
EL LADRÓN DE IDEAS
Vuelvo, como la sed,
a robar
la luz de las ideas.
Leve inutilidad:
enterrar el dolor, escribir un poema.
© Javier Díaz Gil
3 junio 2008

Ada Salas (Cáceres- España 1965)
El pasado 30 de noviembre de 2007 se le concedió el premio Ricardo Molina de poesía por su libro "Esto no es el silencio". El jurado destacó de él:Según Grande, estos poemas reflejan el dolor, tanto "las llagas personales que nacen en un individuo y crecen con él" como las heridas sociales. Grande destacó que la autora conoce la técnica de escribir, si bien "no lo demuestra", ya que su objetivo no es el de impresionar, sino el de emocionar, "y lo consigue".
Ada Salas es emoción, sus poemas no me dejan indiferente nunca.
El libro, publicado por la Editorial Hiperión, se presenta en Madrid (España) el próximo viernes 6 de junio de 2008, a las 21.00 h., en la sede de la Fundación Gerardo Diego en Madrid (Casa de Cantabria, Pío Baroja, 10, semiesquina a Menéndez Pelayo).
Os invito a acudir a esta fiesta.
Las lecturas y los libros de Ada Salas permanecen en la memoria, os lo prometo.
"Susana y los viejos", de Artemisia GentileschiFurtivos, silenciosos, tensos, avizorantes,
se deslizan, escrutan y apartando la rama
alargan sus miradas hasta el lugar del drama:
el choque de un desnudo con los sueños de antes.
A solas y soñando ya han sido los amantes
posibles, inminentes, en visión, de la dama.
Tal desnudez real ahora los inflama
que los viejos se asoman, tímidos estudiantes.
¿Son viejos? Eso cuentan. Es cómputo oficial.
En su carne se sienten, se afirman juveniles
porque lo son. Susana surge ante su deseo,
que conserva un impulso cándido de caudal.
Otoños hay con cimas y ráfagas de abriles.
-Ah, Susana. -¡Qué horror! -Perdóname. ¡Te veo!
La vida de Gabriel Celaya es muy intensa.
Tomo de www.cervantesvirtual.com la semblanza crítica que Francisco Ruiz Soriano dedica a Gabriel Celaya:
Más allá del pecado,
indecible, te adoro,
y al buscar mis palabras
sólo encuentro unos besos.
En el pecho, en la nuca,
te quiero.
En el cáliz secreto,
te quiero.
donde tu vientre es combo,
fugitiva tu espalda,
oloroso tu cuerpo,
te quiero.
DEDICATORIA FINAL
Pero tú existes ahí. A mi lado. ¡Tan cerca!
Muerdes una manzana. Y la manzana existe.
Te enfadas. Te ríes. Estás existiendo.
Y abres tanto los ojos que matas en mí el miedo,
y me das la manzana mordida que muerdo.
¡Tan real es lo que vivo, tan falso lo que pienso
que -¡basta!- te beso!
¡Y al diablo los versos,
y Don Uno, San Equis, y el Ene más Cero!
Estoy vivo todavía gracias a tu amor, mi amor,
y aunque sea un disparate todo existe porque existes,
y si irradias, no hay vacío, ni hay razón para el suicidio,
ni lógica consecuencia. Porque vivo en ti, me vivo,
y otra vez, gracias a ti, vuelvo a sentirme niño.
LA POESÍA ES UN ARMA CARGADA DE FUTURO
Cuando ya nada se espera personalmente exaltante,
mas se palpita y se sigue más acá de la conciencia,
fieramente existiendo, ciegamente afirmado,
como un pulso que golpea las tinieblas,
cuando se miran de frente
los vertiginosos ojos claros de la muerte,
se dicen las verdades:
las bárbaras, terribles, amorosas crueldades.
Se dicen los poemas
que ensanchan los pulmones de cuantos, asfixiados,
piden ser, piden ritmo,
piden ley para aquello que sienten excesivo.
Con la velocidad del instinto,
con el rayo del prodigio,
como mágica evidencia, lo real se nos convierte
en lo idéntico a sí mismo.
Poesía para el pobre, poesía necesaria
como el pan de cada día,
como el aire que exigimos trece veces por minuto,
para ser y en tanto somos dar un sí que glorifica.
Porque vivimos a golpes, porque apenas si nos dejan
decir que somos quien somos,
nuestros cantares no pueden ser sin pecado un adorno.
Estamos tocando el fondo.
Maldigo la poesía concebida como un lujo
cultural por los neutrales
que, lavándose las manos, se desentienden y evaden.
Maldigo la poesía de quien no toma partido hasta mancharse.
Hago mías las faltas. Siento en mí a cuantos sufren
y canto respirando.
Canto, y canto, y cantando más allá de mis penas
personales, me ensancho.
Quisiera daros vida, provocar nuevos actos,
y calculo por eso con técnica qué puedo.
Me siento un ingeniero del verso y un obrero
que trabaja con otros a España en sus aceros.
Tal es mi poesía: poesía-herramienta
a la vez que latido de lo unánime y ciego.
Tal es, arma cargada de futuro expansivo
con que te apunto al pecho.
No es una poesía gota a gota pensada.
No es un bello producto. No es un fruto perfecto.
Es algo como el aire que todos respiramos
y es el canto que espacia cuanto dentro llevamos.
Son palabras que todos repetimos sintiendo
como nuestras, y vuelan. Son más que lo mentado.
Son lo más necesario: lo que no tiene nombre.
Son gritos en el cielo, y en la tierra son actos.
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Seguid leyendo a Celaya, buscadlo en los libros, en internet, sé que si no lo conocíais os reconoceréis en él.
Para terminar os invito a escuchar este último poema que nunca pasará de moda, en la canción, ya mítica, de Paco Ibáñez.
Para saber más sobre Gabriel Celaya os invito a visitar la estupenda web:

