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| José María Herranz y Javier Díaz Gil. (Foto de Rocío Díaz Gómez) |
Presentación en la Biblioteca "Pablo Neruda" de Madrid de "Amargo despertar",
poemas de José María Herranz y música de Andreu Jacob.
El pasado 20 de noviembre de 2014 tuvo lugar en la Biblioteca "Pablo Neruda" de Madrid la presentación del disco "Amargo despertar". Obra que reúne poemas de José María Herranz para los que para cada uno de ellos el músico catalán Andreu Jacob compuso una pieza ex profeso.
Continuando con mi costumbre quiero publicar aquí en mi blog el texto de mi presentación de esta obra. Comparto con vosotros mis palabras, que espero que os gusten y os animen a conocer los poemas y la música de esta obra.
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| José María Herranz y Javier Díaz Gil. (Foto de Rocío Díaz Gómez) |
PRESENTACIÓN “Amargo despertar”. Biblioteca
“Pablo Neruda”. Ascao
Salón de Actos.
Jueves 20 de noviembre de 2014.
19:00 hr.
Javier Díaz Gil
Buenas tardes
A veces del azar surge el milagro.
A veces el azar tiene un nombre
como Tristán, y se encarna en un
perro. Un perro que durante los primeros meses invernales de 2012 toma por
costumbre colarse en la casa que un poeta posee en Santa María de la Alameda,
cerca de El Escorial. Un azar persistente, Tristán, que durante varios fines de
semana no cesa en su hábito hasta que consigue que el poeta conozca a su dueño.
Y el poeta, José María Herranz,
conoce entonces al dueño de Tristán, que el destino quiere que sea músico, no
un músico cualquiera, un compositor de la talla de Andreu Jacob.
Y surge el interés de Andreu Jacob
por la poesía de Herranz y el azar, Tristán, se retira y les observa feliz,
cumplida su función. Porque el milagro está ya en marcha.
Entre los meses de mayo y agosto de
2012 ambos autores trabajan intensamente en un proyecto común: componer 29
piezas musicales, ex profeso, para ilustrar la poesía de José María Herranz y
plasmar después el trabajo en un disco.
29 piezas. 28 poemas de Herranz y
un texto, “Someone appears”, de Andreu Jacob, escrito por el músico para este disco.
Así nació “Amargo despertar”.
Hoy presentamos aquí el milagro que
Tristán hizo posible.
De Andreu Jacob os contaré que nació en 1971 en Barcelona en el seno
de una familia humilde del barrio del Raval. En 1990, con 19 años de edad,
publica su primer disco.
Contando “Amargo despertar”, de
2012, suma, a sus 43 años, un total ya de 24 trabajos discográficos propios.
Autor prolífico: 24 obras, contando ya tres nuevas publicaciones musicales en
el año 2013 posteriores a este “Amargo despertar” que hacía la número 21.
Andreu Jacob es un relevante
compositor y orquestador catalán que destaca en el campo de la investigación
musical. Muy polifacético, ha desarrollado su trabajo en música clásica, jazz,
flamenco y otros campos musicales así como en numerosos medios como televisión,
grabaciones de estudio, cine y galas. Además de músico es instrumentista,
compositor, productor y arreglista.
En 2012 se trasladó a Suecia para
continuar y desarrollar su labor profesional.
José María Herranz es autor de numerosos libros de poesía y relato.
Poeta social, metafísico, místico, heterodoxo y dionisíaco son algunos de los
adjetivos con que los críticos han calificado su voz poética: esto define sus
temas. Surrealista, onírico, barroco y un buen cuidado en la métrica, añadiría
yo en las formas.
Características que se reflejan en
los poemas de “Amargo despertar” como luego veremos.
Es miembro del Círculo de Bellas
Artes de Madrid, del Ateneo de Madrid y de la Asociación de Escritores y
Artistas Españoles. Y asistente habitual a la Tertulia Literaria “Rascamán”.
Es director de la editorial Poeta
de Cabra, organizador de eventos literarios y recitales. Tiene publicados
cuatro libros de poemas y una antología de poesía actual, “Donde no habite el
olvido”, en 2011, que incluye 41 voces españolas.
Aunque no vaya a centrar mis palabras en la composición musical, es imprescindible hacer hincapié en que el trabajo
musical es extraordinario. Andreu Jacob compone sabiamente, complementando al
poema y envolviéndolo. La palabra se viste de música. Ambas, voz y música,
dialogan entre sí, se completan. El proyecto, con gran acierto, ha contado con
dos voces importantes de la poesía en castellano, dos colaboraciones
fantásticas en el disco, la del poeta Luis Antonio de Villena, que recita dos
poemas y la de la poeta María Esperanza Párraga, cuya lectura del poema “Las
ruinas” es sencillamente extraordinaria.
Escucharemos luego la música de
Andreu Jacob y compartiréis, probablemente, mi impresión.
Pero quiero, como poeta que soy,
centrar mi presentación en el trabajo poético del disco.
Todos los poemas que aquí se
incluyen pertenecen a cuatro libros de José María Herranz: “Hijos de la
miseria”, “Las razones del lobo”, “Sofismas” y “Los mitos incendiados”. La
elección de estos libros no es fortuita. En palabras de José María Herranz:
Este trabajo se configura, a partir del recuerdo y la cita de Dámaso
Alonso, en su “Hijos de la ira”, como un homenaje a los vencidos de la guerra
civil española, con su no rehabilitada memoria, y a los marginados de la
sociedad biempensante, no rehabilitados en absoluto ni en la dictadura ni en
esta democracia.
