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jueves, 26 de julio de 2007

Carlos Marzal: de la certeza a la incertidumbre.

Dice Carlos Marzal (Valencia, 1961) acerca de su visión de la poesía:

"En el ejercicio de la poesía, todas mis certezas me han devuelto a mis incertidumbres. La redacción de poéticas constituye un pasatiempo de juventud, ese período de la vida en que se mezclan, de forma más o menos tolerable, la falta de información, la osadía, el asombro, la ingenuidad. Hace algún tiempo que se me retiró el derecho a pernoctar en ese hotel (y no porque hoy sea un viejo más informado, más comedido, y esté de vuelta de todos los proyectos, sino tan sólo porque a cierta edad ya no resulta gracioso perderse en vaguedades y jugar a pontífice de lo que las cosas deben o no deben ser).
Cada cual transita por los vericuetos de sí mismo a la intemperie, es decir, sin más brújula que la del instinto y la lectura, para tratar de construir un poema, un artefacto de estricta combinatoria verbal. Pretendo decir algo que sabe cualquier excursionista aficionado: las indicaciones cartográficas no tienen nada que ver con la geografía de nuestra aventura. Intuyo que todo tal vez consista en eso: pertrecharse de un equipaje propio de las palabras adecuadas, para dar cuenta de la aventura de la vida.
No se trata de que desprecie la comodidad de escribir a cubierto (a menudo, resulta estimulante poseer conjeturas sobre casi todo), sino que estoy seguro de que dormir bajo techado resulta indiferente a la hora de escribir. Los hoteles de juventud en donde todas las cosas estaban en su sitio son ilusorios. De manera que hoy prefiero hacerme la ilusión de que escribo a la intemperie.
Mis certezas, repito, me han devuelto a mis incertidumbres, o, mejor dicho, mi única certeza es que me he convertido en el paseante a cuerpo gentil de mis incertidumbres y mis perplejidades."

Carlos Marzal escribe para reconocerse: La incertidumbre es el motor de la poesía.
Encuadrado en la corriente de la poesía de la experiencia, Marzal ha ido más allá, buscando el aspecto reflexivo del poeta frente al mundo, la búsqueda, a través del poema, del mundo que uno habita.

Es autor también de dos novelas, pero me interesa fundamentalmente por su obra poética. Es licenciado en Filología Hispánica por la Universidad de Valencia. Ha sido codirector durante diez años de la revista de literatura y toros Quites. Ha sido traducido al frances, italiano, alemán, búlgaro y catalán, siempre formando parte de antologías de poesía española.
Ha publicado los poemarios:

El último de la fiesta (1987).
La vida de frontera (1991).
Los países nocturnos (1996).
Metales pesados (2001).
Fuera de mí (2004).
El corazón perplejo (2005).

Recojo, es difícil hacer una selección tres poemas de tres de sus libros. Leedlos, estoy seguro de que os apetecerá regresar a Marzal.

UN MAR DE LÁGRIMAS

Sufrirás. Ya has sufrido.

Tal vez estés sufriendo.

Y aunque sepas por qué (si es que lo sabes),

ese conocimiento no será tu consuelo.

El adiós a los tuyos; el azar,

implacable; la incógnita del cielo,

todo lo que se pierde

hechos y vida abajo, tiempo abajo,

o también vida arriba, hacia lo que te espera,

todo, configura el sabor de tus lágrimas,

un sabor sin sabor, ya que no lo comparte

quien te ha visto sufrir

-no puede compartirlo-,

un sabor que no entiendes,

un cúmulo de lágrimas que trazan,

no sé dónde,

un mar por el que bogan,

y no sé para qué,

inútiles por siempre, inconsolables,

quién sabe desde cuándo,

su alma,

tu alma

y la mía.

(De "Los países nocturnos" 1996)

.

EL CORAZÓN PERPLEJO

Desventurado corazón perplejo,

inconsecuente corazón,

no dudes.

No tiembles nunca más por lo que sabes,

no temas nunca más por lo que has visto.

Calamitoso corazón,

alienta.

Aprende en este ahora

el pálpito que vuelve con lo eterno,

para latir conforme en valentía.

Los números del mundo están cifrados

en la clave de un sol tan rutilante

que te ciega los ojos si calculas.

Ciégate en esperanza,

errátil corazón,

suma los números.

Un orden en su imán te está esperando.

Desde el final del tiempo se levanta

un ácido perfume de hojas muertas.

Respíralo y respira su secreto.

Abre de par en par tu incertidumbre.

No permitas

que encuentre domicilio la tibieza,

ni que este inescrutable amor oscuro

cometa el gran pecado de estar triste.

Acógete a ti mismo en tus entrañas

con tu abrazo más fuerte,

tu mejor padre en ti, tu mejor hijo,

gobierna tu ocasión de madurez.

Insiste una vez más,

aspira en estas rosas

su pútrido fermento enamorado.

En este desvarío de tu voz

se desnuda el enigma, transparece

la recompensa intacta de estar siendo.

Aquí estamos tú y yo,

altivo corazón,

en desbandada.

A fuerza de caer, desvanecidos.

y a fuerza de cantar,

enajenados.

(De "Metales Pesados" 2001)

.

LUGAR RUPESTRE

Con la sed más anciana,

arrodillado,

para encontrarle el cauce al agua tuya,

me he bañado de ti,

linfa radiante;

me he prosternado en ti,

nunca más joven.

En la gruta que parte en dos tu cuerpo,

me he marchado por fin de mis orillas,

me he sumido en tus labios,

con mis labios.

Mi saliva te hablaba sin idiomas.

Con la humedad sagrada

he dibujado,

en la pared de sedas de tu sima.

En resina salobre del deseo,

he dispuesto una rosa,

y la he mordido.

Eché a volar un ave,

y la he matado.

Un hombre había en pie,

y ahora no hay nada.

De "Fuera de mí" 2003


......
Pinchando en el siguiente enlace podréis escuchar y ver a Carlos Marzal leyendo su poema "El corazón perplejo".

http://www.cervantesvirtual.com/servlet/SirveObras?portal=0&Ref=8757&video=15

miércoles, 25 de julio de 2007

Antonio Machado: Leonor y la muerte

Leonor y Machado

Cinco años duró el matrimonio de Antonio Machado y Leonor. Ella tenía apenas 20 años al morir, y quince recién cumplidos cuando se casó con Machado que ya contaba con 34. El dolor del poeta ante la pérdida de su amada se refleja en sus poemas.
Machado es un poeta indiscutible en la poesía española. Mañana 26 de julio se cumplen 132 años de su nacimiento en Sevilla.

Dice su biografía (tomada de Wikipedia)

Antonio Machado nació el 26 de julio de 1875 en Sevilla. Fue el segundo de cinco hermanos de una familia liberal. Su padre, Antonio Machado Álvarez "Demófilo", amigo de Joaquín Costa y de Francisco Giner de los Ríos, publicó numerosos estudios sobre el folclore andaluz y gallego. Su madre, Ana Ruiz. Su abuelo, Antonio Machado Núñez, era médico y profesor de Ciencias Naturales.

En 1883, su abuelo es nombrado profesor de la Universidad Central de Madrid y toda la familia se traslada con él a dicha ciudad. Antonio Machado completará entonces su formación en la célebre Institución Libre de Enseñanza, fundada por Francisco Giner de los Ríos.

Machado interrumpe varias veces sus estudios, afectado por los problemas económicos de su familia tras la muerte de su padre por tuberculosis en 1893. El influjo familiar y su centro de estudios marcarán su camino intelectual.

En 1899, Antonio Machado viaja a París, donde vive su hermano Manuel, y trabaja de traductor en la editorial Garnier. Allí entrará en contacto con, por ejemplo, Oscar Wilde y Pío Baroja. Vuelve a España y trabaja de actor mientras alcanza el título de bachiller.

En 1902 vuelve a París y conoce a Rubén Darío. De vuelta a Madrid entabla amistad con Juan Ramón Jiménez y publica Soledades (1903).

En 1907 publica Soledades, galerías. Otros poemas y gana las oposiciones al puesto de catedrático de francés, eligiendo la vacante del instituto de Soria, donde conoce a Leonor Izquierdo, con la que se casará dos años después teniendo ella 15 años y él, 34.

En 1911 viajará a París al conseguir una beca para ampliar sus estudios.

Leonor cae enferma de tuberculosis y muere en 1912, lo que sume a Machado en una gran depresión y éste solicita su traslado a Baeza (Jaén), donde vivirá con su madre dedicado a la enseñanza y al estudio.

En 1912 publica Campos de Castilla, obra en la que el autor se separa de los rasgos modernistas que presentaba su obra Soledades y del intimismo hacia el que había evolucionado en Soledades, galerías. Otros poemas, acercándose a los autores de la Generación del 98.

En 1917 conoce a Federico García Lorca y en 1919 se traslada a Segovia. En 1932 se le concede un puesto de profesor en el Instituto Calderón de la Barca, de Madrid.

Escribe textos en prosa que luego serán recogidos en los dos apócrifos Juan de Mairena y Abel Martín.

