoles del poemario "Huellas de dinosaurio" de Juan Antonio Arroyo, con ilustraciones de Amelia Peco.

Tras las palabras preliminares de Emilio Porta, coordinador del acto, escritor y Vicesecretario de la Asociación de Escritores y Artistas Españoles, intervine para presentar el libro.

Tras desgranar al lector las claves del texto, el poeta Sebastián Galán habló en representación del prologuista, el también poeta Pedro Letai. Después se sucedió la lectura de poemas por parte de los participantes en la mesa y los comentarios sobre la obra gráfica de Amelia Peco que trajo alguna de las obras incluidas en el libro y que se expusieron durante el acto. Fue, sin duda, una velada entrañable.

Como tengo costumbre, publico aquí en mi blog el contenido de mi presentación.
Espero que os sirva para conocer un poco más este libro y a sus autores.


Presentación “Huellas de dinosaurio”
Juan Antonio Arroyo /Amelia Peco

AEAE. C/ Leganitos. 10
Jueves, 25 de enero 2018. 19.30 h

“La poesía es el arte temporal por excelencia. Pero además puede -y debe- tener cierta construcción, como la arquitectura; bulto, como la escultura; color, como la pintura; ritmo, como la música; contar algo, como la narrativa... en la poesía se funden las artes del tiempo y del espacio. Y también hay una influencia al contrario, claro; hay esculturas que son pura música, cuadros que son poemas hechos sin palabras…”

Recupero estas palabras del poeta José Hierro en una entrevista de Martín López Vega publicada en El Cultural el 21/03/2001 porque podría definir perfectamente la obra que hoy presentamos. Estas “Huellas de dinosaurio” es la suma de dos miradas poéticas: la de Juan Antonio Arroyo, autor de los poemas, el arte temporal por excelencia, y la de Amelia Peco, autora de los cuadros. Aunque Amelia nos advierta en su introducción al libro: “no soy pintora, me considero “colorista-simbólica, expreso en colores las visiones de mi mundo interno”.


Así, las artes del tiempo y del espacio -la poesía, la pintura- dialogan en este libro y se sustentan la una en la otra ofreciendo al lector un viaje temporal desde la primigenia huella de dinosaurio, -de dónde venimos-, a la mirada de la madurez con la que se cierra el libro.


Compartiendo simbología ambos autores -la luz, el agua, las estaciones del año… - la emoción se alía con la razón para, poema a poema, plantear una idea ambiciosa: mostrarnos la evolución del mundo en paralelo con el desarrollo psicológico del individuo. El nacimiento se produce en soledad pero el crecimiento, no puede ser de otro modo, sucede dentro del grupo, de la sociedad.


Juan Antonio Arroyo, Madrid 1949, ha dedicado su vida profesional a la educación como maestro y psicólogo. Así, en esta su primera obra publicada, ha querido plasmar el trabajo poético de los últimos diez años con esa visión, dividiendo el libro de acuerdo a las cinco fases del crecimiento vital que marca la psicología evolutiva. Además de los primeros poemas a modo de introducción titulado “las huellas de dinosaurio”, el poeta mira y nos ofrece el mundo desde cinco momentos: infantil, niñez, adolescencia, juventud-adulto, y la madurez.


Juan Antonio Arroyo se especializó en Psicología Clínica, que ejerció durante algunos años de su carrera. Su formación continua se centra en los desarrollos de la estructura en los grupos humanos de base psicoanalítica. En el ámbito literario es autor de poesía pero también ha escrito teatro y tiene una novela inédita. Participa en distintas Tertulias madrileñas como el Aula de Encuentros del Círculo de Bellas Artes, la Tertulia “Rascamán” o la de relato “Luis Cañadas”. En el año 2010 obtuvo el Premio de Poesía del Círculo de Bellas Artes de Madrid y ha sido finalista del Soledad Escassi. Su obra aparece publicada en distintas revistas y forma parte, también Amelia Peco, de la antología de autores de la Tertulia Rascamán, publicada por Poeta de Cabra en 2016.


Amelia Peco es multidisciplinar. Esta cacereña de Madrigalejo, además de pintar, es poeta, novelista, autora de guiones, conferenciante… Ha publicado dos poemarios: Canto a Lilith (2010) y Para el Amor y el Fuego (2014). Es participante habitual también de distintas Tertulias madrileñas, ente ellas la Tertulia Rascamán. Algunos poemas suyos están incluidos en diferentes antologías poéticas, dentro y fuera de su país.


