EL QUINTO
ELEMENTO
Para Esther Giménez
La extrañeza
y la confusión
te mantienen
vivo.
La
curiosidad ya no sirve.
Descubriste
Que el deseo
ya no mueve el mundo.
Que solo lo
inesperado tiene
la capacidad
absoluta de la sombra.
Los ojos extremadamente
atentos, tus oídos gastados.
La temeridad
del trueno y del espejo.
La espera
necesaria.
Llegarás a
la realidad invisible
de las
cosas.
Mas detrás
de lo invisible está la nada.
Y alcanzarás,
perplejo,
la certeza más
triste:
la imposibilidad de que existas,
la imposibilidad
de hallar
al fin
el quinto elemento.
© Javier Díaz Gil
21 de
septiembre – 31 de marzo de 2013