Con el estallido de la Guerra Civil marcha a Valencia. En 1937 publica su última obra, La guerra. En 1939 con la derrota del ejercito republicano huye de España y se exilia en Collioure (Francia),donde poco después se produce la muerte de la madre del poeta y la de él mismo con sólo tres días de intervalo. En su bolsillo se encuentra un último verso: "Estos días azules y este sol de la infancia".

...........


La muerte de la amada, la soledad, la ausencia están presentes en su poesía tal como decía al principio.

Como muchos de los poetas de los que he hablado en este blog es fácil encontrar información en internet. Google es una herramienta imprescindible. Por eso no quiero hacer referencia a su biografía o a su obra, a su copmpromiso social y político, a la guerra civil española, a su exilio o a su muerte en Colliure (Francia) donde descansa ya para siempre junto a su madre.

Me interesa hoy hablar del problema existencial en Machado y dejar aquí algunos poemas que hablan de ese paso de la pasión amorosa y del enamoramiento, de la pérdida y la muerte, de la ausencia de Leonor.

Machado da para mucho, para seguir leyéndolo siempre.

Disfrutad de estos poemas y animaos a leerlo si prisa, intensamente.

.

A UN OLMO SECO

Al olmo viejo, hendido por el rayo

y en su mitad podrido,

con las lluvias de abril y el sol de mayo

algunas hojas verdes le han salido.

¡El olmo centenario en la colina

que lame el Duero! Un musgo amarillento

le mancha la corteza blanquecina

al tronco carcomido y polvoriento.

No será, cual los álamos cantores

que guardan el camino y la ribera,

habitado de pardos ruiseñores.

Ejército de hormigas en hilera

va trepando por él, y en sus entrañas

urden sus telas grises las arañas.

Antes que te derribe, olmo del Duero,

con su hacha el leñador, y el carpintero

te convierta en melena de campana,

lanza de carro o yugo de carreta;

antes que rojo en el hogar, mañana,

ardas en alguna mísera caseta,

al borde de un camino;

antes que te descuaje un torbellino

y tronche el soplo de las sierras blancas;

antes que el río hasta la mar te empuje

por valles y barrancas,

olmo, quiero anotar en mi cartera

la gracia de tu rama verdecida.

Mi corazón espera

también, hacia la luz y hacia la vida,

otro milagro de la primavera.

UNA NOCHE…

Una noche de verano

—estaba abierto el balcón

y la puerta de mi casa—

la muerte en mi casa entró.

Se fue acercando a su lecho

—ni siquiera me miró—,

con unos dedos muy finos,

algo muy tenue rompió.

Silenciosa y sin mirarme,

la muerte otra vez pasó

delante de mí. ¿Qué has hecho?

La muerte no respondió.

Mi niña quedó tranquila,

dolido mi corazón,

¡Ay, lo que la muerte ha roto

era un hilo entre los dos!.


SOÑÉ

Soñé que tú me llevabas

por una blanca vereda,

en medio del campo verde,

hacia el azul de las sierras,

hacia los montes azules,

una mañana serena.

Sentí tu mano en la mía,

tu mano de compañera,

tu voz de niña en mi oído

como una campana nueva,

como una campana virgen

de un alba de primavera.

¡Eran tu voz y tu mano,

en sueños, tan verdaderas! ...

Vive, esperanza, ¡quién sabe

lo que se traga la tierra!.

ALLÁ, EN LAS TIERRAS ALTAS…

Allá, en las tierras altas,

por donde traza el Duero

su curva de ballesta

en torno a Soria, entre plomizos cerros

y manchas de raídos encinares,

mi corazón está vagando, en sueños...

¿No ves, Leonor, los álamos del río

con sus ramajes yertos?

Mira el Moncayo azul y blanco; dame

tu mano y paseemos.

Por estos campos de la tierra mía,

bordados de olivares polvorientos,

voy caminando solo,

triste, cansado, pensativo y viejo.

A José Mª Palacio

Palacio, buen amigo,

¿está la primavera

vistiendo ya las ramas de los chopos

del río y los caminos? En la estepa

del alto Duero, Primavera tarda,

¡pero es tan bella y dulce cuando

llega!...

¿Tienen los viejos olmos

algunas hojas nuevas?

Aún las acacias estarán desnudas

y nevados los montes de las sierras.

¡Oh mole del Moncayo blanca y rosa,

allá, en el cielo de Aragón, tan bella!

¿Hay zarzas florecidas

entré las grises peñas,

y blancas margaritas

entre la fina hierba?

Por esos campanarios

ya habrán ido llegando las cigüeñas.

Habrá trigales verdes,

y mulas pardas en las sementeras,

y labriegos que siembran los tardíos

con las lluvias de abril. Ya las abejas

libarán del tomillo y el romero.

¿Hay ciruelos en flor? ¿Quedan

violetas?

Furtivos cazadores, los reclamos

de la perdiz bajo las capas luengas,

no faltarán. Palacio, buen amigo,

¿tienen ya ruiseñores las riberas?

Con los primeros lirios

y las primeras rosas de las huertas,

en una tarde azul, sube al Espino,

al alto Espino donde está su tierra...



jueves, 19 de julio de 2007

Alfonsina Storni: poetas suicidas (3)


Alfonsina Storni, se suicidó con 46 años entrando en el Mar del Plata.
El amor que no le correspondió del también escritor (que igualmente se suicida antes que ella), una enfermedad: un cáncer de mama, que resultó incurable, empujaron a esta poeta romántica a un final, a pesar del éxito literario que vivió al final de su vida, a una inestabilidad que provocó su decisión de acabar con ss vida caminando mar adentro en el Mar del Plata.

Dice su biografía:
Alfonsina Storni

(Argentina, 1892-1938)
Escritora argentina, nacida en la Suiza de habla italiana. Maestra de la Escuela Normal y profesora de arte dramático, hizo alguna incursión en el teatro, pero lo más conocido de su obra son sus libros de poemas. Comenzó su carrera literaria en 1916 con La inquietud del rosal, que recoge las sugestiones intimistas y sentimentales de un nuevo romanticismo, desprendiéndose de la poderosa influencia del modernismo. En esta línea publicó El dulce daño (1918), Irremediablemente (1919) y Languidez (1920). Sus viajes a Europa, en 1930 y 1934, influyeron en un cambio de rumbo poético, que se refleja en sus libros de madurez, los más logrados, donde la experiencia amorosa se torna confidencia dramática, reflexión sobre la condición femenina y audaz, para la época, sinceridad erótica: Mundo de siete pozos (1934) y Mascarilla y trébol (1938). Formalmente, su expresión se hace más libre y se evade de los moldes anteriores del clasicismo. Se suicidó en Mar del Plata en 1938.

Podéis ampliar más la información sobre su obra consultando la excelente página dedicada a ella en Cervante Virtual:
http://www.cervantesvirtual.com/bib_autor/Alfonsina/

De Alfonsina, todos recordaremos los últimos versos que escribió antes de morir, premonitorios de su suicidio:

DIENTES DE FLORES, COFIA DE ROCÍO...

Último poema antes de suicidarse.

Dientes de flores, cofia de rocío,
manos de hierbas, tú, nodriza fina,
tenme prestas las sábanas terrosas
y el edredón de musgos escardados.

Voy a dormir, nodriza mía, acuéstame.
Ponme una lámpara en la cabecera;
una constelación, la que te guste;
todas son buenas, bájala un poquito.

Déjame sola; oyes romper los brotes...
te acuna un pie celeste desde arriba
y un pájaro te traza unos compases

para que olvides... Gracias... Ah, un encargo:
si él llama nuevamente por teléfono
le dices que no insista, que he salido.

........

Tenme prestas la sábana terrosa...

Basada en este poema nació la preciosa y conocida canción "Alfonsina y el mar" que interpreta como nadie Mercedes Sosa. Podéis escucharla pinchando en este video. Ya solo me resta invitaros a conocerla más, leyendo sus poemas:

miércoles, 18 de julio de 2007

Federico García Lorca


Federico García Lorca. Es inútil descubrir más cosas de Federico, hablar de su biografía, de sus poemas, de su muerte. Lorca es referente inevitable de la poesía española y de la literatura universal. Podemos encontrar información de él en multitud de páginas web.

Todo en torno a Lorca es mítico. Cualquier etapa de su vida. Su nacimiento e infancia en Granada, su estancia en Madrid en la Residencia de Estudiantes donde conoció a Buñuel y a Dalí. Allí decían de él que escribvçia poemas muy tristes, a veces trágicos, pero sin embargo era el centro de las fiestas por su alegría, interpretando al piano canciones populares.

Su trayectoria con el grupo de "La Barraca" llevando el teatro por los pueblos de España en plena República, alimetando el espíritu abierto de esa nueva España.

Su escritura que sufrió el quiebro inevitable ante la ciudad de Nueva York y su inmersión en el surrealismo más conmovedor.
Su fuerza como autor teatral: La casa de Bernarda Alba, Bodas de Sangre, Así que pasen cinco años...

Su reconocimiento en América: Cuba, Argentina...

Su vida personal, su homosexualidad.

Y la muerte terrible, la Guerra Civil, su fusilamiento un 19 de agosto de 1936, en el inicio de la Guerra, en el barranco de Víznar (Granada).