Dos autores, pues con una experiencia profesional y literaria amplia. La poesía, la pintura no pueden sino ser reflejo de la propia vida.


Se hablará más adelante de la obra plástica y aunque la citaré también me ceñiré algo más en mi presentación a los poemas de Juan Antonio Arroyo.


Sustentada en estructuras clásicas: sonetos o la silva libre impar, Juan Antonio Arroyo teje su poesía con diestra mano y maneja lo simbólico para que el lector entre en el libro y transite por él descubriendo y compartiendo su mirada.


El dinosaurio es la primera metáfora, el primer símbolo. Sus huellas son la permanencia de la memoria: “Mi memoria se pierde en oquedades / y viajo en dirección a las estrellas”, nos dice en el poema “Dinosaurios” que abre el libro. Los huesos primigenios ríen, siguen vivos, se empeñan en lo eterno. Es el amor un hilo conductor del libro. El amor en el origen de la vida, el amor que la sustenta y le da sentido. Y es también el motor que hace al individuo formar parte del grupo. El fuego, la pintura, el neolítico, el nacimiento de la escritura, la palabra, las primeras sociedades no escapan a la atención del poeta en estos poemas introductorios. 


Esa complicidad de poesía y pintura, de Juan Antonio y Amelia se plasman en el poema “Altamira” que el poeta dedica a la pintora.


Las pinturas están elegidas y colocadas en el libro premeditadamente, acompañando a la palabra. No es casual que la imagen que cierra esta primera parte se titule “La salida”, representando la salida de la cueva, iniciando el viaje evolutivo del individuo con “Las huellas de la infancia”.


Si el dinosaurio sirvió de metáfora en la primera parte, aquí es la flor el símbolo de la infancia. La infancia es también el tiempo detenido: “Se detuvo / todo el tiempo / un instante…”. Los poemas infantiles a veces parecen cuentos y junto a la flor, la imagen del agua (presente en el libro están los ecos de Jorge Manrique) es principio de viaje. Un viaje que ya nos anunciaba en la introducción, “viaja en dirección a las estrellas”. El signo de la evolución. 


El homenaje a la maestra o los poemas dedicados a sus nietos buscan detener el instante, crear recuerdos, hacer de la infancia poesía. La flor, la mariposa, lo efímero son los temas de Amelia Peco que ilustran la palabra en la infancia


.“Las huellas de la niñez”. ¿Qué identifica el paso de la infancia a la niñez en los poemas de Juan Antonio Arroyo? Yo respondería que en la presencia del dolor. El poema que abre esta parte, “Niño fracturado”, incluye versos tan rotundos como este endecasílabo: “romper los pedernales del silencio”. 


Hay forma de curar ese dolor. Lo veréis en el poema “Órgano del mar”, que luego leerá el autor. La infancia es dolor y guerra. Pero es posible superarlo: el agua, la música, la caricia pueden conducir a la felicidad. El juego es ahora descubrimiento del mundo. 


Cierra el poeta esta parte con “Tres huellas de la niñez en Madrid”. Tres momentos de dolor, tres huellas que hacen biografía: el golpe de estado de Tejero y el drama del aceite de colza en el 81, y los atentados de Atocha en 2004. “tal vez los niños sueñen / con un nuevo futuro”, dice en el último poema de esta sección. En los niños está la esperanza… ¿y el olvido?


La poesía, os decía antes, es reflejo de la propia vida.


El paso a las “Huellas de la adolescencia” viene marcado por el primer amor. Paso de la oscuridad a la luz. El túnel ahora como metáfora: “La luz final del túnel ya se acerca”. El amor, el mar, el agua simbólica de nuevo como signo de evolución, pero también, cómo no, el sexo. El descubrimiento del sexo marca la adolescencia. ”Hallé el fuego en mis ojos”, dice el autor en el poema “Trayectorias”. Y hay también una primera premonición del paso del tiempo y de la necesidad de crear recuerdos donde refugiarse: “Entre las caracolas / cuando llegue el invierno / recordaré al pintor / oyendo su cadencia,” nos dice en “Sombrillas de Sorolla”.


El río, el lago, el agua en los cuadros de Amelia ilustran la adolescencia, el adolescente tiene “prisa de río”. “Querernos es un río permanente” dice Juan Antonio en “Amor adolescente”


Pero la adolescencia es un camino sinuoso lleno de engaños. En “Pretenden engañarte” nos dirá: “En contra de mensajes / tú piensas en esferas diferentes / y hay mundos naturales y latidos / que nacen sin engaños.”