Es ante todo, un conjunto de poemas
de poesía comprometida, poesía social, poesía que denuncia y pelea por dar
visibilidad a los más desfavorecidos, poesía de la conciencia.
En las dedicatorias de alguno de
los poemas, Herranz vuelve a darnos la clave:
· A Dámaso Alonso, en justa correspondencia por su “Hijos de la ira”, esta respuesta de mis “Hijos de la miseria” en los cuerpos invisibles de los que sólo son nombrados en la injuria y la calumnia.
· Al pueblo en general, que soporta las hogueras inquisitoriales de los poderosos, aunque a veces, incomprensiblemente, las alimente y venere.
· A los eternos olvidados de las tapias de los cementerios.
· A las prostitutas, los travestis, los homosexuales y en general a todas las personas marginadas, porque ellas y ellos nos sirven de fiel espejo en este carnaval enloquecido de la existencia, y porque pueden hablarnos desde la otra orilla, la de la vida, a nosotros, los perpetuamente muertos.
La conciencia de la miseria, de la
deshumanización de la sociedad, la alienación, la religión y el estado que
anulan voluntades. La certeza de saber que el pensamiento diferente genera
conflicto, que decir la verdad y vivirla supone sacrificio.
La defensa de los débiles aparece
en estos poemas: los niños pobres, las mujeres maltratadas en el poema “Las
ruinas”, las prostitutas que se saben libres, en los poemas “Prostituta” y “La
pajera”. O el leproso, personaje metafórico, que no deja de ser espejo de la
individualidad frente al pensamiento único.
José María Herranz nos hace
evidente que somos esos “hijos de la miseria”, hijos de los hijos de la ira de
Dámaso Alonso. Vencidos, quizá y condenados.
Pero para Herranz hay salvación. El
amor nos salva. Salva a los niños pobres “que hacen el amor despacito”, salva
en el “Beso” que se da “sin pensar lo que supone de tristeza”. Nos salva en el
poema “Terciopelo” en el que “tristemente apuro / tela de amores, pasiones inacabadas”.
Y hay poemas de amor entre tanta
desolación para demostrarnos que es posible resistir: “Beso”, “Encuentro en
ti”, “Asoneto de la búsqueda”, “Asoneto del final”. Pero el poeta es humano y
se deja vencer a veces y se pregunta, en el poema que lleva ese nombre “La
pregunta” si de verdad el amor nos salva.
Así, es fácil encontrar dos líneas
argumentales, declaración de principios, en estos poemas musicados. La miseria,
la deshumanización, la destrucción como principio de vida (como aparece en el
poema “Ante uno mismo”), y la necesidad frente a ello de declararse libre desde
el pensamiento individual, desde la diferencia, desde el amor.
La deshumanización en palabras de
poeta: “Los cientos ya son miles” (…) “están desenchufados” dice José María
Herranz en “Ser o extremo superior”.
Claros son los ejemplos del buen manejo
del lenguaje en José María Herranz, el manejo de lo onírico, lo surrealista. Como
en el niño pobre “que reduce geometrías, supura blenorragia”. El poema entero
de “Terciopelo” con versos como: “Y me corre pusilánime cangrejo”.
O las influencias de autores como
Vallejo, Lorca, Dámaso Alonso que visitan sus versos y que os invito a que
descubráis.
No quiero terminar estas palabras
previas sin referirme especialmente a dos poemas, que a mi juicio, son
centrales en este trabajo: “Hijos de la miseria” y “Amargo despertar”.
El primero centra el tema del
disco, el homenaje a los vencidos y el segundo, da título al conjunto y nos
aporta una salida, dura salida.
Me atrevo a decir pues, que en el
primero está expresada la certeza del poeta de ser sociedad de “muertos
satisfechos con su inconsciencia”. Somos masa, autómatas, muertos que deambulan
por los parques, las oficinas, los prostíbulos y las iglesias. La
individualidad y la conciencia, el amor como salvación:
Todos los días miro mis manos
por si la descomposición hubiera avanzado,
y la podredumbre atenaza mi corazón.
Yo solo quiero amar.
Poema duro de denuncia, de grito:
Somos hijos de una ciudad de dos millones de cadáveres,
(…)
los que no pueden nombrarse salvo en la injuria y la
calumnia.
Y es “Amargo despertar” el
contrapunto. Hay un aire lorquiano que envuelve los versos del poema, este
poema, el más surrealista, de imágenes atrevidas que no quiero desvelar y que
espero nos lea José María.
Un poema en el que la conciencia de
la individualidad y la lucha significa tristeza y soledad.
Hay muerte y denuncia, miseria y
dolor en estos poemas, pero también hay luz y amor y la voz del poeta que nos
pide que despertemos.
La voz del poeta junto al magnífico
trabajo del compositor Andreu Jacob en este pequeño milagro que hoy presentamos
en la Biblioteca “Pablo Neruda”y vamos a disfrutar ahora y que debemos, no os
olvidéis, a Tristán.
Muchas gracias.
Javier Díaz Gil
20 de noviembre de 2014