Una obra que emergía con fuerza y que fue quebrada de raíz.

Lorca nos ha influido a todos. Lorca nos ha hecho poetas a mucho de los poetas actuales.

Seguro que aparecerá en este blog más veces, es un poeta fundamental.

Hoy quiero dejar aquí un soneto suyo. Me emociona su libro "Sonetos del amor oscuro". De él os copio aquí uno de los más queridos.
Espero que os guste.


[TENGO MIEDO A PERDER LA MARAVILLA]

Tengo miedo a perder la maravilla
de tus ojos de estatua, y el acento
que de noche me pone en la mejilla
la solitaria rosa de tu aliento.

Tengo pena de ser en esta orilla
tronco sin ramas; y lo que más siento
es no tener la flor, pulpa o arcilla,
para el gusano de mi sufrimiento.

Si tú eres el tesoro oculto mío,
si eres mi cruz y mi dolor mojado,
si soy el perro de tu señorío,

no me dejes perder lo que he ganado
y decora las aguas de tu río
con hojas de mi otoño enajenado.

miércoles, 4 de julio de 2007

Esther Giménez, la capacidad de emocionar.


Mi querida Esther Giménenez, tenía que estar hace ya tiempo entre mis poetas necesarios, por dos motivos, primero por lo grande que es como poeta y segundo por lo grande que es también como amiga.
Esta poeta española, nació en la Villa de Vallecas, Madrid, en 1979. Aunque ha estudiado varios semestres de Biología está finalizando en la actualidad la carrera de Filología. A pesar de su juventud se observa en su poesía un sorprendente dominio de las formas, hecho que destacó el jurado que le concedió el XV Premio de la poesía Hiperión. Se publicó así su libro «Mar de Pafos» en el año 2000, que se caracteriza por una concepción irónica y contemporánea del amor y la sensualidad.
Ha publicado también el poemario "Epitafios" (Cuadernos del Vigía, Granada-2001) además de haber sido incluida en infinidad de antologías.
Esther, que se inició escribiendo poesía siguiendo las reglas de la métrica (sonetos, décimas, sextinas... ) experimenta ahora con el verso libre con igual maestría.
Pero Esther tiene un secreto, porque sabe lo que importa. Puedes dominar la técnica o el verso libre, pero debajo (o por encima de todo ello) debes ser capaz de transmitir la emoción. Y Esther Giménez lo consigue.
La poesía de Esther es un lugar habitable.
Gracias Esther.
Comparto aquí sus poemas. Espero, como siempre, que consiga transmitiros´la cuirosidad por seguir leyéndola.
............
.
FIN DE CURSO

Se sabe del amor por la querella
entre lo que has ganado y has perdido;
esa lucha ampulosa del sentido
contra la dependencia que lo sella.

Quizás en la tendencia a dejar huella
para que nadie más caliente el nido
o en el reír perverso, enloquecido,
tocando el centro exacto de una estrella.

Es la butaca incómoda de un cine:
la mente más curiosa y transitoria
se sienta por que el fin no se termine.

En el beso final, la vasta Historia.
Ese breve esplendor que nos define
la intemporalidad de la memoria.
.
CHAGRIN D' AMOUR

No hay estrellas fugaces ni horizontes.
La tierra inmóvil ve cómo el Sol muere
olvidando marcar días y noches.
La Luna es una cara oscura. Duerme.

Después de primaveras no hay veranos.
Mayo es glacial y abate la turgencia
tallando un verde intrínseco y ajado.
Los aromas, antígenos de alergia.

Todo es lo que parece. Nada existe.
.
HALLAR AL FIN

Mirarte a ti a los ojos más atenta.
Perderse en línea recta en la que busco.
Sólo encontrar la puerta tras la puerta,
espejo en el espejo más minúsculo.

El Aire, el Agua, el Fuego, solo estrella.
El Big Bang de moléculas del Mundo.
Responderse "verdad " por si se acierta
y no acertar. Volverse a un mismo punto.

Leerte a ti en los ojos un poema.
Buscarte donde estás, cavar la justo,
descifrar los estratos de La Tierra
y no acertar. Volverse eterno alumno.

Azar. Hallar al fin. Mirarte dentro:
certeza de que no hay Quinto Elemento.
............
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Y no quiero terminar sin dejaros aquí un ejemplo de una sextina escrita por Esther Giménez (tan complicada de construir) que al leerla nos da la sensación de sencillez, de fluidez, de emoción.
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LA RENAISSANCE MARINE

Desde el primer momento en que tus ojos
miraron, todo tú, recién nacido,
ya te asombró la parte de la sombra.
Ya la supiste límite y sus haces
fluyeron hacia ti en su esencia misma
como, criba de luz, los quiere El Mar.

Dices que ves tan claro bajo el mar...
Que azules son allí todos los ojos
-el pulso azul también- y que una misma
canción suena al morir y al ser nacido:
ese canon de luz con el que tú haces
el pianísimo ciclo hacia la sombra.

Pero tú sabes bien que eres de sombra
e inventas fosas nuevas en tu mar.
Tan pronto son de añil cuando las haces
como les das la luz con nuevos ojos
-niño, ¿quién te contó cómo ha nacido
o cómo nacerá otra vez la misma?

No temas que en la copia de sí misma
también habrá un lugar para tu sombra.
Donde la luz del verso aún no nacido
la cuides en su cáscara de mar,
la curioseen sagaz tus térreos ojos,
la pintes sin salirte de sus haces.

¿Me dejas ayudarte a pintar haces?
Los hay color de luz, de vida misma,
diamantes que se incrustan en los ojos,
carbones que forjó la vieja sombra,
¡y mira el rayo aquel de Sol y Mar
que al Mundo en el albor le fue nacido!

Aprendes de la luz en que has nacido
y su nombre le das a cuanto haces.
Pero ya caes cansado. De alta mar
fluyes despacio ya porque yo misma
te dé un beso y te arrope con tu sombra.
Te velaré, mi amor, aunque tus ojos,

tus ojos, niño nada más nacido,
ya dan a luz la sombra entre mis haces,
sueñan mi misma vuelta al mismo mar.

viernes, 29 de junio de 2007

José Agustín Goytisolo, poetas suicidas (2)



José Agustín Goytisolo, poeta de la Generación española del 50 (de alguno de estos poetas ya he hablado en este blog: Ángel González(1) (2), Gil de Biedma, Claudio Rodríguez) . Sus últimos años vivió inmerso en numerosas depresiones, que le condujeron al suicidio un 19 de marzo de 1999.


Inicié este recorrido de poetas suicidados con Alejandra Pizarnik, hoy quiero hablar de Goytisolo.


Goytisolo era de la opinión de que el poema debía trascender al poeta. Prefería que uno de sus poemas fuera recordado aunque no supiera la gente quién era el autor. Estoy de acuerdo. El poeta no es sino un vehículo, el poema es lo que importa.


De http://www.epdlp.com/ recojo su biografía:


José Agustín Goytisolo (1928-1999)


Poeta nacido en Barcelona el 13 de abril de 1928, de familia burguesa y castellano-hablante, que se vio brutalmente sacudida por la muerte de la madre -Julia Gay- víctima de un bombardeo franquista sobre la ciudad en 1938. El hecho dramático afectó a todos los hijos, pero especialmente a José Agustín, que puso a su hija el nombre de la madre perdida, y que en uno de sus más célebres poemas (musicado y cantado por Paco Ibáñez), Palabras para Julia, une voluntariamente, en amor y deseo, a las dos mujeres. En 1993, en el tomo Elegías a Julia Gay reunió todos los poemas de tema materno, principal en su primer libro, El retorno (1955) y en otro, muy posterior, en que pretendía cerrar esa vieja y fecunda herida, Final de un adiós (1984). Empezó a estudiar Derecho en la Universidad de Barcelona, y culmina los estudios en la de Madrid, viviendo en el Colegio Mayor Nuestra Señora de Guadalupe, donde conoció a otros poetas de la generación que vivían entonces en Madrid, como José Angel Valente o José Manuel Caballero Bonald. Una generación de grandes poetas y novelistas (García Hortelano, Martín Gaite, Martín Santos) comprometidos contra la dictadura, comunistas o compañeros de viaje algunos años del clandestino Partido, pero también terriblemente comprometidos con la vida: noctámbulos, bebedores, bohemios, liberales todos ellos; sexo, alcohol y vida. Pocos poetas tan ajenos al academicismo. Tras el éxito de su primer libro, José Agustín se convierte en el poeta más famoso del grupo, primacía que mantendrá hasta los años 60. Ganó el Premio Adonais en 1954, el Boscán -entonces muy renombrado- en 1956 con Salmos al viento (uno de sus libros más significativos), y en 1959 el Ausias March, con Claridad. Aunque en 1961 José Agustín es el primero en reunir su obra publicada en el tomo Años decisivos, será también el primero en entrar en una cierta crisis creativa -de la que saldrá con Algo sucede, en 1968- relacionada con la validez de la poesía social como arma política, y aún con el tema -tan generacional- de poesía como conocimiento frente a poesía como comunicación. Todavía le quedan a Goytisolo grandes libros por delante. Así Bajo tolerancia (1973), Taller de Arquitectura (1977), Del tiempo y del olvido (1980) o Como los trenes de la noche (1994). Pero es verdad que otros poetas de su generación (Gil de Biedma, Valente, Brines, Claudio Rodríguez, Angel González) empiezan a preponderar y él resulta menos preeminente. Su último libro de versos, Cuadernos de El Escorial, salió a fines de 1995. Tuvo una importantísima tarea como traductor de poesía. Poetas italianos, como Pavese. Pero sobre todo poetas catalanes. Sus antologías de poesía catalana contemporánea fueron pioneras para que los castellano-hablantes la conocieran (y muy bien traducida) la poesía moderna de Catalunya. Los catalanes, de una y otra lengua, no le deben poco. Desde la inaugural Poetas catalanes contemporáneos de 1968 a Veintiún poetas catalanes para el siglo XXI de 1996. Bebedor, fumador, vitalista, hombre de la vida como libertad y como exceso, tuvo al final de su vida inumerables depresiones. José Agustín Goytisolo se suicidó el 19 de marzo de 1999 arrojándose al vacío desde el balcón de su casa.