“Fuego en el aire” es aquí una de las ilustraciones de Amelia Peco. Predomina el rojo intenso: el fuego, la pasión, el sexo adolescente.


La adolescencia es rebeldía. En el soneto “Construyo mi destino” encontramos este acertadísimo verso: “y al no querer trazar la senda loca / pinté enseguida un punto en una raya.”


Siguiendo viaje llegamos a la estación de las “Huellas de juventud y vida adulta”. 


Los poemas se vuelven más reflexivos, profundos, incluso metafísicos. En “Renacer” leemos: “¿adónde voy y vengo en mi camino…? / todo llega a lo eterno, hasta la muerte.”


Momento de reflexionar sobre la belleza, el arte, lo que permanece. Momento de mirar a la mujer desde la serenidad que va dando la edad y la conciencia del paso del tiempo, la necesidad del autor de retenerlo en un poema. Y es el tiempo de recordar la infancia desde la madurez: “Los recuerdos guardados en el arca” y de observar y denunciar la injusticia. Reflexionar, ser, sentirse parte del grupo. En “Jardín de las Delicias” leemos: “…todo en grupo se madura / que el infierno y el cielo aquí se empieza.”


“Huellas de la edad madura”, es la mirada puesta en la conciencia, en la toma de posición moral, de posición vital. Ejemplos hay de poemas en este apartado contra el maltrato y la violencia de género y los cuadros de Amelia Peco empiezan aquí a mostrar imágenes del ocaso. Y el símbolo del otoño puebla los versos de Juan Antonio Arroyo. Pero no os engañéis, no es tiempo de derrota. El poema “Frutos de otoño” lo dice claro: “Las hojas ya se mueren sin asirse… / … Las vides… / preñadas con sus frutos nos esperan.”


En la madurez te acompañan los recuerdos. Y aprovecha el poeta para homenajear a poetas compañeros de Tertulia como Aureliano Cañadas en el poema “Tiempo atrapado”. Un guiño a Harold Lloyd colgado de las manecillas del reloj: el paso del tiempo. Y no deja de lado en este último apartado la importancia de las huellas que los que mueren han dejado en nosotros.


Cierra el libro un excelente poema: “Espacio y tiempo”. Cierre de ciclo vital.


Acabo pero me detendré un momento para reflexionar que por todo lo que estamos observando no parece sencillo abarcar el mundo. Parece arriesgado hacer un libro de poemas que muestre la evolución del individuo psicológica y grupalmente. Pero Juan Antonio lo hace sencillo, utilizando imágenes y símbolos como dije al principio. Apoyándose en personajes históricos: Sorolla, Peer Gynt, Lennon, El Bosco, Harold Lloyd, Mandela…


Apoyándose en el diálogo entre la pintura y la poesía.


Apoyándose, en definitiva, en la mirada, en la complicidad de los lectores.


Enhorabuena, Amelia, Juan Antonio por estas “Huellas de dinosaurio”.



Javier Díaz Gil
25 de enero de 2018



Algunos momentos de la presentación:

(Fotos cedidas por Juan Antonio Arroyo)






miércoles, 24 de enero de 2018

29/01/2018: Presentación en Libertad 8 (Madrid) de "Regresar a Chile", de Javier Díaz Gil


Presentación en Libertad 8 (Madrid) de "Regresar a Chile"



Amigos, el próximo lunes 29 de enero de 2018 haré la primera presentación de mi último libro, publicado por Lastura: "Regresar a Chile" (Podéis leer alguno de los poemas de ese libro en este mismo blog pinchando en esta etiqueta).

Un libro que es un viaje interior y de regreso a Chile. Por los paisajes que me conformaron, la poesía, las ciudades, las víctimas de la dictadura...

Porque, sabedlo:

"(Es posible regresar a lugares
en los que nunca se ha estado)."


El acto tendrá lugar en el querido café Libertad 8 (calle Libertad 8 -Madrid-) y estaré acompañado de la editora, Lidia López Miguel y del poeta Aureliano Cañadas, autor de uno de los prólogos.

Nada me dará más felicidad que compartir esta primera presentación con vosotros.




PRESENTACIÓN "REGRESAR A CHILE"
de Javier Díaz Gil

Lugar: Café Libertad 8
Calle Libertad 8  (Madrid)
Día: lunes, 29 de enero de 2018
Hora: 19.00 horas
Presentan: Lidia López Miguel (editora) y Aureliano Cañadas (poeta y autor de uno de los prólogos)


¡Os espero!


martes, 23 de enero de 2018

25/01/2018: Presentación en Asociación de Escritores de "Huellas de dinosaurio", de Juan Antonio Arroyo y Amelia Peco



Amigos, este jueves 25 de enero de 2018 tendré el placer de presentar el libro "Huellas de dinosaurio" (Editorial Círculo Rojo, Almería, 2017). Un libro donde se conjuga la poesía de Juan Antonio Arroyo y la obra plástica de Amelia Peco

Ambos son integrantes habituales de la Tertulia Literaria "Rascamán" que coordino.

Una mirada sobre la memoria, la evolución personal y psicológica del individuo, un individuo que es porque forma parte de un grupo. Un libro dividido en seis partes, la primera "Seis poemas a modo de introducción" y cinco partes más que tienen que ver con las fases de la psicología evolutiva: infancia, niñez, adolescencia, juventud y vida adulta y edad madura. Los cuadros de Amelia Peco acompañan a los poemas y los ilustran.

La presentación tendrá lugar en la Asociación de Escritores y Artistas Españoles y acompañaremos a los autores el poeta Pedro Letai y yo mismo.

Coordinará el acto, Emilio Porta.

Os indico los datos del acto:

PRESENTACIÓN HUELLAS DE DINOSAURIO
de Juan Antonio ARROYO (poemas) y Amelia PECO (pintura)

Día: Jueves, 25 de enero de 2018
Hora: 19:30 horas
Lugar: ASOCIACIÓN  DE ESCRITORES Y ARTISTAS ESPAÑOLES
            C/ Leganitos nº 10

Presentan: Pedro Letai y Javier Díaz Gil

Os dejo aquí algunos datos sobre los autores.


Juan Antonio Arroyo Díaz, madrileño, ha sido profesor en los diferentes niveles educativos, como maestro y psicólogo. Autor de la investigación Psicodrama Pedagógico, Consejería de Educación, Comunidad de Madrid (2009), sobre la convivencia en las aulas.
Terminó su carrera como docente del Máster de la Facultad de Formación del Profesorado y Educación, de la Universidad Autónoma de Madrid. En su vida profesional, ha publicado diferentes artículos de su especialidad: orientación educativa y tutoría.
Escritor de poesías y relatos, ha recibido entre otros premios el de Poesía del Círculo de Bellas Artes de Madrid (2010). Pertenece en Madrid a las tertulias literarias del Círculo de Bellas Artes, en su aula de Encuentros; a la de Rascamán, en la que ha publicado algunas obras dentro de su antología Cuaderno de Bitácora (2016), y a la de relatos cortos Luis Cañadas. Miembro de la
Sociedad de Escritores y Artistas Españoles, así como de la SGAE.

Amelia Peco Roncero es natural de Madrigalejo (Cáceres), aunque ha vivido parte de su niñez y adolescencia en Cataluña. Actualmente, reside en Madrid. Ha estudiado a los clásicos de la literatura, la flosofía y la historia del arte de forma autodidacta.
Poeta, narradora, articulista, conferenciante, guionista de cine, analista de obras literarias, e investigadora del medio ambiente.
Es miembro de la Asociación Colegial de Artistas y Escritores de España. Secretaria de la Asociación Cultural Le Bohème de Guadalajara y directora de la colección de poesía Le Bohème.
Algunos poemas están incluidos en diferentes antologías poéticas, dentro y fuera de su país. Formalmente usa el verso libre, con fuerza y musicalidad. Su temática es amplia: el amor, el erotismo, lo social, el medio ambiente y la metafísica. Tiene publicado dos poemarios, ambos construidos con estructura teatral: Canto a Lilith (2010) y Para el Amor y el Fuego (2014).
En el año 2012 comienza a pintar. En el poemario, Huellas de Dinosaurio, se refleja parte de su obra en cuanto a esta faceta artística.


Y como ejemplo el poema con que se cierra el libro.

ESPACIO Y TIEMPO

Este calor del pueblo en mi recuerdo
evoca la figura del ayer.

El espacio y el tiempo, si se juntan,
iluminan mi huella para siempre.