............


Tal como dice su biografía, sus poemas fueron musicados por cantautores como Paco Ibáñez. Ambos, Goytisolo y Paco Ibáñez realizaron una serie de recitales en los que compartieron música y poemas, yo asistí a uno de ellos, fue un día inolvidable.


De este imprescindible poeta os dejo aquí algunos de sus poemas, preferidos por mí. Algunos traducen su tendencia a la tristeza y a la depresión, e incluso a su tratamiento, como en "Llega el litio". Como siempre os invito a dsifrutarlos y a conocerle un poco más.


El poema

El poema
es un arma de dos filos.
Uno suave
y el otro
como un grito cortante
como un rayo
incisivo.

¡Ah poeta dulcísimo!

No olvides
esa parte
del poema.
El castigo
es morir por la espalda
degollado
por el segundo filo.


Si todo vuelve a comenzar

Quiero decirlo ahora
porque si no después las cosas se complican.
Soy peor todavía de lo que muchos creen.
Me gusta justamente el plato que otro come
aburro una tras otra mis camisas
me encantan los entierros y odio los recitales
duermo como una bestia
deseo que los muebles estén más de mil años en el mismo lugar
y aunque a escondidas uso tu cepillo de dientes
no quiero que te peines con mi peine.
Te explico estas cuestiones
porque si todo vuelve a comenzar
no me hagas mucho caso acuérdate.

Palabras para Julia

Tú no puedes volver atrás
porque la vida ya te empuja
como un aullido interminable,
hija mía es mejor vivir con la alegría de los hombres
que llorar ante el muro ciego.

Te sentirás acorralada,
te sentirás perdida o sola,
tal vez querrás no haber nacido,
yo se muy bien que te dirán que la vida no tiene objeto
que es un asunto desgraciado,
entonces siempre acuérdate de lo que un día yo escribí
pensando en ti
como ahora pienso.

Un hombre solo
una mujer
así tomados de uno en uno
son como polvo
no son nada,
pero yo cuando te hablo a ti
cuando te escribo estas palabras
pienso también en otros hombres,
tu destino está en los demás,
tu futuro es tu propia vida,
tu dignidad es la de todos,
entonces siempre acuérdate de lo que un día yo escribí
pensando en ti
como ahora pienso.

Nunca te entregues ni te apartes
junto al camino,
nunca digas no puedo más y aquí me quedo,
la vida es bella
tú verás como a pesar de los pesares
tendrás amor
tendrás amigos.

Por lo demás no hay elección
y este mundo tal como es será todo tu patrimonio,
perdóname no sé decirte nada más,
pero tú comprende que yo aún estoy en el camino,
y siempre siempre acuérdate de lo que un día yo escribí
pensando en ti
como ahora pienso.

Llega el litio

Mucha tristeza nunca le humilló
pero temía el hondo pozo oscuro
que él envolvió en sus aguas cenagosas.

Mucho haloperidol; pinchazos de antabús
probó electroterapia varias veces
y salió disparado hacia una vida
que ahora ya no recuerda: quince años
hasta que llegó el litio: quince años
perjudicando a todos los que amaba
pues gastó su dinero y el ajeno
en alcohol, en viajes y en delirios.

Pero el litio llegó y está en su sangre
y ahora es su compañero de por vida
hasta la oscuridad o la luz total.

Estrictamente personal

El dolor o el cansancio traen a veces
un desmedrado desfallecimiento
unas ganas terribles de olvidar
todo lo que no sea intransferible
-personal como dicen- pero luego
no se distingue ya lo que es de uno
y el egoísmo llega a ser total
a invadir el dominio de otra gente.
Y hoy padezco por algo que no es mío
por lo que ocurrirá con una chica
que no me pertenece: que tan sólo
camina y lee; se equivoca y riñe
casi todos los días en su casa.
No: no es posible dijo; pero sé
que aún guarda mi retrato y que ahora entiende
mis palabras; que hace años la llevaron
a extrañas situaciones. Y me mira
desde un sillón distante sin decirme
qué será de su vida. De la mía
ya sé que nada bueno. Y como esto
mucho tiene que ver con mi neurosis
termino aquí el asunto y a la calle;
me bebo un buen café y a la puñeta.

Encuentro

Alegría yo te
he buscado y buscado
por todos los lugares
por todos los caminos
que andaba y desandaba.
Alguna vez oí
tus pasos en el bosque
otra vez escuché
tu risa pero nunca
te tuve entre los brazos
para poder hablarte
para decirte que
mi vida iba cayendo
como una gota de agua
que hacía frío y
que te he esperado siempre
roto y amante como
me ves como me tienes
contra tu pecho amiga.

miércoles, 27 de junio de 2007

Jorge Luis Borges, poeta.


Jorge Luis Borges es conocido más por su narrativa, por su mundo de espejos y laberintos, de libros interminables y relojes, las bibliotecas como su ideal del mundo, por sus personajes psicológicos.
Pero me interesa mucho el Borges poeta, menos conocido pero no menos intenso. La poesía de Borges sigue una línea conceptual donde explota todos los temas anteriores, como en toda su narrativa, pero teñida con la intensidad de la emoción.
El mismo decía de su Literatura:
"No soy ni un pensador ni un moralista, sino sencillamente un hombre de letras que refleja en sus escritos su propia confusión y el respetado sistema de confusiones que llamamos filosofía, en forma de literatura"

Dice su biografía:

JORGE LUIS BORGES (1899-1986)

Nacido el 24 de agosto de 1899 en Buenos Aires, e hijo de un profesor, estudió en Ginebra y vivió durante una breve temporada en España relacionándose con los escritores ultraístas. En 1921 regresó a Argentina, donde participó en la fundación de varias publicaciones literarias y filosóficas como Prisma (1921-1922), Proa (1922-1926) y Martín Fierro en la que publicó esporádicamente; escribió poesía lírica centrada en temas históricos de su país, que quedó recopilada en volúmenes como Fervor de Buenos Aires (1923), Luna de enfrente (1925) y Cuaderno San Martín (1929). De esta época datan sus relaciones con Ricardo Güiraldes, Macedonio Fernández, Alfonso Reyes y Oliveiro Girondo.

En la década de 1930, a causa de una herida en la cabeza, comenzó a perder la visión hasta quedar completamente ciego. A pesar de ello, trabajó en la Biblioteca Nacional (1938-1947) y, más tarde, llegó a convertirse en su director (1955-1973). Conoció a Adolfo Bioy Casares y publicó con él Antología de la literatura fantástica (1940). A partir de 1955 fue profesor de Literatura inglesa en la Universidad de Buenos Aires. Durante esos años, fue abandonando la poesía en favor de los relatos breves por los que ha pasado a la historia. Aunque es más conocido por sus cuentos, se inició en la escritura con ensayos filosóficos y literarios, algunos de los cuales se encuentran reunidos en Inquisiciones. La historia universal de la infamia (1935) es una colección de cuentos basados en criminales reales. En 1955 fue nombrado académico de su país y en 1960 su obra era valorada universalmente como una de las más originales de América Latina. A partir de entonces se suceden los premios y las consideraciones. En 1961 comparte el Premio Fomentor con Samuel Beckett, y en 1980 el Cervantes con Gerardo Diego. Murió en Ginebra, el 14 de junio de 1986.

........

Borges llevó su inquietud por el aprendizaje y el conocimiento hasta el final de sus días. Poco antes de morir comenzó a estudiar un idioma para leer (lo hacía a menudo) a los autores en su lengua original.
Hay multitud de biografías y artículos que hablañn de Borges en Internet fáciles de encontrar a los que remito a los más curiosos. Como por ejemplo:
http://sololiteratura.com/bor/borsemblanza.htm

Pero como decía antes, quiero dejar testimonio de su poesía.

Os dejo aquí algunos de sus poemas. Espero que os gusten.