Llegamos a la plaza, nos miramos,
junto a la mesa ardiente de castañas
tal vez sin darnos cuenta sonreímos
ante el espacio y tiempo del invierno.

Espacio y tiempo juntos en su instante
han marcando mis pasos para siempre.

Juan Antonio Arroyo
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Os esperamos.

lunes, 1 de enero de 2018

Un poema de Javier Díaz Gil para empezar enero de 2018




32.

Árboles en pie,
retorcidos
por el dolor constante
del viento.

Grita la vida
en sus ramas abiertas.


                                    (Patagonia)

© Javier Díaz Gil
(poema incluido en mi libro "Regresar a Chile" 
publicado por la editorial Lastura)

domingo, 31 de diciembre de 2017

Un poema de Javier Díaz Gil para acabar 2017



CERTEZAS (III)

No hay última oportunidad,
desengáñate.

Hay solo
una y distinta
que no se vuelve a repetir.

La puerta que no abriste
quedará para siempre
cerrada.

Quien no lo intentó,
el que dudaba,
está ya muerto.

En el segundo siguiente
eres ya otro,
otras tus manos,
otro tu camino.

Así, la vida
no te dará de beber
el agua que rechazaste.

Importa el ahora,
recuérdalo:

el futuro no existe.


© Javier Díaz Gil
30 de diciembre de 2017




miércoles, 13 de diciembre de 2017

Texto de mi presentación "Conjugación secreta" de Aureliano Cañadas". Centro de Arte Moderno (Madrid) 12/12/2017

Presentación de "Conjugación secreta", de Aureliano Cañdaas
(De izq. a dcha.: Pepe Criado, editor; y los poetas José María Herranz,
Aureliano Cañadas y Javier Díaz Gil
Foto: Celia Cañadas)


Ayer martes, 12 de diciembre de 2017, tuve la fortuna de participar en la presentación del nuevo poemario de Aureliano Cañadas, "Conjugación secreta", publicado por la editorial almeriense Letra impar.

El acto tuvo lugar en la librería "Centro de Arte Moderno" de Madrid, en la calle Galileo, 52. En la mesa de presentación, tomó la palabra en primer lugar, Pepe Criado, editor de Letra impar junto con Antonio Carbonell, que habló del proyecto de edición de este libro que hace el número 12 de la colección de Poesía. Letra impar es un proyecto editorial joven y con mucha ilusión.

José María Herranz, poeta, hizo una semblanza sobre la figura de Aureliano Cañadas, sus señas de identidad vitales y líricas y reivindicó su pertenencia por edad y poética a la generación del 50.

Por último, intervine presentando propiamente el libro.

Os dejo con el texto de mi presentación.



Aureliano Cañadas
Conjugación secreta.

Centro de Arte Moderno
c/ Galileo, 52
12 de diciembre de 2017, 20.00 horas



El diccionario de la RAE define conjugar como:

1. tr. Combinar varias cosas entre sí.
2. tr. Gram. Enunciar o utilizar un verbo en sus diferentes formas.
3. tr. desus. Cotejar, comparar una cosa con otra.

Este libro de Aureliano Cañadas responde a estas tres acepciones, porque entre su muchos aciertos, combina sus poemas con los dibujos de Luis Cañadas y de su nieta Adriana.
Enuncia y utiliza el verbo, la palabra, con maestría.
Y como un espejo que nos coloca delante a los lectores -cómo si no alcanzar la emoción-, compara y enfrenta esa lucha de contrarios que pueblan su poética: el pasado y el presente, la alegría frente al dolor, la vida y la muerte, las ausencias y las constantes presencias…

Esta conjugación deja de ser secreta cuando el poeta devela, levanta el velo de lo oculto y nos hace cómplices de sus pensamientos y de sus fantasmas.

Aureliano Cañadas es portador de una biografía larga.

Aureliano Cañadas nació en Almería en 1936. Es Licenciado en Literatura Hispánica por la Universidad Complutense, Diplomado por el Instituto de Idiomas de la Universidad de Granada,  entre otros títulos académicos. Autor de quince poemarios, ha recibido algunos premios, entre ellos el José Luis Gallego, el Marina Romero de la Asociación de Artistas y Escritores Españoles, el X Premio de Poesía del Aula de Encuentros del Círculo de Bellas Artes de Madrid, el Andrés García Madrid del Ateneo 1º de Mayo de CC.OO., y el María del Villar de la Fundación navarra del mismo nombre. Incluido en varias antologías de ámbito nacional y autonómico, ha colaborado en las más importantes revistas literarias españolas. Figura en el Diccionario de la  Literatura Española de Jesús Bregante editado por Espasa Calpe, y en el Diccionario de Autores de la Cátedra Miguel Delibes de la Universidad de Valladolid. Es corresponsal en Madrid de Ágora y miembro del Instituto de Estudios Almerienses. Ha sido traducido al griego, al portugués y al rumano.