Lo perdido

¿Dónde estará mi vida, la que pudo
haber sido y no fue, la venturosa
o la de triste horror, esa otra cosa
que pudo ser la espada o el escudo

y que no fue? ¿Dónde estará el perdido
antepasado persa o el noruego,
dónde el azar de no quedarme ciego,
dónde el ancla y el mar, dónde el olvido

de ser quien soy? ¿Dónde estará la pura
noche que al rudo labrador confía
el iletrado y laborioso día,

según lo quiere la literatura?
Pienso también en esa compañera
que me esperaba, y que tal vez me espera.

Al triste

Ahí está lo que fue: la terca espada
del sajón y su métrica de hierro,
los mares y las islas del destierro
del hijo de Laertes, la dorada
luna del persa y los sin fin jardines
de la filosofía y de la historia,
el oro sepulcral de la memoria
y en la sombra el olor de los jazmines.
Y nada de eso importa. El resignado
ejercicio del verso no te salva
ni las aguas del sueño ni la estrella
que en la arrasada noche olvida el alba.
Una sola mujer es tu cuidado,
igual a las demás, pero que es ella.

El cómplice

Me crucifican y yo debo ser la cruz y los clavos.
Me tienden la copa y yo debo ser la cicuta.
Me engañan y yo debo ser la mentira.
Me incendian y yo debo ser el infierno.
Debo alabar y agradecer cada instante del tiempo.
Mi alimento es todas las cosas.
El peso preciso del universo, la humillación, el júbilo.
Debo justificar lo que me hiere.
No importa mi ventura o mi desventura.
Soy el poeta.

domingo, 24 de junio de 2007

Eduardo Galeano: poesía y compromiso.

Eduardo Galeano es un escritor comprometido. A través de su prosa concisa en la que mezcla la poesía con la denuncia social y política, refleja su visión del mundo, el mundo que puebla sus libros con la intención de cambiarlo. Sólo desde el conocimiento es posible el compromiso.
Por su compromiso, Galeano debió vivir exiliado de su Uruguay natal durante largos años.
Dice su biografía:

EDUARDO GALEANO (Uruguay, 1940)

Escritor nacido en Montevideo. En 1959, se casó con su primera esposa, Silvia Brando. Se divorciaron y tres años después se casó con Graciela Berro. Se casó con su tercera esposa, Helena Villagra, en 1976. Galeano ha tenido una carrerra larga y muy importante que incluye tanto su trabajo como periodista e historiador como su participación activa en las cosas políticas, específicamente socialistas. Cuando tenía trece años, empezó a publicar caricaturas para El Sol, un periódico socialista en Uruguay. En 1961-64, fue director de la publicación diaria Epoca, y fue jefe de redacción del semanario Marcha. En la década de los setenta, un grupo derechista militar en Uruguay lo encarceló. Por ésta causa marchó a Argentina. Sin embargo, lo mismo ocurrió en Argentina, y más tarde a España donde vivió desterrado hasta que pudo regresar a Uruguay en 1984. Ha publicado muchos libros sobre la política de América Latina. Los libros más populares, entre otros, son: Las venas abiertas de América Latina (1971), La canción de nosotros (1975), Días y noches de amor y de guerra (1978), la trilogía Memoria del fuego: Las nacimientos (1982), Las caras y las máscaras (1984), y El siglo de viento (1986). Esta trilogía combina elementos de la novela, la poesía, y la historia. Otros libros son El libro de los abrazos (1989), Las palabras andantes (1993), y El fútbol a sol y sombra (1995). Galeano recibió tres premios por sus libros: Premio Casa de las Américas en 1975 para La canción de nosotros y en 1978 para Días y noches de amor y de guerra, y en 1989, el premio -American Book- Award por Memoria del fuego.

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En los libros de Galeano está la sabiduría. Es necesario por eso acudir a sus libros. Galeano es poeta y narrador imprescindible.

Copio aquí alguno de sus textos de "El libro de los abrazos", que estoy seguro, no os dejará indiferentes. Disfrutadlos.

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EL MUNDO
Un hombre del pueblo de Neguá, en la costa de Colombia, pudo subir al cielo. A la vuelta, contó. Dijo que había contemplado, desde allá arriba, la vida humana. Y dijo que somos un mar de fueguitos.- El mundo es eso - reveló-. un montón de gente, un mar de fueguitos. Cada persona brilla con la luz propia entre todas las demás. No hay dos fuegos iguales. Hay gente de fuegos grandes y fuegos chicos y fuegos de todos los colores. Hay gente de fuego sereno, que ni se entera del viento, y gente de fuego loco, que llena el aire de chispas; algunos fuegos, fuegos bobos, no alumbran ni queman, pero otros arden la vida con tantas ganas que no se puede mirarlos sin parpadear, y quien se acerca se enciende.

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LOS NADIES

Sueñan las pulgas con comprarse un perro y sueñan los nadies con salir de pobres, que algún mágico día llueva de pronto la buena suerte, que llueva a cántaros la buena suerte; pero la buena suerte no llueve ayer, ni hoy, ni mañana, ni nunca, ni en lloviznita cae del cielo la buena suerte, por mucho que los nadies la llamen y aunque les pique la mano izquierda, o se levanten con el pie derecho, o empiecen el año cambiando de escoba.
Los nadies: los hijos de nadie, los dueños de nada.
Los nadies: los ningunos, los ninguneados, corriendo la liebre, muriendo la vida, jodidos, rejodidos:
Que no son, aunque sean.
Que no hablan idiomas, sino dialectos.
Que no profesan religiones, sino supersticiones.
Que no hacen arte, sino artesanía.
Que no practican cultura, sino folklore.
Que no son seres humanos, sino recursos humanos.
Que no tienen cara, sino brazos.
Que no tienen nombre, sino número.
Que no figuran en la historia universal, sino en la crónica roja de la prensa local.
Los nadies, que cuestan menos que la bala que los mata.

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EL AMOR

No nos da risa el amor cuando llega a lo más hondo de su viaje, a lo más alto de su vuelo: en lo más hondo, en lo más alto, nos arranca gemidos y quejidos, voces del dolor, aunque sea jubiloso dolor, lo que pensándolo bien nada tiene de raro, porque nacer es una alegría que duele. Pequeña Muerte, llaman en Francia a la culminación del abrazo, que rompiéndonos nos junta y perdiéndonos nos encuentra y acabándonos nos empieza. Pequeña Muerte, la llaman; pero grande, muy grande ha de ser, si matándonos nos nace.
"


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LA NOCHE / 1

No consigo dormir. Tengo una mujer atravesada entre los párpados. Si pudiera, le diría que se vaya; pero tengo una mujer atravesada en la garganta.

LA NOCHE / 2

Arránqueme, Señora, las ropas y las dudas. Desnúdeme, desdúdeme.

LA NOCHE / 3

Yo me duermo a la orilla de una mujer: yo me duermo a la orilla de un abismo.

LA NOCHE / 4

Me desprendo del abrazo, salgo a la calle.
En el cielo, ya clareando, se dibuja, finita, la luna.
La luna tiene dos noches de edad.
Yo, una.

lunes, 18 de junio de 2007

Claudio Rodríguez, el don de la ebriedad.

En este blog he ido dejando testimonio de mi admiración por los poetas españoles de la Generación del 50, hablé de Ángel González y de Jaime Gil de Biedma y hablaré de muchos de ellos muy pronto pues me parecen imprescindibles. Pero ahora quiero recordar especialmente a Claudio Rodríguez.
Claudio Rodríguez ganó con apenas 19 años uno de los premios más importantes en España, el premio Adonais. Y a pesar de su corta producción, es uno de los poetas de mayor influencia y hondura en las generaciones siguientes.
Con el tiempo él llegó a ser parte del jurado del premio Adonais. En aquella época, cuando yo le conocí, me había presentado a ese mismo premio. Ese premio no lo gané y aunque después sí que gané algún otro, recuerdo las palabras que me dijo y que siempre repito: "Los premios son una lotería, lo importante es haber llegado a estar entre los finalistas, el ser elegido como premiado depende de muchas otras cosas y circunstancias que hacen elegir un libro u otro. Pero más importante que ganar un premio es tener la ilusión y las ganas de seguir escribiendo poesía."
Entonces le ví alejarse, dejando atrás el edificio de la Casa de América de Madrid, donde se acababa de leer el fallo del jurado de ese año, camino de su casa, con mi convencimiento de saber que Claudio Rodríguez era un poeta sabio.
La poesía que defendía Claudio como fuente de conocimiento, la contemplación, el deslumbramiento de cuanto nos rodea como fuente de sabiduría.

Os invito a conocer a Claudio Rodríguez en este breve reseña biográfica:

Biografía de Claudio Rodríguez

Nace en Zamora el 30 de enero de 1934. Estudia el bachillerato en el Instituto Claudio Moyano y, en 1951, se traslada a Madrid para estudiar Filología Románica. En 1948, escribe sus primeros poemas y publica Nana de la Virgen María en el Correo de Zamora, en 1949. A los 18 años gana el premio Adonais por Don de la ebriedad, libro que impresiona a Vicente Aleixandre con el que mantendrá una amistad profunda.

En 1958, publica Conjuros y, con la ayuda de Dámaso Alonso y Vicente Aleixandre, viaja a Inglaterra, donde trabaja como lector de español hasta 1964, en las Universidades de Nottingham y Cambridge. Descubre a los románticos ingleses sobre todo William Wordsworth y Dylan Thomas, que influirán en su poética. En Inglaterra escribe Alianza y condena, Premio de la Crítica 1965.
En 1963, se publica Poesía última, antología de Francisco Ribes que incluye poemas de Claudio Rodríguez, Ángel González, José Ángel Valente y Carlos Sahagún entre otros.
Vuelve a España y se dedica a la docencia universitaria. En 1976, publica su cuarto poemario El vuelo de la celebración.
Recibe el Premio Nacional de Poesía en 1983 por Desde mis poemas, recopilación de sus cuatro primeros libros. En 1991 publica su último libro de poemas, Casi una leyenda. Ingresa en la Real Academia Española de la Lengua en 1987 en sustitución de Gerardo Diego. Premio Príncipe de Asturias y Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana en 1993.
Fallece en Madrid en 1999.
Dijo Claudio Rodríguez de su poesía:
“Toda poesía es un testimonio vital, y puede que en la mía haya una confesión, pero no se trata de una poesía biográfica, de lo que he hecho ayer o lo que hago ahora. Es el propio vivir, el latido humano el que tiene que estar dentro de los poemas."
No quiero terminar sin dejaros aquí algunos poemas y un par de sorpresas:

Uno de mis poemas favoritos de Claudio Rodríguez es este "Ajeno" de su libro "Alianza y condena" (1965):

AJENO

Largo se le hace el día a quien no ama
y él lo sabe. Y él oye ese tañido
corto y duro del cuerpo, su cascada
canción, siempre sonando a lejanía.
Cierra su puerta y queda bien cerrada;
sale y, por un momento, sus rodillas
se le van hacia el suelo. Pero el alba,
con peligrosa generosidad,
le refresca y le yergue. Está muy clara
su calle, y la pasea con pie oscuro,
y cojea en seguida porque anda
sólo con su fatiga. Y dice aire:
palabras muertas con su boca viva.
Prisionero por no querer, abraza
su propia soledad. Y está seguro,
más seguro que nadie porque nada
poseerá; y él bien sabe que nunca
vivirá aquí, en la tierra. A quien no ama,
¿cómo podemos conocer o cómo
perdonar? Día largo y aún más larga
la noche. Mentirá al sacar la llave.
Entrará. Y nunca habitará su casa.

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A quien no ama, ¿cómo podemos conocer o cómo perdonar?... maravillosos versos.

Podéis escuchar la voz del poeta recitando este poema (esta era una de las sorpresas) pinchando en este enlace:

http://www.epdlp.com/ram/rodriguez.ram

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Y para cerrar, este poema que pudiera ser una despedida del poeta o una revelación:

SECRETA

Tú no sabías que la muerte es bella

y que se hizo en tu cuerpo. No sabías

que la familia, calles generosas,

eran mentira.

Pero no aquella lluvia de la infancia,

y no el sabor de la desilusión,

la sábana sin sombra y la caricia

desconocida.

Que la luz nunca olvida y no perdona,

más peligrosa con tu claridad

tan inocente que lo dice todo:

revelación.

Y ya no puedo ni vivir tu vida,

y ya no puedo ni vivir mi vida

con las manos abiertas esta tarde

maldita y clara.

Ahora se salva lo que se ha perdido

con sacrificio del amor, incesto

del cielo, y con dolor, remordimiento,

gracia serena.

¿Y si la primavera es verdadera?

Ya no sé qué decir. Me voy alegre.

Tú no sabías que la muerte es bella,

triste doncella.

..............

La segunda de las sorpresas es este mismo poema que he encontrado traducido al portugués y que suena tan dulce. Lo tomo prestado de:

http://islakokotero.blogsome.com/2007/03/22/secreta-un-poema-de-claudio-rodriguez-en-portugues/

SECRETA

Não sabias que a morte é bela

e que se fez no teu corpo. Não sabias

que a familia, ruas generosas,

eram mentira.

Mas não aquela chuva da infancia,

e não o sabor da desilusão,

o lençol sem sombra e a carícia

desconhecida.

Que a luz nunca esquece e não perdoa,

mais perigosa com a tua claridade

tão inocente que diz tudo:

revelação.

E já nem posso sequer viver a tua vida,

e já nem posso sequer viver a minha vida

com as mãos abertas nesta tarde

maldita e clara.

Agora salva-se o que foi perdido

com sacrificio do amor, incesto

do céu, e com dor, remorso,

graça serena.

E se a Primavera é verdadeira?

Já não sei que dizer. Vou-me alegre.

Tu não sabias que a morte é bela,

triste donzela.

(Traducido por Carlos Leite para la revista Hablar/Falar de Poesía)
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Si queréis saber más sobre Claudio Rodriguez os invito a leer el artículo de Luis García Jambrina pinchando en el siguiente enlace de la revista Archipiélago:

http://www.archipielago-ed.com/63/jambrina.html

lunes, 11 de junio de 2007

Javier Lostalé, escribo para salvarme.


Acabo de volver de escuchar al poeta Javier Lostalé dentro del ciclo "Poetas en vivo" que tan maravillosamente coordina y dirige el también poeta y amigo Enrique Gracia.
Y no puedo por menos que dejar aquí referencia de un poeta que me ha ganado mientras leía sus poemas y comentaba el mundo que puebla su poesía, cosas como "los trenes tienen los ojos azules" o "todo lo invisible o inexistente es más real a veces que lo existente".
No puedo sino estar de acuerdo con Javier Lostalé.

Nació en Madrid en 1942. Formó parte de la antología Espejo del amor y de la muerte (1971). Es autor de libros de poesía que han sido muy bien recibidos por la crítica. Dirige, los domingos a las 24.00 horas el programa de radio La estación azul en Radio 3 junto a Ignacio Elguero. Pertenece a la Academia Castellano-Leonesa de Poesía.

Entre sus libros destacan:
Jimmy, Jymmy (1976, 2000-reedición).
Figura en el paseo marítimo (1981).
La rosa inclinada (1995).
Hondo es el resplandor (1998).
La rosa inclinada. Poesía reunida 1976-2001 (2001). Incluye un libro inédito de poemas en prosa, La estación azul.
La estación azul (2004).

Los que conocemos a Enrique Gracia apreciamos las presentaciones tan sabias y amenas que introducen al poeta que presenta cada mes en la Biblioteca Nacional de Madrid. En su presentación ha leído una poética de Javier Lostalé que quiero compartir con todos. Responde el poeta a la pregunta de por qué escribimos.
Como decía antes, es fácil estar de acuerdo con Javier Lostalé.

"Confesión", de La rosa inclinada (poesía 1976- 2001), (Madrid, Calambur, 2001).

Escribo porque me salva, porque es lo único que me queda, porque fija un sonido, unas luces, el final de un acto de amor, el escenario de unas horas de deseo. Escribo porque están conmigo los que ya nunca estarán, porque bajo al mar desde la mesa donde apoyo la cuartilla y me quedo quieto en la memoria de un cuerpo, y prolongo unas voces hasta perder la noción del tiempo (días y años juntos, apretados en un instante que me deja sin defensa). Escribo porque al abrir el seno de una palabra encuentro la iluminación última del beso, porque pronuncio a solas mi única verdad: ésa que después desmiento con mi vida. Escribo porque hay un llanto íntimo que me purifica desde que comienzo a hacer signos en el papel, porque poseo las cosas desde su respiración humana y puedo habitar aquello de lo que fui desterrado. Escribo para ser joven y alimentar una esperanza radical, para tener lo que no tengo y escuchar lo que nunca me dijeron. Escribo porque nunca fue más bello el engaño.

miércoles, 30 de mayo de 2007

Video "Para que yo me llame Ángel González"

Hoy miércoles 30 de mayo de 2007, a las 19.30, lee Ángel González en la Residencia de Estudiantes de Madrid. Este video puede ser un buen aperitivo de lo que allí escucharemos. Será inolvidable como todas sus lecturas.

martes, 29 de mayo de 2007

Alejandra Pizarnik: poesía y suicidio

Alejandra Pizarnik (1936-1972)

Siempre me ha sorprendido y me ha hecho reflexionar el número tan elevado de poetas que han acabado sucidándose. Nadie duda de que la Poesía es sinónimo de trascendencia, el lugar donde los grandes temas de la Humanidad se van tejiendo y se nos muestran: la vida, el amor, la pérdida, la celebración. Pero a veces parece que la Poesía es un territorio habitado tan sólo por la muerte. La obsesión de la propia muerte en muchos poetas.

He encontrado en internet estudios psiquiátricos que hacen alusión a este tema "poesía y suicidio" y aportan conclusiones como el del estudio siguiente:

(de http://www.psiquiatria.com/articulos/psiqsocial/20258/)

"Resumen

Precedentes: La frecuencia de intentos de suicidio o suicidio consumado entre los poetas es muy elevada. Se han aducido diversas explicaciones para ello, como la alta incidencia de depresión, la gran frecuencia de rasgos anómalos de personalidad, la concurrencia de consumo de sustancias, el estilo de vida “bohemio”, o los efectos de la propia poesía sobre el estado anímico de los poetas.

Metodología: Para analizar el tema se revisan las biografías y producciones artísticas de 67 poetas que murieron por suicidio, y se analizan los métodos empleados, así como las referencias propias o de otros autores anunciando o describiendo su próximo suicidio, así como las relaciones con variables demográficas y climáticas.

Resultados: Los métodos de suicidio más utilizados con la intoxicación por sustancias y las armas de fuego, aunque en conjunto los métodos traumáticos superan a los tóxicos. La época del año predominante es otoño-invierno. Las referencias en su obra a la muerte y el suicidio son constantes, y casi siempre próximas a la fecha del suicidio, anunciándolo en muchas ocasiones. Más del 50 % tenían antecedentes psiquiátricos o estaban e
n tratamiento. En la mayoría es posible encontrar indicios sugestivos de trastornos de personalidad.

Conclusiones: El riesgo de morir por suicidio en los poetas es muy elevado; los problemas de personalidad, la comorbilidad psiquiátrica, la dedicación “obsesiva” a la poesía y la época invernal, son factores asociados con dicho riesgo."

Da un poco de miedo la conclusión que aporta: "el riesgo de morir por sucidio en los poetas es muy elevado."
Inquieta, ¿verdad?
Pero la poesía no deja de ser una respuesta, una forma de sublimar el sufrimiento, una forma de terapia. Y la poesía, a pesar de lo terrible de la pérdida, del deseo incumplido, del dolor, de la tristeza... no te deja indif
erente.
Este tema de "poesía y suicidio" me anima a conocer quiénes fueron los poetas suicidados, los que cuento también entre "mis poetas" y a publicarlos en este blog.

Hoy quiero hablar de Alejandra Pizarnik. Poeta argentina que murió a la edad de 36 años. Tal vez la elección de Alejandra para inaugurar esta lista responde a una coincidencia, la de su fecha de nacimiento, que como el mío ocurrió un 29 de abril.

Dice su biografía:

Flora Alejandra Pizarnik nació en Avellaneda, un inquieto suburbio de Buenos Aires, el 29 de abril de 1936. Allí quedaron los juegos infantiles de Buma, Flora en idish, como la llamaban sus padres. Era la segunda hija de un matrimonio ruso de ascendencia judía. Allí quedó también su paso por la Escuela Normal Mixta, donde todavía hoy resuenan sus rebeldías y complejos de adolescente. El desarraigo de Pizarnik, provocado por esta falta especial de raíces nacionales y locales, se relaciona con el sentimiento de exilio que recorre sus poemas y que no la abandonó jamás.

En 1954 concluye los estudios secundarios y comienza un periodo de titubeo académico. Ese mismo año ingresa en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires. Comienza también a estudiar pintura, con Juan Battle Planas, quien contribuyó a la evolución de sus conceptos sobre poesía, y a su modo tratar la distribución del texto sobre la página en blanco, como una forma, un dibujo.
Es su padre quien costea su primer libro, La última inocencia (1956), e incluso llega a abonar los honorarios del psicoanalista que intentará poner en orden el desván sentimental de Alejandra. De hecho, ni la pintura ni la poesía bastan como terapia, y ella experimenta el breve y peligroso fenómeno psicodélico de las anfetaminas. También cura el dolor con analgésicos y frecuenta los somníferos para escapar de la vigilia nocturna.
Por entonces ya está muy relacionada con poetas contemporáneos suyos como Rubén Vela y Clara Silva.

En 1958 publica Las aventuras perdidas, que lleva una ilustración de Paul Klee, quien fue con Hyeronimus Bosch su pintor favorito.
Por esta época inicia su amistad con Olga Orozco, que durará hasta su muerte. A ella dedica su poema “Tiempo” del mismo libro. Otro poema, “Exilio”, está dedicado al poeta Raúl Gustavo Aguirre. En este libro ya aparece explícitamente una temática que desarrollará más tarde hasta la exasperación: la noche como realización y la luz como negación de vida.

Su mundo es generalmente amargo. Una vida definida como un dolor vehemente, una absoluta desesperación. Para Olga Orozco, su pesimismo de esos años tiene que ver con sus fracasos amorosos, y la muerte del poeta colombiano Jorge Gaitán Durán, por quien sintió un enamoramiento profundo.
Termina así una primera etapa de aprendizaje y se cierra un ciclo. Comienza su segunda etapa —la etapa de París— que dura cuatro años, de 1960 a 1964, y que la lanza a un escenario internacional, a nuevas perspectivas y a una maduración personal, que hará que pertenezcan a esta época la mayor parte de sus poemas antológicos. Es en París donde conoce a Octavio Paz y a Julio Cortázar, amistades que continúa hasta su muerte. En esta ciudad desarrolla una actividad múltiple: es redactora de la revista "Cuadernos", pertenece al comité de colaboradores extranjeros de Les Lettres Nouvelles, y conoce a escritores de la importancia de Yves Bonnefoy, André Pieyre de Mandiargues y Henri Michaux. Su pasión por París durará hasta su muerte.

En el año 1965 regresa a Buenos Aires y aparece un nuevo libro, Los trabajos y las noches. Con esta obra obtiene el Primer Premio Municipal. Corresponde a su época de plenitud, y son poemas escritos, en su mayoría, en París. Tanto en Árbol de Diana como en Los trabajos y las noches hay poemas de esperanza, de certeza. El libro está recorrido por una luminosidad que no volverá a lograr nunca más.

En Los trabajos y las noches también hay desesperanza; son poemas de gran intensidad, y de gran rigor. Con este libro obtiene el premio Fondo Nacional de las Artes, y el Primer Premio de la Municipalidad de Buenos Aires. Es el inicio de sus obsesiones y delirios, pero no se harán evidentes hasta la última etapa de su obra.
Sus tendencias obsesivas se agudizan hacia el final de su vida. Sobreviene una etapa de marcada melancolía, y la sombra de la locura desquició sus últimos años. Aparecen entonces sus libros: Extracción de la piedra de locura (1968), y El infierno musical (1971). Ya todas, o casi todas las imágenes de estos libros son de desgarramiento y de alienación. Es un período de intensa depresión. En El infierno musical ya hay imágenes de principio de locura y aparece explícita la idea del suicidio: “triste como sí misma / hermosa como el suicidio” El suicidio está descrito en su obra con placer, como si el suicidio —el no ser— fuese un triunfo.

Termina sus días viviendo en un mundo de tinieblas: Rechazaba la luz, y vivía de noche. Sale del hospital, después de una estancia de cinco meses en Enero de 1972, y en una carta a Juan Liscano se advierte su desequilibrio: “En Buenos Aires no aceptan que una poeta tan pura tenga necesidades. Oh, que se vayan a la mierda”.
Alejandra Pizarnik se libera, en su poesía y su vida, cuando elige el suicidio como salida de elección.

Enrique Molina, que tanto y tan bien la conocía, escribió sobre ella que “no tenía salvación: no había aprendido a mentirse, a resignarse, a olvidar”.
Su vida termina en un abandonarse inerte y regresivo. La mañana del 25 de septiembre de 1972, una dosis intencional de barbitúricos le tranquilizó el espíritu para siempre. Tenía 36 años.
Alejandra, la poeta de la palabra desgarrada. La niña grande que pintó lilas y fragmentos. Alejandra y su eterna soledad, la soledad como un barco a la deriva.

Falta tan sólo conocer su obra.

La contemplación, la entrega, la tristeza, la duda, la derrota, el desamor... flotan en los versos de Alejandra Pizarnik. Su poesía, que roza el surrealismo, marcó a las posteriores generaciones poéticas de su país. Pizarnik trabajó las tradiciones romántica, simbolista y surrealista, poniendo en escena lo desgarrador del silencio creativo

Os invito a leerla y a conocerla un poco más. Os dejo aquí alguno de su poemas:

AMANTES

una flor
no lejos de la noche
mi cuerpo mudo
se abre
a la delicada urgencia del rocío.

QUIEN ALUMBRA

Cuando me miras
mis ojos son llaves,
el muro tiene secretos,
mi temor palabras, poemas.
Sólo tú haces de mi memoria
una viajera fascinada,
un fuego incesante.


HIJA DEL VIENTO

Han venido
invaden la sangre,
huelen a plumas,
la carencia,
a llanto.
Pero tú alimentas al miedo
y a la soledad
como a dos animales pequeños
perdidos en el desierto.

Han venido
a incendiar la edad del sueño.
Un adiós es tu vida.
pero tú te abrazas
como la serpiente loca de movimiento
que sólo se halla a sí misma.

Porque no hay nadie.
Tú lloras debajo de tu llanto,
tú abres el cofre de tus deseos
y eres más rica que la noche.

Pero hace tanta soledad
que las palabras se suicidan.


EXILIO

Esta manía de saberme ángel,
sin edad,
sin muerte en qué vivirme,
sin piedad por mi nombre.
Ni por mis huesos que lloran vagando.

¿Y quién no tiene un amor?
¿Y quién no goza entre amapolas?
¿Y quién no posee un fuego, una muerte,
un miedo, algo horrible,
aunque fuere con plumas,
aunque fuere con sonrisas?

Siniestro delirio amar a una sombra.
La sombra no muere.
Y mi amor
sólo abraza a lo que fluye
como lava del infierno:
una logia callada,
fantasmas en dulce erección,
sacerdotes de espuma,
y sobre todo ángeles,
ángeles bellos como cuchillos
que se elevan en la noche
y devastan la esperanza.

LA NOCHE

Poco sé de la noche
pero la noche parece saber de mí,
y más aún, me asiste como si me quisiera,
me cubre la conciencia con sus estrellas.

Tal vez la noche sea la vida y el sol la muerte,
tal vez la noche es nada
y las conjeturas sobre ella nada
y los seres que la viven nada.
Tal vez las palabras sean lo único que existe
en el enorme vacío de los siglos
que nos arañan el alma con sus recuerdos.

Pero la noche ha de conocer la miseria
que bebe de nuestra sangre y de nuestras ideas.
Ella ha de arrojar odio a nuestras miradas
sabiéndolas llenas de intereses, de desencuentros.

Pero sucede que oigo a la noche llorar en mis huesos.
Su lágrima inmensa delira
y grita que algo se fue para siempre.

Alguna vez volveremos a ser.

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Para conocer más sobre ella, podéis leer el artículo:

Alejandra Pizarnik: textos de locura y suicidio

lunes, 21 de mayo de 2007

Jaime Gil de Biedma


Aún no había hablado de otro poeta imprescindible, Jaime Gil de Biedma.
Decía Gil de Biedma que la poesía no era tan difícil pues alguno de sus mejores poemas los escribió con alguna copa de más. Poeta bohemio, perteneciente a la generación del 50, una generación amante de la poesía pero también de la diversión. Integrante del grupo de Barcelona es quizá uno de los poetas que más ha influido en las generaciones posteriores.
Nació en Barcelona en 1929. Sus padres, vinculados al sector financiero y a los negocios de Ultramar, que se habían establecido en la ciudad procedente de Castelló. El pequeño Jaime pasó la Guerra Civil en Nava de Asunción (Segovia).

Cursó el Bachillerato en el Instituto Luis Vives, en Sarriá, y su primera juventud estará marcada por los veranos en Castelló y la vida burguesa barcelonesa: veladas en el Liceo, natación, tenis y equitación en el Club de Polo.

En el año 1946 ingresa a la Facultad de Derecho y entra en contacto con Carlos Barral, Joan Reventós, Alberto Oliart y Antonio de Senillosa. Conoce también a José María Castellet que lo introducirá en la corriente denominada "realismo crítico".

Desde 1955 trabaja en Tabacos de Filipinas. Primero como miembro del equipo de la Asesoría Jurídica, y posteriormente como asesor personal del presidente de la multinacional, Manuel Meler.

Enfermo de SIDA, muere en Barcelona el 8 de enero de 1990.

Su trayectoria como poeta había terminado muchos años antes, puede ser porque la vocación literaria dejará paso a la pasión por la lectura, o puede porque como el mismo va a decir: "yo creía que quería ser poeta, pero en el fondo quería ser poema..."
Vivió 59 años, 50 años intensos, diría yo.
Pero como decía antes, Gil de Biedma es otro poeta imprescindible.
Sólo tenéis que leerle. Os dejo aquí para ello alguno de sus poemas que confío despierten la necesidad de seguir conociéndole.
NO VOLVERÉ A SER JOVEN

Que la vida iba en serio
uno lo empieza a comprender más tarde
-como todos los jóvenes, yo vine
a llevarme la vida por delante.

Dejar huella quería
y marcharme entre aplausos
-envejecer, morir, eran tan sólo
las dimensiones del teatro.

Pero ha pasado el tiempo
y la verdad desagradable asoma:
envejecer, morir,
es el único argumento de la obra.

"Poemas póstumos" 1968

VALS DE ANIVERSARIO

Nada hay tan dulce como una habitación
para dos, cuando ya no nos queremos demasiado,
fuera de la ciudad, en un hotel tranquilo,
y parejas dudosas y algún niño con ganglios,

si no es esta ligera sensación
de irrealidad. Algo como el verano
en casa de mis padres, hace tiempo,
como viajes en tren por la noche. Te llamo

para decir que no te digo nada
que tú ya no conozcas, o si acaso
para besarte vagamente
los mismos labios.

Has dejado el balcón.
Ha oscurecido el cuarto
mientras que nos miramos tiernamente,
incómodos de no sentir el peso de tres años.

Todo es igual, parece
que no fue ayer. Y este sabor nostálgico,
que los silencios ponen en la boca,
posiblemente induce a equivocarnos

en nuestros sentimientos. Pero no
sin alguna reserva, porque por debajo
algo tira más fuerte y es (para decirlo
quizá de un modo menos inexacto)
difícil recordar que nos queremos,
si no es con cierta imprecisión, y el sábado,
que es hoy, queda tan cerca
de ayer a última hora y de pasado

mañana
por la mañana...

IDILIO EN EL CAFÉ

Ahora me pregunto si es que toda la vida
hemos estado aquí. Pongo, ahora mismo,
la mano ante los ojos -qué latido
de la sangre en los párpados- y el vello
inmenso se confunde, silencioso,
a la mirada. Pesan las pestañas.

No sé bien de qué hablo. ¿Quiénes son,
rostros vagos nadando como en un agua pálida,
éstos aquí sentados, con nosotros vivientes?
La tarde nos empuja a ciertos bares
o entre cansados hombres en pijama.

Ven. Salgamos fuera. La noche. Queda espacio
arriba, más arriba, mucho más que las luces
que iluminan a ráfagas tus ojos agrandados.
Queda también silencio entre nosotros,
silencio
y este beso igual que un largo túnel.

domingo, 20 de mayo de 2007

José Hierro llevado al teatro: "Fragmentos de Cuaderno de Nueva York"

Un momento de la representación de 'Fragmentos de Cuadernos de Nueva York'

El pasado viernes 18 disfruté del montaje "Fragmentos de Cuaderno de Nueva York" que la Sala Ítaca de Madrid (C/ Canarias 41) ha realizado a partir de los textos de José Hierro de su libro "Cuaderno de Nueva York". Una hora y media en la que los actores van escenificando algunos de los poemas del libro.
La pena es que la representación sólo sean unos pocos días en Madrid. Confío en que se prolongue en otras salas y ciudades y en nuevas fechas porque os recomiendo a los admiradores de la poesía de Hierro que veáis el espectáculo.

Era inevitable que en mi cabeza a la vez que escuchaba a los actores oyera la voz de Hierro recitando con su voz grave y rota al final de su vida estos poemas. La voz de los actores unida a la melodía de un violonchelo que toca en directo en el escenario como fondo a la palabra.
Reconozc
o que me emocioné y no pude evitar las lágrimas cuando representaron los poemas "King Lear en los claustros" y especialmente el poema que aquí os dejo, con sus tres versos finales y definitivos.
Precioso el final del espectáculo con la voz del propio Hierro, con los versos del soneto "Vida" que cierra el libro.

Lo dicho, os recomiendo que vayáis a ver la obra.


A ORILLAS DEL EAST RIVER

I
En esta encrucijada,
flagelada por vientos de dos ríos
que despeinan la calle y la avenida,
pisoteada su negrura por gaviotas de luz,
descienden las palabras a mi mano,
picotean los granos de rocío,
buscan entre mis dedos las migajas de lágrimas.

Siempre aspiré a que mis palabras,
las que llevo al papel,
continuasen llorando
-de pena, de felicidad, de desesperanza,
al fin, todo es lo mismo-,
porque yo las había llorado antes;
antes de que desembocasen en el papel blanquísimo,
en el papel deshabitado, que es el morir.
Dejarían en él los ecos asordados, empañados,
de lo que tuvo vida.
Alguien advertiría la humedad de las lágrimas,
lloraría por seres que jamás conoció,
que acaso no es posible que existieran
aunque estuvieron vivos
en el recuerdo o en la imaginación.
Lloraríamos todos por los desconocidos,
los -para mí -difuminados
en la magia del tiempo.

Contra las estructuras
de metal y de vidrio nocturno
rebotan las palabras aún sin forma,
consagradas en el torbellino helado,
y no me hacen llorar.
Yo ya no sé llorar. ¡Y mira que he llorado!

II
Yo ya no lloro,
excepto por aquello que algún día
me hizo llorar:
los aviones que proclamaban
que todo había terminado;
la estación amarilla diluida en la noche
en la que coincidían, tan sólo unos instantes,
el tren que partía hacia el norte
y el que partía hacia el oeste
y jamás volverían a encontrarse;
y la voz de Juan Rulfo: «diles que no me maten»;
y la malagueña canaria;
y la niña mendiga de Lisboa
que me pidió un «besiño».

Yo ya no lloro.
Ni siquiera cuando recuerdo
lo que aún me queda por llorar.

De "Cuaderno de Nueva York" 1998

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(Para más información sobre José Hierro en este blog:
http://javierdiazgil.blogspot.com/2007/03/jos-hierro-la-poesa-misma.html
http://javierdiazgil.blogspot.com/2007/03/jos-hierro-y-el-penal-de-el-dueso.html)