Es difícil añadir en estas palabras previas cosas que no haya dicho con sabiduría el prologuista del libro, el poeta Paco Domene. Invito a los lectores a leerlo con detenimiento.

La labor de un presentador es mostrar caminos por los que el lector debe transitar. La biografía de Aureliano es larga y en sus poemas está presente la terrible guerra fratricida en la que nació, el hambre y la orfandad, sus hermanos Luis y Carmen a quienes dedica el libro y Almería, su ciudad natal, “la ciudad hipócrita, como dijo Valente”,  “aquella ciudad donde nunca llovía”, como la nombra Aureliano.

Están los amigos que siguen en la memoria y le conforman (a los que nombra en “Deberíamos callar lo que vivimos”: “De todos ellos, Michel me queda”…). Están los paisajes que nos traen a la ojos otros paisajes y están los paisajes interiores.

Después de 14 poemarios, Aureliano Cañadas conoce la importancia de la unidad temática en cada libro. El poeta sabe que siempre estamos escribiendo el mismo poema, pero cambian el modo en que se afronta cada poemario. Si en “La isla de la Nada” era la muerte el tema central, en este es la imposibilidad de haber vivido una vida cierta, una vida robada, truncada, lo que de forma transversal sobrevuela en cada página (“Pido limosna de tiempo no vivido”).

Es la mirada desde el presente, un presente de tristeza, pesadumbre, a veces desolación. Un presente encerrado en esa acertadísima metáfora que es el muro de cristal por el que se siente rodeado, que le impide salir afuera, pero que le deja, terrible condena, observar la belleza, la alegría, la que el personaje poético no puede alcanzar.

Esta mirada de Aureliano me trae a la memoria el poema “Reportaje” del maestro José Hierro que comenzaba:

REPORTAJE

Desde esta cárcel podría
verse el mar, …


Hay algo de cárcel en esa celda de cristal pero de la que es posible huir. De todo laberinto se sale por arriba, decía el escritor argentino Leopoldo Marechal.

Y la poesía, lo sabe también Aureliano Cañadas es una forma de salvación, es una salida del laberinto. Y lo es la memoria y los días y los amigos que construyeron su biografía y que están rescatados en estos poemas y lo son los padres, los hermanos, los hijos, los nietos… Adriana, que ilustra este libro de su abuelo. Y la referencia a los clásicos con los que se identifica: Ulises, Telémaco, Teseo, Adriano… (“ese hombre de cabellos grises que ni siquiera tiene una barca donde sollozar…”)… Todas ellas son vías de escape.

Tantas cosas podría seguir destacando de estos 30 poemas, como la trilogía dedicada a los guantes, que le sirven para hablarnos de amor, de pérdida y dolor, de soledad. Tantas cosas nos ofrece el poeta que debe ser el lector quien debe ya descubrirlas.

Es una suerte conocer a Aureliano Cañadas, conocer su poesía certera, su verso blanco medido, la perfecta geometría de sus sílabas que te deja un nudo en la garganta.

Dice Paco Domene en el prólogo y quiero terminar con sus palabras que: “Se puede decir que si los márgenes de la poesía española no estuvieran en manos de canallas, Aureliano Cañadas sería un poeta reconocido y respetado, y quizá un hombre casi feliz”.

Felices, nosotros, sin duda, de poder disfrutar de tu amistad y tu poesía querido Aureliano.

Permítenos, como dices en uno de tus versos, refugiarnos contigo en el misterio.

Gracias.


Javier Díaz Gil

10 de diciembre de 2017

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Añado, por último, alguna imagen más del acto. Las fotos son gentileza de Celia Cañadas, poeta e hija del autor.


Palabras de presentación de José María Herranz

Momento de la lectura de Aureliano Cañadas

Firma de ejemplares en el
Centro de Arte Moderno
Comparto también el vídeo completo de la presentación que ha subido a Youtube la editorial. Aquí podéis verlo: